Miró a su alrededor, las cosas estaban en su sitio: el cielo, la tierra, las catacumbas sombrías del suicidio. Habló con sus amigos, abrazo el amor de su vida y distraído cantó de la misma forma en que respiraba.
– Que maravilla el mundo – se dijo sin convicción. Sabía que en realidad todo era mentira, una fantasía que no aguantaba la distancia. Y él, claro, había tenido que alejarse, adentrarse en la oscuridad, donde no existe alegría. No viajó kilómetros.
A veces en el barrio de al lado, en su propia calle, solo tenia que mirar apartando ligeramente sus ojos de la seguridad conocida. Miró a su alrededor, diez metros más allá las cosas estaban bien jodidas, desubicadas, desequilibradas.
-Que maravilla de mundo- se dijo ahora más convencido. Había apartado la niebla de la fantasía, ya no se engañaba, podía intentar cambiar.
Regresó a su desierto abandonado, lleno de nada importante y soledad. Hasta donde podía alcanzar su vista se perdían juguetes rotos entre dunas de polvo y cristal.
Recordaba todos y cada uno de aquellos fracasos, la tristeza de la lejanía.
-¿Por qué volver tras tantos años? – Sin respuesta.
Había aprendido tantas cosas inútiles en aquel desierto. En silencio fue recogiendo cachivaches, piezas de un museo del óxido.
– Allí- señaló. De repente la puerta por la que había vuelto a entrar, abierta.
Cada duna, en realidad, era una salida, abierta de par en par; pero que no quería. En el mundo seguro del exterior las normas le dan confianza, le indican un camino que no le hace feliz.
Todo estaba tranquilo, una página seguía a otra, la historia crecía sin que el mundo explotase pero a la vez explotó.- No esta pasando nada- me dijo- pero noto como el corazón se me acelera y me late más rápido.
Creo que sintió que empezaba a respirar cada una de las palabras, se bañaba en el color de cada linea, cada matiz lleno de esa compleja sencillez.
Aquel mundo ya era parte de él, se había abierto la puerta y ya nada lo detendría. Millones de páginas esperando al turista accidental, le daban la bienvenida al universo.
Era su primer libro llave, sentido emocional para que nada vuelva a ser pequeño.
Tu payaso de ojos azules y sonrisa perpetua. Llega saltando y saludando, pitando como el juguete de un bebe. Cuenta chistes malos, te ríes, te abraza, te besa, penetra todas las defensas de tu cuerpo y tú bailas porque es tu payaso. – Para lo bueno y para lo malo- le juras enamorada.
Respiras su veneno mientras ladras y muerdes a payasos ajenos, esos que: aunque cuentan las mismas gracietas, aunque te manipulan en la misma dirección, aunque son payasos idénticos; no son tu payaso, por eso los odias y amas a tu divertido payaso.
1.- Adipunk 2 y 23.- Carlos Azagra 3 y 7.- el Bellotero 4 y 5.- La Rara 6 y 8.- Manolito Rastamán 9 y 26.- Raulowsky 10.- Salva 11 y 25.- Ana Resya 12 y 19.- Rubén Uceda 13.- Santiaguete 14.- Sergio Yébenes 15 y 18.- LaRataGris 16.- Mpaink 17.- Paco Garabato 20.- Karma 21.- Guillermo Milicias 22.- Sergi San Julián 24.- Max Vadala
¡¡¡ L@S DIBUJANTES/AS NOS UNIMOS !!!
Ya sea por afición, trabajo o militancia; los, las y les dibujantes somos clase obrera. Hemos estado siempre ahí y seguiremos estando. Nuestra obra surge de la unión de nuestras ideas y nuestra fuerza de trabajo. Existe para compartirlo con la gente, no para enriquecer a la patronal.
Giuseppe Pellizza da Volped creció como hijo de un terrateniente y acabó dedicándose a la pintura, pero quedó desencantado de lo alejado que estaba el arte académico de la realidad. Es por eso que dedicó su vida y obra a transmitir la realidad política y social de su época, creando así pinturas como El Cuarto Estado, que inmortaliza una huelga de proletarios en plena Revolución Industrial.
Giuseppe Pellizza se suicidó a los treinta y ocho años de edad debido, entre otros motivos, a la perdida de la fortuna familiar y el no poder afrontar la pobreza. Pero hoy, más de un siglo después, diferentes dibujantes nos hemos unido para homenajear a su obra más famosa trayendola a nuestros días.
Unión y diversidad: esos son los dos conceptos que hemos tenido en mente para crear este proyecto. Gente obrera, de diferentes edades, géneros y países de procedencia; pero unides por la misma causa. Al igual que les artistas que hemos participado venimos de diferentes sindicatos y sectores, pero seguimos siendo anarquistas.
Muchas gracias a todos, todas y todes les que han trabajado en esto: