Llamada perdida

15 julio 2009

Os diré cómo suena un móvil si vas en tren, justo al salir del túnel; es como un pitido infernal. Un «biribiri» penetrante y machacón que agujerea los tímpanos de cualquier hasta volverlo loco.

Encima el dueño de aquel artefecto parecía haberse quedado dormido. Ni contestaba, ni cortaba la llamada y desde luego no tenía conectado el buzón de voz de la gente, cada vez más nerviosa, empezó a mirarse entre ellos, buscando al culpable, sin encontrar a ningun bello durmiente. Por fin, alguien levantó su aparato- Je, je… quizás sea el mío.- Y, aún viendo que no era posible, empezó a sodomizar a un pobre botón que no tenía culpa de nada. – ¿Diga?¿ Diga? Jeje… no contestan ¿Diga?- y seguía preguntando como si hubiera perdido la chaveta, como si todos allí la hubiésemos perdido. Nos habíamos puesto en pie, contestando a teléfonos silenciosos. Agolpando las mismas palabras al descolgar. -¿Diga? ¿diga? jeje… no contestana ¿diga?-

Así al menos media hora, hasta que llegué a mi estación y puede alejarme de aquella agonía, donde pude apagar el móvil al dejar de escuchar otro.

LaRataGris.


La mentira piadosa

9 julio 2009

Podría decirse que soy un tipo afortunado. Alto, de complexión atlética, profundos ojos azules y una hermosa cabellera que se confunde con los más delicados rayos de Sol. Dentro de los cánones de belleza más estrictos, apolíneo hasta un extremo insospechado.

Por si fuera poco, mi cerebro está inundado por la cultura, la lógica más aplastante y una sensibilidad inigualable. Nada ni nadie está a mi altura, mi vida es perfecta, como yo mismo, y eso es lo único que falla.

No es fácil mantener esta pose de ser incalzable. A veces me gustaría ser más mundano, cometer errores como cualquier persona. Pero me resulta imposible en un mundo real como este, en el que he reordenado al mismísimo universo para que su eficiencia como lugar en el qeu estamos sea del cien por cien.

Sólo me queda una salida. Me desnudo junto al ordenador. Conectándome electrodos por todo el cuerpo hasta sentir cómo la sangre va siendo sustituida por combinaciones binarias. Bajo el visor y un fuerte olor a pescado podrido me inunda. Retiro el casco y desconecto los cables.

Como sí hubiese salido de un sueño, observo la decepcionante habitación en la que se supone paso mis horas muertas. Llena de revistas pornográficas por todo el suelo, con los restos de una comida basura descomponiéndose en el fregadero.

El espejo roto de una pared me dibuja gordo y grasiento. Calvo, tuerto y una cicatriz recorriéndome la mejilla.

Paso la mano sobre aquel reflejo y sonrío, el engaño es perfecto. Este mundo imperfecto que he programado, me da la sensación de que es mi verdadero hogar. El programa me hace creer que la realidad virtual es lo que he dejado atrás, me siento tan feliz. Estoy deseando salir y sentir miedo, racismo, xenofobia, malos tratos,… con la tranquilidad que me da saber que siempre podré volver a la tranquilidad de mi tierra.

LaRataGris.


Personas

1 julio 2009

A las personas que más me quieren no les gusta como visto. Dicen que parezco un drogadicto, que no voy como dios manda, aunque si hubiera existido también tendría el pelo largo, aunque la droga la mantenga alejada de mi vida.

A las personas que yo más quiero no les importa cómo me comporto, lo que yo quiero hacer. Les preocupa más que todos me vean como una buena persona y eso, sólo significa, para ellos, trabajador e imagen agradable, dentro de sus cánones.

Las personas a las que les escribo esto nunca lo leerán; es mejor ver la tele, olvidar problemas importantes, satisfacer el apetito y decir qeu me quieren por que soy su hijo.

A las personas que me lo perdonan todo nunca les hice nada. Sólo de pequeño; cuando quieres un juguete que no te compran, cuando no quieres comer espinacas, quieres un helado …

A mis padres, … les gusta presumir de logros, … esconder fracasos. Para mí sus fracasos son logros,… son mi camino y, … los otros logros solo suponen alimento.

