Defender la eduación en Oaxaca

30 junio 2016

Defender la eduación en Oaxaca


Los amigotes del asesino

22 septiembre 2014

Se le intuía la polla en cada palabra, la pose de hombría y la bravuconada- ¡ Soy el puto amo!- y así trataba a la gente que lo rodeaba. El macho arrastraba los brazos al caminar, se tambaleaba con la sempiterna penúltima y pegaba con los puños cerrados, sin pensar. Una vida sencilla y sin complicaciones hasta que se le murió el punching ball. Empezaron las preguntas y los reproches- ¿por qué cojones te has separado de ella que todo te lo consentía?, solo tenías que haber parado un segundo antes-, y él, que jamas la había querido, lloraba por que le dolían los nudillos de tanto odiarla-¿ por qué te has tenido que morir?.

Aquel fue el primer día, y último, en el que limpio algo: hizo desaparecer la sangre para que no hubiese delito y fingió su mejor sonrisa para las autoridades. – No te preocupes,- le tranquilizó el señor agente- mi jefe te entenderá perfectamente, es hombre igual que tu, que yo y el amo del universo. A todos los machos se nos va de tanto en tanto la mano sobre la carne blanda, es comprensible- y le dio la tarjeta de un abogado -cojonudo, es el que llevo mi divorcio.

– Seguro- le dijo su mejor amigo- que se ha muerto para meterte en un problema. Pero al final, a la muy zorra, le ha salido el tiro por la culata”

– ¿ Tu crees? Yo me siento un poco sólo.

– Mira, una buena compañía- le dijo mientras fingía una mamada- es cada vez más barata e internacional. No tienes por que aguantarle los gritos a esa histérica. Vamos, yo invito.

– Dime que el juez fue una jueza,- se exaltó una lectora- que le aplicaron garrote vil a el y a todos los cromañones que lo acompañaban.- Pero jamas fue juzgado. No pude tranquilizarla ni escribirle un final feliz. En el mundo de los hombres el sol se apagó para que nadie viese lo que no debía ser visto y después la vida continuo en silencio, interrumpido por algún grito desesperado. El siguió viviendo.

LaRataGris

 


A tu servicio

26 septiembre 2012

A tu servicio


Las fórmulas caducadas

14 febrero 2012

Mosca no sabía cómo había entrado. Seguramente pasó por una pequeña rendija, una puerta que se abrió y cerró en apenas un segundo y se la comió. Quedó atrapada en un lugar tan grande que podría haber fingido que era un mundo nuevo por descubrir. Pero, claro, aquel planeta estaba rodeado de cuatro paredes, le pesaba un techo y no corría aire o luz. Allí no podía ser feliz. Se sentía extraterrestre colonizando una tierra yerma, sin oxígeno ni las condiciones adecuadas para crearlo.

La única ventana que parece mirar el cielo azul esta protegida por un campo de fuerza invisible para mosca. Una vez y otra vez se lanza como una kamikaze, chocando la cabeza contra un enorme catacrok que no la lleva a ninguna parte.

Decide trazar planes distintos; coger carrerilla y estamparse en línea recta, zigzagueando, entrando en diagonal… da lo mismo, siempre llega a ese punto en el que vuelve a destrozarse contra la fría membrana que la retiene, siempre tiene que volver a gritar de rabia mientras busca otras formas de ir directa contra el cristal.

Mauricio la mira en sus intentos vacíos y, al final, conmovido, decide ayudarla. Atontada por los golpes es fácil de atrapar y enviarla con la fuerza, que ella no tiene, contra el mismo punto cerrado con idéntico resultado. No se desanima, motivado por la perseverancia de la mosca se inventa una forma de darle más impulso, algo loco que no parece que vaya a funcionar hasta que, montado, se sorprende con su complejidad. Tres tirachinas que rebotan, que activan un mecanismo basculante bajo el peso de mosca que, gracias a los innumerables cálculos, irá incrementando su velocidad y fuerza de manera exponencial, hasta poder traspasar la ventana.

De nada sirven los gritos de su madre pidiéndole que abra la puerta, Mauricio prefiere hacer variantes sobre el sistema contrastado. Así son las cosas que no le dan miedo, la mosca tendrá que seguir dándose cabezazos con la misma intensidad con la que los gobiernos rescatan bancos… hasta el fin de sus días.

LaRataGris