Monedas de piel y huesos

15 marzo 2019

Monedas de piel y huesos

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Vagos

6 octubre 2016

-Por fin- Oscar miró la calle, parecía más limpia y el sol brillaba solo para él, aunque eran las nueve de esas tarde noche en las que se le acelera la vida. Esta vez lloraba embargado por la felicidad. Se había jubilado y soltarse la cadena era tal liberación que no podía evitar sonreír entre lágrima y lagrima.

-Por fin-le dijo ella al verlo entrar pletórico por la puerta de casa-han sido años muy difíciles.

-Si hay algo de lo que me arrepiento en la vida es de trabajar. Fijate que no te digo trabajar tanto, cualquier trabajo que encontraba era denigrante. Necesitaba escapar.

-ya esta cariño- se abrazan cansados.- ya podemos ser los vagos que nos llamaron les esclavos agradecidos. Gente que no quiso crecer en lo personal y para los que jubilarse era morir ante un televisor.

La noche les es benévola sabedora de que los días por venir serán felices.

LaRataGris


El artista incandescente

18 julio 2016

En la esquina de las sombras y orín habita el viejo artista de días mejores. Esta lleno de sueños vintage y no pierde la esperanza de que algún día vuelva a llegar su momento.

Pero cuando algún borrachuzo se acerca a mear, sin verlo, y despierta al calor húmedo de la micción se queda hundido.

“La vida”, piensa, “nos construye de miserias”

‘Ojalá”, escribe sobre losas sucias, “alguien me reventase a patadas, dejando que mi arte escape por las heridas abiertas. Que mi suerte llame a la puerta de mis deseos “

Pero no habla en serio porque hace tiempo que en el no queden historias que le interesen a nadie, ¿quien querría leer sus tripas en un sucio callejón de ninguna parte?

LaRataGris


En el crepitar de una llama

6 enero 2015

– Lo principal- se tranquiliza a si mismo- es no perder la calma.- La habitación en penumbras tras el nuevo apagón y, si es como siempre, serán mínimo tres días con sus tres noches. Ha empezado a ser tan habitual que la nevera guarda poco que se estropee y en la mesa, siempre, crepita una vela a punto de apagarse.

– ¿Estas…ahí?- Juno suele llegar arrullada por las sombras, demasiado tímida para cualquier lugar bien iluminado. Apoya la cabeza en la pared del rellano, la balancea dándose pequeños golpecitos contra ella. No son los golpes lo que atraen a Oliver, sabía que ella bajaría, siempre lo hace. Se acerca hasta la puerta y sin abrirla apoya la oreja para escuchar- No funciona la tele- nunca se da cuenta de lo que le rodea, la tele funciona o no funciona, el mundo no necesita nada más.

– Tranquila- intenta calmarla- tenemos que estar tranquilos.

Oliver jamas le abre la puerta, atraviesan la pared con palabras de consuelo, con los gestos invisibles. Tiene demasiado miedo a que ella entre y ella calla por que le asusta que el quiera invitarla a vivir.- Tengo una vela- le dice- quieres que te lea la guía de la tele mientras se apaga la llama, puedo intentar poner las voces.- y ella asiente por que sabe, que aunque no la vea, el se la acabara leyendo, convirtiendo el teatro del contacto en algo real.

Juno cierra los ojos y respira hondo- te quiero

– ¿Qué?- pero ella ya ha atrapado su osadía en jaulas de silencio. Al rato el hace por olvidar y comienza a leer.

– programa de las mañanas, líder de audiencia, seguro que hay mucha gente viéndolo con nosotros, creo que la presentadora ha metido la pata hasta el fondo…- y los dos ríen con alguna desproposito.

LaRataGris


Parte del mobiliario

27 marzo 2014

Parte del inmobiliario


Duplicados

3 febrero 2014

Día uno. Hoy he decidido comenzar a fraccionar mi vida, como vuestros calendarios solo que yo, hoy, empiezo de cero, mi día uno. Anoto los acontecimientos importantes, espero, lo releo… No es una agenda, ni un diario, es una reflexión sobre lo relevante e irrelevante de cualquier suceso.