LaRataGris.


La forma de las cosas

23 junio 2009

«Igual que la gente no acostumbra a acabar los diccionarios, ¿has pensado alguna vez en dejar algún» otro «libro a medias, a pesar de que te haya enganchado desde el principio?»

«Me pasó con La Insoportable Levedad Del Ser». Antes de llegar al final lo abandoné sobre la estantería para que acumulara polvo sobre sus cubiertas marrones.

«Me lo recomendó», o algo así,« el Pimpollo»- Es una historia excepcional.- «me dijo»- Pero no te gustará porque los protagonistas son dos amantes- «se equivocó».

«Atraído por la extraña crítica empecé a leer con fervor las páginas», dejándome llevar por Tomás y Teresa. «Recorriendo sus miedos, personales, sus deseos inconfesos», …,« la maldad.»

«Con el silencio de quien espera que todo se resuelva comencé el último capítulo sin llegar a verlo concluir.»

Tú lo perdiste todo «fue donde lo dejé», a una página de que realmente acabara. «No quería saber más», «mi cabeza había tejido su propio final y era hermoso.»

-Te lo dije, no te iba a gustar-« Volvió a equivocarse.»

« Más de una persona me lo ha querido explicar.»

– Loco- «me gritan otros tantos»- Si tan malo era no haber leído trecientasquince páginas de un libro de trescientasdieciseis, para eso tienes la contraportada.

– ¿Sabes que existe una peli?. La coges en video y punto, que no es bueno leer tanto.

Todas y cada uno de los que hablan son gente normal, de las que piensan que las cosas sólo tienen una forma de hacerse, la correcta, la que alguna vez les explicaron. Cuestiona.

LaRataGris.


De predicciones y cumplimientos

9 junio 2009

Pussy, el conejito veloz, sabía muy bien lo que hacía. Por desgracia, los demás no, si no habrían intentado detenerlo, seguro. Puso en marcha la pequeña bomba de relojería, la que tenía potencia suficiente para mandarlo todo al garete. Apenas un mes y nos quedaremos sin tierra sobre la que posarnos, aunque dará lo mismo pues no estaremos aquí para saberlo.

Después insertó un anuncio publicitario a las horas de máxima audiencia televisiva:

Hola amigos- decía en él- soy Pussi, el conejito del destino, llamadme y os diré el futuro. Sí, sé lo que estáis pensando: » ¿por qué llamar a Pussy y no a Smell, la mofeta adivina?» Pues bien, aparte de lo obvio, claro está, porque yo os demostrare que tengo poderes. Os predigo que dentro de un mes habrá una gran catástrofe que lo destruirá todo.

Y así fue, aunque con ello no consiguió ningún cliente.

LaRataGris.


Casi una vida

4 junio 2009

Por las tardes nos sentábamos todos en el escalón de una panadería alrededor del Buti. Y a pesar de qeu no sabía tocar la guitarra nunca se lo dijimos. Nos quedábamos hasta bien entrada la madrugada, humando y charlando, algún tirito casual para cuando decaía la fiesta, poca cosa, cautro amigos divirtiéndose.

A veces salían algunos vecinos que amenazaban con llamar a la policía, no les haciamos mucho caso, no por que nunca pasaran monillos por el barrio, más bien al contrario, pero a esas horas tenían el cupo lleno, no les interesábamos a menos que la orden viniese de arriba.

Juan dejó de vernir.

Los tres seguíamos a lo de siempre, ojeras, acordes mal puestos y charlas también mal puestas, pero nos faltaba la alegría. Juanito era el más cachondo, sin él decaíamos antes.

Un día me lo encontré currando, me dijo que su padre había muerto, que su madre era de la vieja escuela y a él le tocaba sacar la familia pa´lante. Se acostaba tarde y se levantaba pronto, como antes, aunqeu es diferente si es por obligación.

Y la música no siguió sonando demasiado.

