Extraños pingüinos

6 abril 2015

-Pingüinos Tomagucci es otra genialidad de Juguetes Emporio- se hizo un fundido en negro mientras, en las retinas de todos los niños y niñas del multiverso, se seguía dibujando la figura del pájaro, como en los negativos de una fotografía.

– Yo- dijo Juan Luis, aunque podría haber escogido a cualquier otro niño que estuviese delante del televisor- lo.qui.e.ro.

Los Pingüinos Tomagucci, al contrario que los Osos Senkai, tenían un diseño perfecto, un interfaz amigable y muchísimos anuncios a todas horas. La locura fue tal que los adultos empezaron a desearlos, necesitaban sus artículos originales, la ropa, el sensor de movimiento y el botón transformador. Bien conectado, dicho botón, convertía al inocente pingüino en un juguete para niños ya crecidos. Te podían acompañar en todas las etapas de tu vida. Te lo regalaban recién nacido y con ligerisimas modificaciones podías disfrutarlo para siempre.

Al principio podía parecer caro; veinte con cincuenta era más de lo que cualquier familia normal podría pagar por un juguetito, pero era insignificante si pensabas en toda una eternidad a su lado o, al menos, hasta la siguiente novedad, un mes…- el Cántaro Chopengaüer es una genialidad de juguetes Lofhgans.- solo habían pasado veintiséis días desde la irrupción de los pingüinos Tomagucci y su competidor ya tenía algo mejor, los pingüinos se habían convertido en una rareza, en un extraño de tiernos corazones.

LaRataGris


La verdad revolucionaria

17 abril 2014

el secreto revolucionario


Empresas modernas

6 enero 2012

Empresas modernas


Billetes rápidos

20 septiembre 2011

Parecía estar en el mundo que le convenía. La vida le apetecía y si algo se rompía tenía dinero suficiente como para poder sustituirlo. Era un privilegiado disponiendo de esclavos a tiempo parcial, al menos hasta caer en la realidad. Lo empujaron sin piedad y lo destrozaron para que no quisiera volver. Los beneficios ya no podían aguantarlo y le sugirieron algo más acorde con sus nuevas posibilidades, tal vez una cuneta o un discreto bar de alterne donde ahogarse.

Sin hacer caso se pasaba el día llorando, contando cuantas existencias podrían haber sobrevivido con los caprichos de la anterior.

Su feng shui se desplomó sin poder pagarse un asesor adecuado. Sus amigos desparecieron con el saldo del móvil, no podía localizarlos y ellos no querían devolverle la llamada. Se quedaba solo mientras su antigua empresa, su hogar, improvisaba un nuevo déspota. Igual de eficaz pero treinta años más barato y maleable. El ya no podía seguir ese ritmo. Su edad no aceptaba cualquier trabajo y los importantes le rechazaban una y otra vez, igual que los que nunca hubiese querido, no le necesitaban.

Se refugió en los recuerdos del frigorífico lleno, los excesos y la rapidez. Con sus últimas monedas se compró un ticket de regreso pero le estafaron con la dosis y el viaje duró demasiado.

LaRataGris