En cierta manera me doy cuenta de que no puedo desenlazar lo que me pasa, lo que pienso, de la realidad. Mis actos se enredan con ella y grito- viva la república- cuando toca-felicidades- para los cumpleaños ajenos- no es una democracia, te quiero…

Superados los primeros días se van sucediendo, veinte, veintiuno, veintidós,…cuatrocientos dieciséis. Contabilizo más allá de los que tiene un año y, cuando me quiero dar cuenta, estoy calcando los actos descritos trescientos sesenta y cinco días antes. De nuevo- feliz navidad, bienvenido al día internacional de las enfermedades raras, cuanto facha junto….- soy un videojuego de actos reflejos y esquemas en mi forma de ser importante.

LaRataGris


Los días felices

18 marzo 2013

Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.

Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.

Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.

que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.

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Un año de vacaciones

27 julio 2012

Un año de vacaciones


El hombre eléctrico

24 abril 2012

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para el hombre eléctrico. Cualquier otro día hubiese hecho saltar la misma alarma. Se habría puesto en pie y con un delicado beso biomecánico le hubiera susurrado a su compañera- despierta, cariño. Es un referencia de casualidad precioso.

Esther se hace la remolona, deja correr el tiempo exacto para las caricias programadas en su amante y, justo después, se despereza mientras el prepara un nutritivo desayuno a base de naranjas, café y tostadas de mantequilla y mermelada de fresa.

Martes. Se repite.

Miércoles. El hombre eléctrico la despide desde la ventana. Sonríe y lanza un amor soplando sobre la palma de su mano.- Contaré cada segundo- y Esther desaparece mientras el se desconecta en el armario de la entrada, quiere estar perfecto para cuando ella regrese. Su mente de placas cerebrales flota inexpresiva entre tiempos cronometrados para saber cuando tiene que volver a la vida. Un calendario de experiencias le insinuá con que actitud reaccionar a su llegada: Hoy vendrá hundida por alguna payasada de su jefe. Recopila algunas baladas y su mente ordena al fuego que se encienda en la chimenea.

Jueves. Cada paso medido.

Viernes. Se despierta antes de tiempo. La casa parece un mausoleo, solo su vida sobrevive aunque no sea real. Busca el fallo del sistema que le ha hecho levantarse tan pronto pero, cuando lo encuentra, decide no repararse. Su carcasa se ha llenado de aire. Sin ordenes archivadas se limita a estar allí, mirando las paredes con la única intención de esperar a Esther. Cuando llega realiza todos los movimientos adecuados sin decir una sola palabra de su problema de conexión. Todo sigue igual.

Sábado. Ella se va y el sale del armario en cuanto escucha cerrarse la puerta.

Domingo. -Y si todos somos hombres eléctricos, incluso las mujeres- Busca conspiraciones en las horas muertas- solo la mitad son reales o puede que la humanidad se halla extinguido y nosotros repetimos sus acciones sin saber que le debemos obediencia a un fantasma.- En ese instante decide vigilar a su ama con frialdad calculada. Ella también se repite en cada referencia de casualidad, como el. Nunca intenta reprogramar algo fuera de lo común. Se Podría decir que sus dudas y pensamientos son algo mas humano que la misma existencia de Esther.

Lunes. Solo es una referencia de casualidad para la mujer eléctrica.

Martes. Se repite. Nada le hace sospechar del dulce autómata. Tan caballero como siempre, un calco de la promesa publicitaria- Venza su soledad por unas cuotas insignificantes- Se había llegado a sentir tan fea antes de conocerlo. Su mejor compra y, si algo había cambiado, era para mejor. Lo sentía mas lleno de vida, atento a todo lo que ella hacia, entonces ¿por qué no podía disfrutarlo?

Miércoles. La mujer eléctrica despide la sombra de la ventana.

