Un lugar donde quemarse

9 enero 2020

Estaba hecha de estrellas. Brillaba con ellas y a la vez le quemaban, por eso a veces necesitaba un rincón en el que explotar. Cuando sonreía el mundo giraba deprisa a su alrededor. La luna estaba contenta mientras le escuchaba enredarse en un laberinto de palabras para decir que había amanecido, por eso a veces le pillaba el sol y ya se iba más tarde.

Su respiración era el aliento de la vida y, por ser tan importante, podía ignorar la realidad, construir su propio refugio, donde disfrutar de la soledad de una compañía.

Estaba hecha de luz y fuego, estaba hecha de amanecer e infierno. Lo era todo, incluso cuando se volvía pequeña nada.

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Animales solitarios

11 junio 2019

A pesar de que no tenía perro, cada semana, desde hacía diez años, se acercaba hasta la tienda de mascotas y compraba una bolsa de pienso para cachorros. Aunque no tenía corazón cada día hacia más grande su laberinto de muros, evitando que alguien pudiese encontrar el hueco donde tendría que estar. Era suficiente con el amor de su chucho.

Se lo imaginaba cariñoso, moviendo la cola al llegar a casa, soltando algún ladrido esporádico mientras el lo chistaba para no molestar a los vecinos.

Un día, tal vez un lunes, sonó un timbre que no supo reconocer, volvió a escucharlo mientras el perro ladraba como si alguien llamase a la puerta.

Un niño, frágil como el rocío, le esperaba en la entrada.

-Buenos días-dijo el niño intentado que la mirada penetrante del adulto no le rompiese.

-¿Pero?-miró las calles tortuosos que había construido durante décadas-¿cómo has atravesado mi laberinto? ¿los lobos? ¿las trampas? ¿por qué llegas ileso?

-Señor, mi cometa, se ha colado en su balcón, ¿podría devolvérmela?

-Por supuesto que no-se mostró tajante- mi animal se la habrá comido.

Sin esperar réplica cerró la puerta con vehemencia mientras se decía que debía tener cuidado con estos mequetrefes. Estaba seguro que de permitirle recoger su artilugio le chuparía la sangre como el vampiro emocional que se le intuía- Los niños- sentenció-no son de fiar.

Tapió la puerta Y corrió los cortinas para que nadie le viese desde la calle, aunque la curiosidad le supero Y se asomó por una rendija mientras el niño observaba desde abajo.

– Señor- le gritó desde la seguridad de la calle- está ahí, intacta.

Vencido recogió la cometa y se la lanzó al mocoso, no sin antes fingir que apartaba al can.

De forma impecable planeo hasta sus manos mientras el perro se enroscaba a sus pies.

Había solucionado de una forma inteligente el problema, antes de que se le acercasen a robarle la vida. El ya tenía más que suficiente con el cariño de su chucho.

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Me reconozco en mis muros, en mis laberintos, en mi soledad…


El Vacío

6 mayo 2019

Caímos en un pozo sin fondo- Estúpido- nos hundimos sin darnos cuenta. Al principio como piedras, hasta que nuestra cabeza se acomodo a la velocidad y creímos flotar mientras nos precipitábamos.

Nuestro pelo y los pliegues de la ropa seguían venciendo la fuerza de la gravedad mientras, nuestros gestos, me mentían sobre una vida normal. Nos abrazábamos durante el descenso, eramos amables como jamas lo habíamos sido antes, en nuestra unión respetábamos el espacio del otro. Era un túnel estrecho pero podíamos disfrutar de la soledad de cada cual.

un día me dijo: “Yo no puedo seguir cayendo”

Extendió sus brazos para frenarse contra las paredes den barro, debió dolerle a la velocidad a la que bajábamos. ¿Después? puede que empezase a escalar , o tal vez se quedo allí atrapada por el cansancio y el dolor, no se. No volví a verla. Yo seguía cayendo como un estúpido, puede que al llegar al suelo ella me cayera encima pero, por ahora, estaba solo.

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Carretera perdida

14 enero 2019

Su camino llegó a un punto muerto. Un no lugar que se abría carente de atractivo o promesas.

