
Imbéciles
28 junio 2024El capítulo cuarenta y tres de la novela
25 junio 2024Hace tiempo, como en un cuento lejano, sucedió algo mágico: la gente se puso de acuerdo para hacer el bien.
Por supuesto el capitalismo se apropió de la idea.
-Os apoyamos- dijo ese capitalismo-. Seguid comprando.
Y la gente empezó a pagar por la idea que dijo era suya. Compró su compromiso y aplaudió hasta tener las manos rojas porque el capitalismo solo había tardado varios siglos en hacer lo correcto.
-Bravo- gritaban
-Gracias, comprad- les insistía el capitalismo.
Mientras la tendencia estuvo en alza todo fue muy especial. Todos reforzaban la idea, todos se sentían orgullosos, todos a super muy, mucho, a tope.
Pero la moda pasó como los segundos en el reloj.
– Esta moda, este ahora es nuestro verdadero yo. Seguid comprando.
y mutó como cientos de veces había hecho antes, el capitalismo siempre se adaptaba para que siguiéramos comprando: mentía, fingía.
-Lo que sea necesario; eso haré pero no dejéis de comprar. Por favor, por Dios, por Shiva, por las Tortuga Ninja en el capítulo cuarenta y tres. Comprad.
LaRataGris
Los muertos de hambre
18 junio 2024-¿Quién eres? – preguntó el fantasma triste, con la mirada lánguida y el cuerpo caído en desgana.
– Henry – respondió el nuevo aspirando la hache hasta convertirla en una ge. Había muerto hacia poco y desconocía los códigos y fórmulas de cortesía.
– Yo soy el fantasma triste- le dijo el primero-. Llevo aquí mil años y he visto de todo.
Sin nada más que decirse cada cual ocupó su rincón de muerto.
La casa estaba llena de apariciones que, como ellos, se habían ido acumulando tras tantos años de existencia.
– Oye ¿tú sabes cuando se come aquí?
No hubo respuesta. Allí ya no se comía, en aquel lugar se presentaban a veces y luego se quedaban callados, siempre en silencio.
LaRataGris.
La mentira plausible
4 junio 2024Fueron los mejores años, empapada de toda la literatura previa. Respiraba tinta mientras leía de forma compulsiva cualquier libro con sabor a clásico.
Leía y también releía sin freno, hasta que conocer íntimamente a los protagonistas. Cualquier personaje secundario, aunque saliese de forma fugaz, para ella era un familiar con el que convivía.
– ¿Por qué haces eso, Julieta?- sufría con la muerte de los amantes- Tom, ten cuidado en el cementerio- le reprendía con cada lectura.
Necesitaba que que fueran más inteligentes así que empezó a reescribir a sus favoritos.
Convirtió a protas y secundarios de lujo en señoras y señores tranquilos, sentados en el comedor, tomando te y pastas.
-¿Algo más, Frankie ?- Preguntaba sin respuesta-¿Está de acuerdo señor Hyde?- Pero el alterego terrible estaba ocupado, ayudando a cruzar ancianas a la otra acera.
Eran historias perfectas que no le interesaban.
¿Por qué releer aquellos relatos que habían dejado de explicar ninguna mentira plausible? Y, aún así, continuaba reescribiendo mejor para nada.
LaRataGris
La vida del mosquito
27 mayo 2024En el número treinta y siete de la calle Delicias vive Andrea con sus dos hijos y un mosquito gordo, bien alimentado.
Cada noche, Andrea, duerme con los ojos abiertos, atenta al lugar del que proviene el zumbido. En la oscuridad el blanco de sus ojos son como faros que el insecto usa para orientarse.
Surca el viento de su respiración, esquivando uno y otro de los manotazos de la soñadora.
A veces el mosquito invita a varios amigotes y les permite picotear su sangre gran reserva; en esas ocasiones acribillan a los niños sin remordimiento, sin conciencia.
Andrea, desesperada, ya no sabe que hacer. El bicho tiene una tolerancia espectacular a los insecticidas y es capaz de esquivar sus aspaviento como si le leyera la mente.
Nada ni nadie parece poder detenerlo, no hay leyes, no hay moral que lo frenen. Sólo es un prodigio de la naturaleza que vive en el treinta y siete.
LaRataGris
Escrito por laratagris 