Jueves. Cada paso medido. La referencia de casualidad no es distinta a la anterior. Como un ballet que ha sido ensayado por media vida; los arrumacos justos, las caricias pertinentes mientras vigilan sus espaldas.

El trabajo es un lugar aburrido, el sitio perfecto para que vuele la imaginación. Se sienta tras la mesa imitación a madera, huele el tacto de la misma y una sensación de normalidad la ahoga. Su vida se puede comprar en los mismos almacenes. – Molly- grita por el interfono- necesito la factura del hombre eléctrico. Quiero saber todo lo que compre ese día.

Viernes. Se despiertan antes de tiempo.

Sábado. El se queda y ella se esconde tras el ruido de la puerta del aerocoche. Espera un día entero, como si se hubiese ido a trabajar. Vigila las sombras de las ventanas, observa como el hombre eléctrico no parece hacer nada en concreto mientras olvida cargarse.

A su regreso la espera en el armario, con los ojos cerrados y los músculos distendidos. Se activa con su presencia y ambos se sonríen.

Domingo. Y si todos somos mujeres eléctricas?

Abril. El hombre de la compañía dibuja gráficas en la pantalla, determina el correcto funcionamiento de los humanoides y decide que vidas renovar. Al azar, escoge varias referencias de casualidad, revisa las familias, la programación y elige que nuevas realidades poner a la venta para quien se sienta demasiado vacío. Se encarga de preservar los valores de la sociedad, mantener el sistema gracias a la perfecta sincronizacion de las parodias. A su espalda un refrito de viejas series televisivas ayudan a mantener la moral alta. Selecciona en el catalogo varias ficciones policiales, las retransmitirán en hora de máxima audiencia para que algunos quieran borrar sus recuerdos, que se recreen en otra realidad mas adecuada. Los hombres y mujeres eléctricos necesitan pagar nuevos estímulos, no encasillarse en el mismo papel por toda una vida.

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La nueva ecuación

18 mayo 2011

Los días pasaron de largo, se perdieron sin darnos cuenta y ya eramos ancianos recordando las batallas perdidas, los momentos fugaces en la inercia.

Ya no quedan rebeldes de más de treinta, consumieron su efímera profesión en gritar consignas heredadas. Las mismas palabras que jamas derrotaron la violencia de piedras fueron nuestras armas, idéntica desilusión e ineficacia. La derrota que explicaban nuestros padres actualizada a los tiempos modernos, con actores amateurs improvisando un dialogo mil veces representado.

Y, sin embargo, las palabras, los actos que son más importantes que un hablar por hablar, hervían. Quemaban al salir de las bocas, se dejaban arrastrar suavemente por el viento y prendían en el cielo, donde todos podían verlas, incluso los que no querían. La vida teñida de rabia, de no querer esperar promesas de nunca llegar.

Empezaron a juntarse voces, se hicieron confusión, se pisaron unas a otras y el mensaje pareció perderse.

Uno y uno son dos desde el colegio, cuando te enseñan a restar imaginación, sueños, ilusiones… Las ecuaciones cuadran, se resuelven recordando una solución, el final de los cuentos es siempre el mismo y aprendes a encajar en el único resultado al problema. Eres uno y uno y uno y uno… sumando arquetipos, siendo un número de personas equis, haciendo lo que se espera.

Todos los gritos coincidieron en pedir silencio, en borrar la suma y juntarse. Ser sólo uno más potente e imparable hecho de personas. resolverían la misma ecuación de siempre, con un significado diferente, un error en los libros, una nueva forma de ser. La incógnita actualizada necesitaba ingenio e improvisación, ausencia de lideres y de conclusiones impuestas… algo de lo que el poder prefiere carecer. Uno y uno tenía que dejar de ser dos- somos individuos viviendo en sociedad, no conjuntos de esclavos consentidos.- Ya no podían seguir ignorando con la excusa de no entender el mensaje.


LaRataGris