Los dos extremos

5 febrero 2018

Sus padres, ¿cuanta culpa tienen sus padres? Al verlo tan pequeño e insignificante se dieron cuenta que no sobreviviría al mundo. Construyeron una réplica exacta a su pequeño niñito. Es al que llevaban de paseo, al que le dejaban revolcarse en barro y quedarse hasta tarde viendo programas que no debía ver. Es, en definitiva, al que acabaron amando más que a su propia vida.

Mientras tanto, el verdadero hijo, seguía protegido entre los barrotes de su cuna. Había comprendido la soledad que provocaba su prisión y complementaba sus biberones regulares comiendo cualquier insecto para hacerse más fuerte, mientras sus padres no miraban.

Con el paso de los años el replicante, de plástico y madera, se fue quedando pequeño.

Roc lo miraba desde el rincón conquistado. Se había escapado del pequeño mundo que tiempo atrás le regalasen.

Amplió sus pasos; primero por la habitación pero, ya, se movía libremente por toda la casa. Tenia sombras en las que podía ocultarse cuando salía de cacería. Desde ellas miraba la felicidad de aquel ser enfermizo que lo había suplantado, que lástima sentía por aquella debilidad.

Era un explorador nato. Ya no necesitaba alimentarse de pequeños bichos. Saqueaba la nevera sin que sus progenitores, que ya se habían olvidado de él, se enterasen, capturaba nutritivos roedores y pajarillos que se acercaban a los cebos que preparaba en las ventanas.

En su foro más interno deseaban que su niño sintético se hubiese vuelto real.

El tiempo siguió su curso y en primavera su padre pisó una de las trampas para ratones que había puesto en el recibidor. El olor de la sangre volvió loco al salvaje. Sin previo aviso saltó desde la oscuridad, dentelleando como un perro famélico.

Se había cobrado una deliciosa presa, demasiado grande como para esconderla.

Sus restos lo llenaban todo cuando la madre murió chillando, más por la visión que por el golpe rápido y certero que quebró su cuello. Solo quedaba él y él mismo, su doble, en una esquina que nunca había aprendido a usar. La sombra apenas ocultaba los temblores programados para este tipo de estímulos.

Se acerco hasta él lentamente, el miedo lo retendría la suficiente como para ir sin prisa, saboreando aquella sensación de triunfo. La sangre bañaba su determinación. Con instinto homicida clavo sus colmillos intentando beberse la parte que le pertenecía de aquella aberración, destrozando el cuerpo sintético, electrocutándose en el camino.

El uno sin el otro no era nada pero necesitaban vivir en dos extremos separados.

LaRataGris

Algo más suavito aquí: Payhip  o en Comic Square

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Individuo

7 octubre 2013

Individuo. Uno solo rodeado de tantos, ahogado por insignificante. Individuo es responsable de sus actos, propios e intransferibles, es castigado por sus errores, reprimido hasta que no vuelva a cometerlos y amonestado por la mala colectividad.

Individuo tiene sus obligaciones y, si la masa sufre, su deber es con el todos. Cuando individuo no quiere estar con todos es malo. Si el grupo falla la culpa es única y ha de atormentar, por que individuo no se esforzó lo suficiente.

Individuo ha querido irse muy lejos pero todos dicen que eso no puede ser. Algún otro individuo hay que se equivoca, que lo apoya. Pero -ni dos ni tres son todos,- dice la mayoría- que son pocos- muy pocos individuos equivocando su camino. A individuo no le gusta el no sentirse único individuo. Lo señalan, lo definen ególatra e insolidario y el se cansa de tanta tontería… Por eso individuo; con nombre y apellido, esta urdiendo un plan con el que escapar y poder ser nombre donde no puedan tocarle los otros si no es con un tanque esperando en la puerta de casa. Individuo caminara con cualquier individuo que lo quiera acompañar.

LaRataGris


Evasión

12 febrero 2010

Evasión