A Tito le palpitaba la vena con furia, y cuando sólo quedan dos, o se apoyan mutuamente o son perro y gato. Nosotros éramos ratas, fuimos un par de veces más a aquel escalón, pero perderte en las sombras resultó más interesante porque nadie te molesta. Aunque a veces tiens que salir por suministro. En una de esas vi al Buti. No me quiso saludar, supongo que porque he cambiado y no me reconoció, pero la final estuvimos hablando. Se había casado con una chiquita de penalty, como se casan los sueños de juventud, de cualquier manera, dejando de serlos.

Ha muerto

A veces no queda nadie que te diga lo que es bueno o malo, aunque cuando estás colocado tampoco le haces mucho caso, asi que casi mejor estar sólo, si no tendría que soportar sus voces como las de la gente que no me da dinero, me miran de arriba abajo, con desprecio, como si fueran mejores que yo. No ven que únicamente son personas, no ven que… a Tito, sólo lo podré encontrar en un sitio, y es al único al que aún no he visto fuera de las escaleras, las sombras eran oscuras.

LaRataGris.


Ya puedes conseguir mi nuevo libro «El hombre incompleto»

30 mayo 2009

e-flyer

El Hombre Incompleto es un libro recopilatorio de algunos de los dibujos que he ido sacando en mi página web. No trae nada nuevo y su razón de ser es para que aquellos nostálgicos que, como yo, prefieran los libros de papel, puedan sentir su textura entre sus manos. Visita primero mi web

http://laratagris.com

Y si te gusta lo que ves allí y crees que combina bien con tu estantería de melamina cómpralo en

http://stores.lulu.com/laratagris

El prólogo del libro corre a cargo del genial Juan Kalvellido, razón de más para tenerlo entre tus manos.

Gracias por tu atención y difunde este mensaje para que mi voz llegue más lejos, ejos ejos…

por cierto son 44 páginas a todo color, en formato 21,59×21,59 cm. Muy manejable y agradable de llevar y, si me ves por la calle y lo llevas encima, te lo dedicaré con mucho cariño.

Si leer esto te ha molestado espero que sepas disculparme, no era mi intención. Creí que podría interesarte y por eso te lo he hecho llegar, no tengo vocación de spam asi que si me transmites tu queja te enviaré un último e-mail para pedirte disculpas e intentaré no volver a hacerlo. Si te ha llegado a través de otra persona díselo a esa otra persona que yo no tengo nada que ver.

LaRataGris.

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El Hombre Incompleto by LaRataGris is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License


Sueños de ciudad

28 mayo 2009

La ciudad, que hoy está francamente hermosa, me invita a que sueñe con ella.

Soñamos que la escalera que lleva al cielo, son nuestras alas. Y allí, superando los dos nuestros vértigos, creemos que la polución es un poco de aire evolucionado que no causa daño.

Nos cruzamos con un viento racheado del norte que viaja al sur, una planta de los deseos y una manta voladora. Ellos comenzaron hace tiempo su viaje, no como la ciudad y yo.

Discrepamos amistosamente sobre acompañarlos o no, pero un pájaro cantor nos saca de dudas cuando los cinco decidimos ir con él en su leve trinar.

Su voz es muy hermosa aunque su canción sólo habla de tristezas.

Apenado abandono el grupo no pudiendo soportar lo que en su cantar hizo mi raza.

La ciudad me sigue pues dice que también a ella la construyó el hombre. El viento, la planta, el pájaro, incluso la manta, quedan.

Con los corazones llenos de piedras comenzamos a descender. La libertad, belleza puede que hasta la ciudad ¿fueron sólo espejismos? La invitación a un sueño que hombres grises se encargan de tirar. Hombres que olvidaron la ilusión y no la permiten a nadie, así que quedo sentado, alumbrado por luz mortecina que sombrea mi rostro cansado.

LaRataGris.


Seguir el camino

20 mayo 2009

Alonadba es el sueño de un arquitecto majadero. Una ciudad circular, con calles concéntricas que se deshacen en una plaza también redonda, inmensa y presidida por una estatua que simula la perfección del cuerpo humano en la figura de Johanes Soliluna, el creador de todo lo que se puede ver en el lugar e impresionante globo culturista.

Hacía el norte puedes subir por la calle Norte, grande como la Sur, Este y Oeste. El resto de puntos cardinales están representados por callejuelas ligeramente más estrechas llamadas como las direcciones que indican.

