Compra barato en almacenes Onorato

30 septiembre 2009

No me encuentro muy bien. Me gustaría que todo acabara en seguida, como sucede en la tele….Síííí, eso es, quiero ser una mujer anuncio para estar siempre feliz aunque tenga la regla. Y entonces me pondría tan guapa que hasta un desconocido me regalaría rosas, compradas en el supermercado que tengo frente a casa, por que lo bueno si barato dos veces bueno. Pondría las flores en un jarrón obtenido por entregas, cada semana un pedacito para pegar, con el primer número un fascículo y dos piezas de regalo. Una vez acabado hasta lo puedes lavar con los platos, por eso siempre llevo en el bolso una botellita de jabón, así cuando tenga el último trozo le quitaré las bacterias con el que lava más blanco, por que se introduce hasta en la grasa más incrustada. Creo que, como incluso funciona con la ropa de color, me compraré un vestido azul en la moda india de la planta mediana edad del tajo francés, muy entalladito y sensual, haciendo juego con el capó del coche en el que me subiré. Aunque ahora que lo pienso, lo mejor para tumbarse en un coche es un minibikinicito. Así, de paso conduciré el coche hasta la playa. Paco me estará esperando, aunque habrá llegado por su cuenta, con aguilas viajes, para no tener el Strees de conducir. Yo sí que llegaré un poco streesada, menos mal que mi madre piensa en todo, me tomaré la aspirina efervescente: shishiishisish y todo habrá acabado. Todo incluso el sueño, despertaré en un tren. En él siguen hablando dos testigos de Jehová sobre sus paranoias. Les digo- “Lo siento tengo la regla”- me fumo un peta y me pongo a volar a mundo realidad, donde aún siento dolor y no hay final de anuncio, os lo aseguro.

LaRataGris.


Aguafiestas

26 septiembre 2009

Aguafiestas


Oniria

23 septiembre 2009

un indicador en blanco

me dio la bienvenida a Oniria.

Y, desde que estoy aquí creo en todo.

Incluso, a mis venticinco años,

vuelvo a creer en el ratoncito Pérez;

hecho insólito desde mi crisis del setenta y siete.

Lord Morpheus de Canterville

Habitante de Oniria.

Cuando Lord Morpheus decidió escoger Oniria como su nueva residencia lo hizo en vistas de un lugar tranquilo. Y tan tranquilo, con él doce habitantes, y no esperéis que lleguen más, al chocar con aquel cartel mudo lo escondió de todo posible viajero. De los otros once habitantes nada sabía, puede que se cruzara con alguno antes, pero lo tomaría como otro más; pues en Oniria sus habitantes creen convivir con toda una comunidad, aunque sean producto de su imaginación. Lord Morpheus trabajaba en un gran edificio cuyo dueño era Samuel Gaiman, amigo imaginario del undecimo en llegar a la ciudad. No es de extrañar, pues, que tanto el undecimo como el duodecimo se encontraran bajando en el descanso del trabajo, Maese Byrne bajaba de visitar a Gaiman. A pesar de ser de los pocos personajes reales de la historia no intercambiaron palabra, cada cual a su asunto hasta la planta baja. Se abre el ascensor y Lord Morpheus va a salir primero, pero no puede, un fuerte brazo le sujeta.

– “Espera, ¿no ves cómo caminan, vagueantes y errantes, espíritus sin rumbo ni descanso?”- pronunciadas las palabras de Maese Byrne, Lord Morpheus observa el lugar al que iba a entrar y por una de esas extrañas cualidades que posee Oniria, la imaginación de Maese Byrne se hace (hizo) del Lord. Un montón de zombies arrastran sus cuerpos por pavimento gris.

– “tranquilo, tengo una idea. Podemos subir entre plantas y provocar un cortocircuito en el ascensor, aquí no entrarán esos malnacidos”. ¿Qué podía hacer Lord Morpheus?, el nunca antes estuvo en tal situación, y el plan de Maese Byrne parecía bueno. Seguido a rajatabla lo dicho, dos de los doce comenzaron a vivir allí.

El asunto de la comida fue un poco más peliagudo, por suerte el pasado ventitres Lord Morpheus estuvo en las costas de Oniria, se le había metido un poco de arena en los bolsillos con la que tapizaron el suelo del ascensor, y con las semillas que Maese Byrne llevaba, por lo que pudiera pasar, hicieron crecer su propio huerto. El agua les vino de las lágrimas de insatisfechas hormigas, que sin pan que recoger, allí mismo se ponían a llorar, ellos recogían sus lágrimas en pequeños dedales que alguien olvidó en la esquina del ascensor. De ellos bebían y con ellos regaban su huerto que dio frutos a las tres horas de ser plantado.

Trece días viviendo así pasaron, más por su voluntad ya que si se hubieran preocupado en salir se habrían dado cuenta de que el décimo cambió el sueño y todo era de nuevo “normal” en Oniria…

 

LaRataGris.


Siempre te acaban dando por culo

19 septiembre 2009

Siempre te acaban dando por culo


inútil

16 septiembre 2009

Soy inútil, soy mujer, porque así me hacen sentir. Buena para nada, de ese montón de la normalidad del que no te dejan escapar.

Estudié con la vana promesa de un futuro que, en realidad, es como el de todos, te apliques a los libros o a la cerveza. Más me hubiera valido no perder el tiempo y, quizá, ahora me sentiría mejor. Soy óptica por que me dio miedo suspender bellas artes. La cobardía me empujó y seguí caminando gracias a la inercia- Aquí,- pensé- obtendré un título que me permita comer- después quemaría el mundo con mis ilusiones.

