Contrarios

2 agosto 2024

dididi


Viento de no cambio

30 julio 2024

El viento que nos movía se había detenido de golpe. El velero se mecía sobre una bandeja de plata mientras nosotras quemábamos el tiempo en caladas lentas y profundas. Aspirábamos y pasaba una hora, expulsábamos una nube que se quedaba enganchada en el cielo y otro instante, otra hora, una vida.

Al amparo de la calma chicha, rodeados de un desierto de aguarumores, nos giramos hacia el capitán buscando algún consuelo.

– Somos- vosotras quería decir- las que tenemos que soplar-. Y claro que era un tenéis muy alejado del tenemos. Que absurdas sonaban las obligaciones en esa mar congelado.

La naturaleza contaba chistes de nuestra situación y nosotras; hombres y mujeres de la tripulación, le hicimos caso al capitán, porque era lo que siempre habíamos hecho. Estábamos acostumbrados a que nos meciese el viento, que solo él, el capitán, general de mil guerras, fuese nuestro guía.

Soplamos y soplamos hasta quedarnos sin aliento y ni así aprendimos de nuestros errores. Preferimos morir bajo sus ordenes a remar en otra dirección.

LaRataGris

Otros mares.


Cocinando libertad

26 julio 2024


Ellas que habían escrito libertad con sus pócimas fueron tildadas de brujas, dijeron que sus remedios eran venenos y ya nunca más fueron las mujeres sabias.

LaRataGris


La muerte de Fran

23 julio 2024

¿Cómo murió Fran? Siempre hay leyendas sobre la muerte de algunas personas, como si no existiese un termino medio para poder explicarlas.

Mueres de viejo, por enfermedad, quizá en un accidente fortuito; mueres, en definitiva, de algo más o menos natural. Atropellado, si caes sospechosammente por la ventana, es algo común, dentro de cierta, digamos, normalidad.

Pero ¿Y si tiene que ver con una sustancia prohibida, un asesinato probado, un suicidio o algo más artificial?

Para los amigos de Fran no había duda. Siempre había vivido deprisa y estaban seguros de que murió lanzada, sabían que ella lo habría querido así.

No iban desencaminados. Cuando se vió atrapada en el primer grupo, el de muerte natural, ella mismo preparo todo un escenario para que nadie cometiese el error de verla envejecida.

Derramo alcohol por todo el coche, atiborro la guantera a todo tipo de estupefacientes y apretó el acelerador con todos sus fuerzas para que se encontraron el coche totalmente ahogado.

Pero, en realidad, no le quedaban demasiadas fuerzas. Aparcó, esperó la muerte.

La autopsia fue clara, estaba limpia, se fue de forma natural pero, sus amigos, sabían la verdad: había muerto como había vivido.

LaRataGris.

Este verano disfruta de las horas muertas


La erótica del poser

19 julio 2024

Segunda parte

The erotic of the aparence


El corsé de las palabras

16 julio 2024

El escritor se sintió atado a las estructuras del texto. Las frases, los signos de puntuación, la acción de los verbos y el sujeto delimitado por adjetivos. Todo parecía pelear por un sentido mayor y, por eso, pillado en una contradicción, decidió apretarse un poco más para que las cadenas autoimpuestas le hicieran libre.

Se obligó a sus propias normas y decidió, cumplirlas a rajatabla: ¿Eres capaz de escribir un relato completo con una sola vocal?, se retó.

En medio de la página escribió, dibujó, en color rojo, una A mayúscula rodeada por un círculo y lo presentó al mundo.

Los anarquistas entendieron enseguida el guiño y construyeron su propio relato desde allí; hubo otros que hablaron de una arroba mayúscula, de un internet más maduro, alejándose de las naderías modernas pero, también, existierón las voces críticas: surgieron los que afirmaron que aquello no era un relato, era una suerte de humor gráfico, una tontuna, un yo no se que que je ne sais pas. Los editores que ¿Qué cómo ostias lo vamos a editar?

¡Ay!- gritaron los fans del sonido para congraciarse y luego se quejaron ellos mismos de que no era tan latina como esperaban.

– Siempre margináis a la u- lus utrus.

Lo tildaron de vocalista por no integrar las consonantes en su ecuación y, otros, le acusaron de escribir para minorías por lo mismo.

Se abrieron sesudos debates:

– La A simboliza al lince, idiota.

– No seas absurdo, subnormal. La A es la forma de caminar del compás.

También hubo quien lo reescribió todo y habló de la tristeza, del amor, la lujuria. Había aproximadamente una opinión inexacta por persona y, eso sí, alguno que se adscribía a cualquier definición lanzada con una mínima vehemencia.

Los vendedores de libros pidieron ediciones especiales, una segunda parte, complementos en revistas especializadas; con entrevistas y análisis pormenorizados.

la continuación podría ir de la E en semicírculo, tal vez un viaje al futuro del abecedario donde, estamparía una zeta morada externa a un triángulo.

Pero el escritor se sentía satisfecho. Exhalando un fuerte suspiro pensó en volver al corsé de las reglas oficiales, al menos de momento, mientras perdía la ocasión.

LaRataGris


¡Sonríe, esclava!

12 julio 2024

y además…

Smile, slave!


Recordad a Alberto

9 julio 2024

Por si algún día se olvidaba se había grabado su propio nombre en la piel. Alberto, rodeado de hojas y violetas, en el antebrazo derecho.

El resultado, hortera incluso para él, merecía la pena. Todos le recordarían sin remedio.

Se había sentido un poeta mientras le indicaba al tatuador como acentuar las puntas de la A, mostrándole como cerrar la O y cuantas gotas de rocío dibujar sobre los pétalos.

-Quiero- Le dijo – que la gente lo lea y lo admire, que piensen: que bello.

Pasaba el tiempo, atenuaba el color. Su cuerpo entró en la decadencia de de la edad y la melancolía. Aunque nunca había parecido un hombre tatuado, con el único dibujo de su nombre, sus flores; ahora era aún peor. Con la piel triste empezó a vestirse como una persona que ha olvidado algo.

-¿Alberto?-se leía el mismo y se preguntaba- ¿Quién será ese Alberto?

LaRataGris


Cover cultural

5 julio 2024

¿Sin alma?


Barrio cojo

2 julio 2024

Todas nos conocíamos en el barrio y sabíamos de que pie cojeábamos. Como se movían las calles, renqueantes, pero seguras y directas.

Sabíamos quien era el listo, la que mejor lo arreglaba todo, el pesado, el homosexual… cada uno tenía su etiqueta, su San Benito.

Podíamos señalar a la puta sin temor a equivocarnos, hablar de lo que cobraba, con cuantos viejos se lo hacía y de que el Cefe era el que le había pegado las ladillas.

De lo que no teníamos ni idea, ni queríamos saber, era de como había llegado a esa situación. Si era feliz, si cambiaría de tener la oportunidad. Sólo era la puta asiática del barrio, con eso era suficiente.

Como la vieja del visillo, el modernikis, la supermadre y el sucio fontanero,… todas las profesiones y, sobretodo, la profesional.

LaRataGris