Cosas para hacer un día cualquiera:

26 agosto 2009

Las Matemáticas Del Tiempo.

Suma las cifras del año. El dos, el cero, otro cero y un cinco, estamos a día siete. Le resto el mes, febrero, me he quedado con un cinco, como si el año fuera primero y el día después; cinco y siete, dos cifras, mes dos. Sumo el mes y terminación del año, día siete de nuevo. Combinaciones infinitas de un mismo resultado. Siete por cinco treinta y cinco, menos dos y le sumo, ayer fue seis. Simplemente lo sumo, mañana sera ocho. Entre dos días, entre el seis y el ocho, hoy es siete. Hay tantas posibilidades que me pregunto por qué sólo nos dejan ver el siete de febrero del dos mil cinco. Se olvidan las raíces, las divisiones, las otras convenciones que hacen tan rica la fantasía humana. Nos quedamos con un mísero calendario de doce meses, con semanas de siete días, sólo un año bisiesto cunado en realidad todo se relaciona por encima de lo que nosotros decidamos qué es correcto y qué incorrecto.

Nací el día de la a de la víspera de todos los perros que gruñen una vez. La razón se vuelve extraña ficción.

LaRataGris.


Pintar

22 agosto 2009

Pintar


Sonría por favor, va a ser asesinado

19 agosto 2009

Aquella mañana, no muy temprano, había gran revuelo en el congreso de los diputados. El excelentísimo presidente del gobierno había regresado de la conferencia para el desarme mundial y se había sentido ultrajado. El fotógrafo en la foto de grupo, con todos los mandatarios, le había cortado la cabeza, encima de que lo relegaban a la última fila. Por supuesto, todo el país levantó el grito al unísono cuando Rivaldo marco gol, también lo hicieron los compañeros del partido gubernamental apoyando a su jefe- Esto no puede acabar así.

Muy diplomáticamente se le declaró la guerra al resto de potencias, aun cuando previamente se había firmado la paz eterna. Así que primero hicieron una hoguera con el papel mojado y después decidieron que no sufrieran inocentes. Se calcularon las bajas hipotéticas y se optó por fusilar a los presos en sus propios países para evitar los gastos de repatriacion.

Cuatrocientos mil manguis, yonquis y demás purria de clase baja murió en España sin la necesidad de una bomba incontrolada. Dos fueron los muertos de Estados Unidos. Uno por la lucha, el otro por pena de muerte. Entre medio, el resto de países con su cifra media de caídos.

Se tiraron algunas chavolas, se montaron veinticuatro o treinta y cinco desfiles y el país perdió la confrontación; pero el honor se salvaguardó.

Los vivos contentos, los muertos muertos y la mayor audiencia para los programas informativos.

Porque en la guerra no desaparece quien debe sino quien no tiene el poder de protegerse.

LaRataGris.


Que realmente se note la crisis!

15 agosto 2009

Que realmente se note la crisis !


Conserven la calma, ha sido niña

11 agosto 2009

Cuando naciste, antes incluso, cuando sólo eras un proyecto de ciencias en la barriguita de mamá, todos querían organizar mi nueva vida. En las historias no había demasiadas variaciones y en casi todas yo acababa con corbata y preocupado por la fragilidad de mi dulce niñita, esa eras tú. Te sobreprotegía mientras tenía que sonreirle hipócritamente a otros padres que sabían de verdad lo que era la partenidad, cuidar a pequeños dictadores que mienten y te toman el pelo, – Así que será mejor que te cortes la melena y sientes cabeza- me decían con voz seria quienes no veían más alla de los arquetipos.

Y entonces llegaste. Parecías tan delicada como me habían avisado, tan pequeñita… que supe que no tenían razón. No quería alejarme, necesitaba mirarte mientras dormías, abrazarte, besarte, pero no sobreprotegerte, tenía que verte crecer fuerte.