Aquella carrera rezumaba rebotados. Vienen de sitios en los que no pudieron entrar gracias a una baja nota de corte. Se instalaron, como yo, en la rutina y la hacen suya. Tras dos o tres años en su facultad da miedo descubrir cómo la gente se miente para ser feliz, por el bien de su cordura- Esto es lo que siempre quise hacer, desde pequeñita- Eso es lo que cuentan, y, a veces, me creía sus fantasías. De repente, ves a alguien por aquellos pasillos, un compañero que conoces desde que quiso ser médico y que te explica como nunca hubiera soñado otra cosa que no fuese ser óptico. El descalabro es mayor con los que estan trabajando, dependientes con título, con aires de superioridad.

Yo no quise vivir ese autoengaño, me conformé con acabar lo antes posible para dedicarme a algo realmente hermoso. Me apliqué tanto en escapar que no ví lo que pasaba a mi alrededor. Hoy si me viera obligada a repetir, me quedaría en el bar; jugando a cartas, bebiendo, charlando. No volvería a perder mi tiempo de aquella manera. Cuando terminas se acaban las becas. Con una carrera las suponen innecesarias y cualquier otra universidad que tantees te sale al doble de lo que ya has pagado. Te tienes que poner a trabajar en prácticas, por un sueldo risorio, de los que te dan para bien poco pero te quitan todo el tiempo del mundo.

Al final desistes, buscas cualquier sitio con un sueldo decente, un horario que no te trate como una máquina que no necesita descanso. Obviamente no lo encuentras, el paraíso no existe y tras muchas entrevistas te das cuenta de que no estas preparada, eres fea y exiges demasiado, un poco de respeto que nadie te va a conceder. Sólo eres una puta que encima tiene que poner la cama.

LaRataGris.


Adaptación

12 septiembre 2009

Adaptación


Garabatos felices

8 septiembre 2009

Garabatos felices

Un año de bichito y yo cada día más garabato.


Tetear es querer

5 septiembre 2009

Tetear es querer

Enlaces de interes:

laligadelaleche

albalactanciamaterna

fedalma

unicef


Roberto

2 septiembre 2009

Breve Introducción Al Cuento De Roberto.

Por favor, permitidme unos segundos de vuestro tiempo antes de comenzar con la historia. También a mí, como supongo que a vosotros, me ha sucedido a veces que cuando comienzo la lectura de un libro me encuentro con un prólogo intragable que analiza lo narrado más adelante según los valores histórico-culturales de la época en que fue escrito, un plomazo vamos. Pero por supuesto que este esquema está bastante alejado de mi mente al realizar esta introducción, mi única intención es la de hacer que un texto complejo como el que vais a ojear os resulte ameno y posiblemente mucho más diáfano.

Dada la explicación sobre la necesidad de estas breves líneas será mejor que nos sumerjamos un poco en la biografía de Osuka Haritani: estupendo narrador japonés nacido en mil novecientos cuarenta y cinco, en la hasta entonces bonita ciudad de Hiroshima. Nuestro insigne superviviente ha dedicado su vida duros análisis sobre la interacción de fraternidad entre las diferentes culturas que existen hoy por hoy sobre el globo terráqueo.

Para llegar a lograr esta loable meta el señor Haritani a escrito cientos de cuentos, traducidos alguno de ellos hasta a veinte lenguas diferentes. De entre los más famosos podemos destacar: “A Través De Un Reflejo”, “El Niño Que No Quiso Creer”, “ La Historia Intermitente”…

Pero, centrándonos un poco en el que nos ocupa estas líneas podríamos llegar a afirmar que es la historia más interesante del autor. En ella se nos presenta a un niño, que como bien habréis intuido por el título se llama Roberto (Esto último en honor a esa fraternidad mundial que tanto prodiga Haritani). Bien, el joven en cuestión, tendrá unos veinte años y según los estudiosos de la obra de Haritani, podría estar basado en el personaje real que fue la tía abuela política de nuestro autor: la señora Nimai Karitewa, mujer que luchó en la gran guerra a favor de su pueblo perdiendo por ello una pierna y parte de la córnea, según dicen los que la conocieron nunca volvió a ser la misma. Este dato explicaría la compleja relación de Roberto con el medio, llegando a su punto culminante hacia el final de la obra donde en un climax desenfrenado nuestro protagonista tendrá que luchar por su vida con un fantástico grifo de nueve metros de largo por diez de alto. Si a todo esto, añadimos la orfandad que desde el principio de su vida sufrió el autor, también podremos llegar a entender el conflicto generacional representado aquí mediante la ausencia total de padres tanto por parte del protagonista como los secundarios ocasionales que se pueden hallar tras el manto de la simbología.

Solo por lo expuesto, que cualquier no iniciado hubiera pasado por alto, sería necesaria esta pequeña introducción, pero como siempre que hablamos de Osaku Haritani, nos dejaremos cosas esenciales como sus problemas con el alcohol, alopecia general o pulgas amaestradas que lo visitaban de vez en cuando. Como veis, un cóctel impresionante para alargar esta perorata hasta el infinito. Pero sin ánimo de hacerme pesado prefiero dar paso a la fabulosa narración, no olviden nada de lo dicho previamente y estén atentos por que aún hay sorpresas escondidas entre líneas que no he querido desvelar.

Y ahora ya si:

Roberto.

Caminando un día por la calle trece, a un niño, le dio un infarto que lo fulminó en el acto.

LaRataGris.


¿¡Dónde!?

29 agosto 2009

¿¡Dónde!?