-¡Dime su nombre! – En una dicción perfecta, remarcando cada sílaba de una forma impecable.
No había duda sobre su demanda y, aún así, Jorge miraba aquel hombre pequeño y desgarbado como si no supiese de que le estaba hablando.
-¡Dime su puto nombre! – volvió a gritarle sin apartar la mirada.
Paralizado articuló como pudo la pregunta -¿Yo?
– ¡ Pues claro, imbécil!- remarcó el insulto- ¡Dime el jodido nombre!
Jorge lo miró de arriba abajo sin conocerlo, sin saber de quien le hablaba. Con un gesto trató de quitárselo de encima, algo que todavía cabreó más a su interlocutor.
Golpeó su rostro, lo zarandeo hasta hacerlo vomitar pero no consiguió que le diera un nombre, el nombre.
– Antes – decía Teodoro Martínez-, antes si que había libertad de expresión.
Y es que en ese antes que tanto añoraba Teo podía ser un racista con la complicidad de la sociedad, podía ningunear a las mujeres sin que ni una sola se quejase de su machismo recalcitrante, podía, porque tenía el poder, ser él mismo.
Un insulto era una broma de la que hasta las mariconas se reían.
Pero ahora, toda esa generación de cristal – Son unas nenazas.
Y evitaba decirlo en voz alta, sólo entre sus iguales, para que no se le echasen encima como los salvajes que eran.
Porque ahora era Teodoro el que se ofendía, él el que se sentía ninguneado por el peso de sus antepasados.
Le hacían bullying progre por lo que había sido, y por lo que era.
Un Sant Jordi más, una de las fiestas que más me gusta porque se llena todo de libros e historias. Y, de entre todo lo que sucede, una pequeña tradición para mi casa: cada año les hago un tebeito a mis cachorros y este no iba a ser menos. Además, en esta ocasión, he querido hacerlo todo en una página, (idea que le he robado al genial ilustrador Puño y que él, a su vez, cogió prestada de otra artista que ahora no recuerdo).
Aquí te dejo el cómic por si también te lo quieres leer, aunque para hacerlo bien tendrás que imprimir los dibujos en un folio, por las dos caras, y seguir las instrucciones de montaje. Si te animas tú también puedes hacer algo así.
Además este año hay una cosita muy especial, esos puntos de libro que ves en la foto. Están hechos con unos sellos que hemos fabricado Pau y yo, pero silencio que su madre y su hermana aún no se han enterado.
Feliz Sant Jordi, que tengas una muy buena lectura.