Desoyendo todo consejo me volví más radical en mis planteamientos. No sólo pensé en tu comida, en tu ropa, en tu futuro,… no era una cuestión del dinero que podia conseguir. Para tí quería un mundo nuevo y eso chocaba con todo lo que veía a mi alrededor. Aparté de mi cabeza todas esas estúpidas ideas racionales sobre adoctrinamiento canino. Te hice un hueco en mi corazón para no tener que encerrarte tras los barrotes de una cuna, no te alimenté del pienso de la farmacia, ni te ordené, ni te mostré el camino sujeta a los arneses de un cochecito y tú a cambio me hiciste tan feliz…

La gente nos miraba de reojo. Cuchicheaban entre ellos para ver si alguno sabía explicarles el por qué habíamos elegido criarte con amor y respeto. Hubiera sido tan sencillo preguntarnos como aburrido, así que nadie se enteró. Y mientras, tú fuiste creciendo aguerrida, independiente y libre, rodeada de todo el cariño que te podiamos dar tu madre y yo. No creo que sea necesario explicar nada más.

LaRataGris.


Perdido en un mar de miedos

8 agosto 2009

Perdido en un mar de miedos


Cayendo

4 agosto 2009

-¡Más deprisa!- gritaban desde arriba- ¡Corred o no llegaréis!

Y salíamos disparados sin fijarnos en los que caían. Sólo mirábamos el horizonte; la lejana meta a la que llegar para, desde lo más alto, dejarnos la voz chillando- ¡Vamos, cabrones, acelerad!

Pero nunca alcanzábamos la cúspide. Parecía suficientemente cercana como para que el desaliento no nos pudiese y, a la vez, jamás, podíamos tocarla. Llegar a ella era ver un pico más alto, escondido por las nieblas del ascenso. Su inquilino nos regalaba una corbata antes de irse y nos dejaba las instrucciones en un tono más apropiado, mirando siempre hacia abajo, preocupado de que nadie más se enterase.- Jalea a los galgos, que suban como balas. Solo cuando uno ocupe tu nuevo puesto podrás seguirme, subir un poquito más

Y veíamos pasar los años, las gentes, los caídos en contradirección. Siempre encontrábamos nuevos objetivos cada vez más altos, siempre más deseables porque en cada uno de ellos podías volver a bramar como te habían hecho a tí antes. Te desplomabas, solo que en la dirección correcta.

LaRataGris.


Pájaros en la cabeza

31 julio 2009

Pájaros en la cabeza


Asúmelo

26 julio 2009

Asúmelo


Pequeño

23 julio 2009

No era cierto que Rubén viviese en una casa tan pequeña. No podía ser porque era humanamente imposible caber en ella. Ya no sólo él, había que contar con los muebles, el polvo acumulado, el aire, el sonido, cosas tan ridículamente diminutas como un electrón, pero que también necesitan suficiente espacio para llegar a estar. Y, por supuesto, precisaba de un pequeño margen como para que Rubén pudiese respirar. Así que, definitivamente, aquella posibilidad no podía ser cierta y, sin embargo…

Si se quedaba tumbado, llegaba a cualquier rincón. Sólo tenía que encogerse ligeramente para no estar ya fuera al intentar coger algo. Hoy podría no levantarse de la cama, hacer toda su vida desde ella. Conseguir el poco desayuno que quedase en la cocina y no ir a trabajar. Al fin y al cabo, ya ni se acordaba de la última vez que le habían pagado con la excusa de la crisis. Su único incentivo era la promesa de seguir teniendo trabajo una vez se fuesen las vacas flacas. Por desgracía, las facturas no entendían los compromisos a largo plazo y Rubén se iba ahogando cada vez más.

Se miró, vestido ya estaba. De hecho siempre lo estaba desde que las polillas aprovecharon un despiste para dar buena cuenta de su pijama (él mismo se lo hubiese comido de haber llegado primero).

– ¿Por qué no ir?- pensó. Hasta la fecha se había dejado llevar por la corriente y eso era algo difícil de cambiar. No tenía el hambre necesaría como para replantearse según qué cosas, eso llegaría en un par de días, pero para entonces estaría demasiado débil como para levantarse.

Ya en pie se caga en todo por haberse golpeado contra el techo, da gracias por el pan duro que le destroza las encías y sale corriendo para no llegar tarde, puede que hoy sea el día en el que le vuelvan a pagar.

LaRataGris.