Las peronas que viven allí, como Johanes, son musculuras extremas, recubiertas por finas capas de piel. Todos se levantan a la hora del gallo, para llegar a sus puestos a la hora del trabajo, ni un segundo antes ni un segundo después … Las cosas allí funcionan como un motor bien engrasado que mueve la vida al paso exacto.

Noel Martínez era mimético en todo a sus conciudadanos. Vestido según el día de la semana, disfrutando a las horas de la alegría con la música colectiva, para nada un bicho raro. Al menos, no hasta caer enfermo.

Era el día impoluto en Alonadba cuando tuvo lugar la disrupción. La gente seguía la línea recta de la cola, avanzando lentamente por el camino marcado con los conos anaranjados. Sin hablar nadie con nadie, pensando solamente en llegar al almacén donde se rapartían los utensilios de limpieza.

Noel estaba, tendría que haber estado, entre un hombre y una mujer de la calle Noroeste. Su hueco vacío era irrelevante para el resto que seguía su marcha como si no faltase. Sólo en el almacén, cuando la escoba que le alargaban cayó estrepitosamente contra el suelo, haciendo tropezar al que tendría que ir detrás, se dieron cuenta que faltaba alguien.

Toda la fila continuaba avanzando, entrechocando unos con otros, materializando un caos imposible en la ciudad.

Alguien hizo sonar una alarma que marcase la nueva situación, que avisaba de un espacio en el que la gente tendría que reestructurarse de forma que el pueblo en masa formase una entidad pluricelular que localizaría con rapidez al desaparecido señor Martínez.

Noel les abrió la puerta muy desmejorado. Con los ojos vidriosos por la fiebre. – Lo siento- masculló- no pude levantarme.

La gente se giró mostrando un desdén ensayado- Demasiado tarde,- susurraron al unísono- quedas expulsado.

Donde acaba la calle Sur, ya fuera de la ciudad, comienza un camino mal empedrado que recibe el nombre de Senda de Salida. Por él nunca ha llegado nadie, solo sirve para que los expulsados se alejen, en dirección a las montañas. Noel, aún enfermo, lo resigue cabizbajo, increpado por sus vecinos dispuestos en paralelas a ambos lados de la carretera.

En esa dirección se han ido muchas personas imperfectas. Se les supone en una vida semisalvaje que no favorece en nada a los recien llegados. Él no llegará a conocerlos. Cae a mitad del camino vencido por la fiebre y sin que sus antiguos amigos puedan verle, ya estan de regreso en la ciudad, ocupando su sitio en la cola del día de comprar cosas bonitas, olvidandose de que , una vez, alguien, no fue un ideal de rectitud como lo es, ahora, todo el mundo en la ciudad de Alonadba.

LaRataGris.


El pedigüeño

13 mayo 2009

Hacía un mes que se había muerto el pedigüeño del barrio. No era ni guapo ni simpático, pero… era sobre el que descargaban sus culpas todos cuando hacían algo mal.

Como cuando el del quinto abandonó a la mujer y al poco se enteró que se había suicidado; le dió veinte duros al mendigo, ( unos sesenta céntimos de euro), y se sintió mejor. Pero ahora no tenían pobre. ¿Qué pasaría, irían todos al infierno!!!? Eso no podía ser. La asociación de Maruj… que diga de mujeres del barrio tomo la iniciativa; alquilaron una página en el periódico y pusieron el anuncio: – “Barrio de San Cristóbal necesita mendicante. No le faltará comida ni dinero” – y en letras pequeñas- “inconvenientes: vivirá entre cartones”- Volviendo a caracteres grandes – “interesados ir el día tal, a tal hora, a tal sitio”.

Tal día había por lo menos trescientas mil personas. Gracias a Dios salíamos de la crisis, o eso decía el gobierno, si no aún entrevistarían aspirantes.

Se quedó el puesto un joven en paro. Tendría unos veinte años, pero era el más cualificado: a más de su barbita y su pelo grasiento, tenia un master en medicina por la universidad de Harvard. La ropa sería un problema, aunque pronto se le consiguió una poca raída y el puesto a las afueras de la iglesia de nuevo estuvo ocupado.

LaRataGris.