Ojo que sale una cucaracha pero no es Charlie, si quieres ver a Charlie ya sabes que lo tienes en:
Comic Square o en Payhip
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Y esto ya no tiene nada que ver Comic Square o en Payhip
Discutir del capitalismo con gente que no ha teorizado sobre sus devastadoras consecuencias es algo terrible. Son ciegos condenados a chocarse eternamente en una pequeña habitación. No han conocido vida real y por eso se empeñan en seguir construyéndose una enorme mentira en la que creerse vivos.
Cualquier argumento es rebatido, una vez se vean atrapados por la lógica acudirán al manido: la vida es así, o cualquier frase similar que, según ellos, lo justifica todo. Se te cae la tostada: la vida es así, se te escapa el perro: la vida es así, un ser del averno destripó al cabrón de tu marido e hizo butifarras con sus entrañas, la vida, evidentemente, es así, y en este caso se agradece que así sea.
El problema esta en que la vida no tiene por que ser así. Lo es cuando no tienes intención de mejorar y prefieres arrastrar a todo el mundo a tu absurda existencia para no ser el único amargado en la rueda.
A través de su ejercito de descerebrados anulan toda tentativa de cambio. Las alternativas son discretamente perseguidas para que aquí no pase nada, a veces incluso se las integra disfrazándolas de peligroso enemigo dispuesto a quitarte lo poco que tienes para que creas en algo mejor a lo que enfrentarte antes que al capitalismo.
Nos encierran en cárceles-trabajo para evitar nuestro pensamiento ocho horas, al menos ocho, al día. Así es como envejecemos sin crecer como personas, por que para unos pocos la vida es así, son parte del capital humano y saben estar muy bien en su papel.
LaRataGris
No siempre se abría. A veces era como una pared, con cerradura y picaporte eso si. En tantas ocasiones la abría para salir a la calle y ella daba a un patio andaluz, le llevaba a Groenlandia o al espacio exterior donde lo pasaba francamente mal sin la camisa de fuerza adecuada y con un vacío tan pesado que lo mataba.
De regreso no siempre acababa en su hogar, creo que eso sólo paso una o dos veces y para entonces ya no le pertenecía. Hombres simios la habían adquirido, por mucho menos de lo que el tampoco podía pagar y amueblada, en una subasta pública.
Un día, cualquiera que escojas estará bien, el señor agente, muy educado y extremadamente poderoso con todas sus armas legalizadas, llamó a su puerta intermitente para informarle que aquello que hacía era allanamiento de morada y que tenía que irse. A cambio, por supuesto, le regalo varias puertas recias con rejas que no sabían explicar historias. Siempre desembocaban en el mismo cubículo gris donde nada importa y ya nada se puede.
LaRataGris