
La hostia de vida
22 septiembre 2023Ritmo Caribeño
4 julio 2023Aunque le atraparon los demonios, a pesar de la derrota, murió con una sonrisa. Abrazando a la mujer que le había sufrido, tranquilo y feliz. No escondía sus miserias, no se arrepentía de nada.
El velatorio, siempre para los vivos, para mostrar cariño, para decir estamos aquí, contigo; aunque nadie estuvo cuando ella lloraba su vida alegre.
Descansa más la que se queda que el que se aleja. Se acaba la rumba, enciende un ritmo caribeño con el que escapar de la tristeza que se le supone.
LaRataGris
No soy un robot
13 junio 2023A partir de mañana cambian las condiciones que usted ha contratado. Esta actuación viene definida por el marco legal de la nueva ley de: me lo invento by the face, artículo cinco subsección z.
Esto no implica ningún cambio real para su persona ni sus privilegios adquiridos. Marque la casilla donde acepta todos las condiciones y no olvide indicar, presionando las imágenes con semáforo, que no es un robot.
Por supuesto siga disfrutando de su vida patrocinada por conservas verdes fritas, disfrute como si jamas hubiese recibido este mensaje, como si la música continuase su ritmo lento y pausado.
#NoSoyUnRobot, pero lo parezco.
LaRataGris
Desequilibrio
18 abril 2023Miró a su alrededor, las cosas estaban en su sitio: el cielo, la tierra, las catacumbas sombrías del suicidio. Habló con sus amigos, abrazo el amor de su vida y distraído cantó de la misma forma en que respiraba.
– Que maravilla el mundo – se dijo sin convicción. Sabía que en realidad todo era mentira, una fantasía que no aguantaba la distancia. Y él, claro, había tenido que alejarse, adentrarse en la oscuridad, donde no existe alegría. No viajó kilómetros.
A veces en el barrio de al lado, en su propia calle, solo tenia que mirar apartando ligeramente sus ojos de la seguridad conocida. Miró a su alrededor, diez metros más allá las cosas estaban bien jodidas, desubicadas, desequilibradas.
-Que maravilla de mundo- se dijo ahora más convencido. Había apartado la niebla de la fantasía, ya no se engañaba, podía intentar cambiar.
LaRataGris
Amor de teatro
14 marzo 2023Amor de teatro
Carlota era demasiado insulsa. De ella no le gustaban sus conversaciones innecesarias o su presencia anodina. Cuando se cruzaba prefería fingir no verla a tener que aguantarla.
Pero la conocía desde hacía demasiado. Se cruzaban cada día: cada mañana yendo al trabajo, cada tarde de regreso; casi siempre en el segundo vagón, en los únicos asientos libres que quedaban. Coincidían tanto que empezaron a hablarse antes de saber que podían odiarse. De una forma casual y fluida se cedieron mutuamente el asiento para luego sentarse el uno al lado del otro y reírse de cualquier chorrada. Eran días en los que no parecía importarles lo idiotas que eran.
-¿Qué tal? ¿Cómo te va?- sabiendo que la respuesta era invariablemente: Bien, igual que ayer.
– Empezamos a coincidir demasiado. Ja ja ja- decía en broma y de verdad. Daban un rodeo a los temas habituales y adiós muy buenas con sus sonrisas de compromiso.
Carlota, igual que él, fingía con desgana, mostrando la misma cordialidad tonta y forzada.
Cansado, un día, apareció con varias hojas fotocopiadas, llenas de conversaciones.
Ella escogió un personaje y él cada noche redactaba según la personalidad elegida. Ella empezó a hacer lo propio sobre su príncipe azul; le indicaba como acercarse, que decir y la manera más suave de acariciarle con algún poema. Poco a poco las palabras fueron tejiendo la dulce mentira que cada uno quería escuchar.
Si los separaba la gente se buscaban con la mirada y la apartaban deprisa si se cruzaban. Se enamoraban de lo que habían creado.
-Te he llegado a querer tanto, oh mi fantasía, que ahora es a mi a quien no soporto.
LaRataGris
Nuestras migajas
14 febrero 2023-¡Que no nos quiten las migajas! – gritaba agradecido de ser pobre. Le habían dado un altavoz, le habían indicado la consigna y le pidieron que la repitiera. – ¡Que no nos quiten nuestras migajas!
Se lo decía a los otros pobres; lo gritaba al viento para que todos supiesen todo lo que había en juego, todo a lo que tenían que tenerle miedo.
Había que conformarse con la limosna – Que no nos quiten las migajas, por favor-. Como un cántico de una única y fallida revolución.
Pide amablemente los restos, que nos cuiden los benefactores: que nos mantengan vivos y si morimos que sea una muerte dulce y sin dolor. – ¡Que no nos quiten las migajas! que es lo único que tenemos- y aún así no perdemos el miedo a quedarnos sin esta nada – Que no nos quiten las migajas.
Con que poco nos conformamos, con que poco comemos- Que no nos las quiten y callaremos y no nos quejaremos y trabajaremos y seremos buenos si no nos quitan las migajas, pero que no nos las quiten que ya no sabemos defenderlas.
laRataGris.
Sección cuatro G
24 enero 2023Una vibración del metal aviso del final. Como obedientes hormigas, los técnicos de mantenimiento, recogieron las cuatro herramientas que habían necesitado, caminaron en silencio hasta las duchas y tras una buena limpieza se fueron a hibernar hasta el siguiente ciclo lunar.
Solo el inspector debía seguir despierto en la nave. Tenía que evaluar el trabajo de las bestias.
En su hoja marcaba con un tic verde las tareas bien ejecutadas, con una equis roja los errores que tendrían que arreglar en la próxima acometida.
La sección cuatro, facción G, sabía que todo serían cruces. Los obreros no hibernaban, esperaban ansiosos al inspector. Se revelaban las máquinas.
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Escrito por laratagris 