-¿Cómo es posible?- respiró en la soledad -¿Quien habrá construido una carretera a ninguna parte?

Tras él la huida fácil, podía regresar derrotado. Era tarde y se sentó a esperar, Como si eso fuese a generar una nueva vía.

Aquella noche, como en un cuento de navidad, le visitaron tres fantasmas. El primero le trajo una historia vieja y olvidada por la mayoría, el segundo solo se tomo una taza de café y cogió un poco de calor de una de las brasas antes de seguir camino, el tercero, de aspecto él mas terrible, deformado por los años y el peso de la realidad, fue el más amable de todos, aunque no traía nada que contar.

– Tendrás que equivocarte tu.

Al amanecer se despertó con el cuerpo pesado, cansado del duermevela de la noche. Por delante no tenía un sitio al que ir y nadie le esperaba detrás.

-Lo mejor- se dijo- será que Yo mismo me construya un espacio sin depender del camino de otros.

Se hizo a un lado y, aprovechando la estructura de su coche, levantó una pequeña casa en la que vivir. Tenia reservas suficiente hasta que el huerto diera sus frutos y, si alguna vez aparecía alguien más, habría espacio para todas.

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Miedo

5 septiembre 2018

-Tengo tanto miedo- dijo “V”- que me escondería en la boca del lobo por no verte llorar. Me asusta tanto la muerte que te mataría para que no sufrieras a manos de otro. Te quiero tanto…

Y a ella solo le quedaba sonreír en este amor violento que había heredado de su padre, de todos los machos del mundo.

Vivía atrapada en el corazón de un psicópata que no le preguntaba por el color del cielo. El pintaba sus dedos a través de los terrores de hombre acomplejado. Le habían enseñado a imponerse como a un pusilánime sin alma.

Mordía su carne cruda, su corazón, su esperzanza,… mientras “S” lloraba el silencio y la impotencia, la soledad.

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La condición estelar

26 junio 2017

Hay noches en las que las estrellas se sienten solas y desvalidas. Unicamente es un trabajo, salir al firmamento y brillar tan intensamente como les permita su composición, pero en ese instante de tristeza lo dejarían todo por sentir el calor de un abrazo.

La gente que admira su baile, los enamorados que se engañan regalándose cosas que no les pueden pertenecer, los eruditos astrónomos no son capaces de comprender esa pena que les golpea. Mientras, ellas, se marchitan a millones de años luz, haciendo solo aquello que les exige la naturaleza.

-No os podéis quejar- le recriminan los hielos perpetuos- Allí arriba, descansaditas

Las estrellas se preguntan sino tendrán razón.

-Tal vez no debemos quejarnos- Intentan autoconvencerse- Puede que halla alguien que este peor. Callá y obedece- se exhortan para que el sistema siga funcionando como exigen quienes no pueden brillar.

Portada Vota Charlie: Piezas

No te estrelles y disfruta de mis cucas aquí o aquí, donde tu más gustes.

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Mi mamá

29 septiembre 2014

Anna siempre entraba para pedir hora para su madre. Sin soltar el teléfono le indicaba cada paso que iba dando, cada detalle- Estoy entrando en la peluquería, ahora le digo al chico- y se enfadaba muchísimo con ella, le gritaba para no necesitar el móvil, acababa la función girándose para confirmar- el miércoles a eso de las diez, a ver si puedo sacarla de casa.

Un día antes de la cita, a veces con una hora de antelación, llamaba para anularla por que- la mamá ha tenido una recaída- o – hoy hace mucho frío para llevarla de arriba a abajo, esta lloviendo, demasiado calor o color en la vida- quien sabe si incluso aquella mujer ni siquiera existía. La mamá era una amiga para la soledad, que se produce de pisar prisas y acumular fortuna en largas y extenuantes horas de trabajo. ¿Fingir una voz enfadada, al otro lado del teléfono, podía hacerle más llevadero el haber llegado vieja y cansada al presente?- a las tres nos pasamos- y tal vez esta vez sea cierto, puede que al otro lado no sea una grabación la que le recuerda: ” el número marcado no existe, inténtelo de nuevo”.

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