La forma de las cosas

23 junio 2009

«Igual que la gente no acostumbra a acabar los diccionarios, ¿has pensado alguna vez en dejar algún» otro «libro a medias, a pesar de que te haya enganchado desde el principio?»

«Me pasó con La Insoportable Levedad Del Ser». Antes de llegar al final lo abandoné sobre la estantería para que acumulara polvo sobre sus cubiertas marrones.

«Me lo recomendó», o algo así,« el Pimpollo»- Es una historia excepcional.- «me dijo»- Pero no te gustará porque los protagonistas son dos amantes- «se equivocó».

«Atraído por la extraña crítica empecé a leer con fervor las páginas», dejándome llevar por Tomás y Teresa. «Recorriendo sus miedos, personales, sus deseos inconfesos», …,« la maldad.»

«Con el silencio de quien espera que todo se resuelva comencé el último capítulo sin llegar a verlo concluir.»

Tú lo perdiste todo «fue donde lo dejé», a una página de que realmente acabara. «No quería saber más», «mi cabeza había tejido su propio final y era hermoso.»

-Te lo dije, no te iba a gustar-« Volvió a equivocarse.»

« Más de una persona me lo ha querido explicar.»

– Loco- «me gritan otros tantos»- Si tan malo era no haber leído trecientasquince páginas de un libro de trescientasdieciseis, para eso tienes la contraportada.

– ¿Sabes que existe una peli?. La coges en video y punto, que no es bueno leer tanto.

Todas y cada uno de los que hablan son gente normal, de las que piensan que las cosas sólo tienen una forma de hacerse, la correcta, la que alguna vez les explicaron. Cuestiona.

LaRataGris.


De predicciones y cumplimientos

9 junio 2009

Pussy, el conejito veloz, sabía muy bien lo que hacía. Por desgracia, los demás no, si no habrían intentado detenerlo, seguro. Puso en marcha la pequeña bomba de relojería, la que tenía potencia suficiente para mandarlo todo al garete. Apenas un mes y nos quedaremos sin tierra sobre la que posarnos, aunque dará lo mismo pues no estaremos aquí para saberlo.

Después insertó un anuncio publicitario a las horas de máxima audiencia televisiva:

Hola amigos- decía en él- soy Pussi, el conejito del destino, llamadme y os diré el futuro. Sí, sé lo que estáis pensando: » ¿por qué llamar a Pussy y no a Smell, la mofeta adivina?» Pues bien, aparte de lo obvio, claro está, porque yo os demostrare que tengo poderes. Os predigo que dentro de un mes habrá una gran catástrofe que lo destruirá todo.

Y así fue, aunque con ello no consiguió ningún cliente.

LaRataGris.


Casi una vida

4 junio 2009

Por las tardes nos sentábamos todos en el escalón de una panadería alrededor del Buti. Y a pesar de qeu no sabía tocar la guitarra nunca se lo dijimos. Nos quedábamos hasta bien entrada la madrugada, humando y charlando, algún tirito casual para cuando decaía la fiesta, poca cosa, cautro amigos divirtiéndose.

A veces salían algunos vecinos que amenazaban con llamar a la policía, no les haciamos mucho caso, no por que nunca pasaran monillos por el barrio, más bien al contrario, pero a esas horas tenían el cupo lleno, no les interesábamos a menos que la orden viniese de arriba.

Juan dejó de vernir.

Los tres seguíamos a lo de siempre, ojeras, acordes mal puestos y charlas también mal puestas, pero nos faltaba la alegría. Juanito era el más cachondo, sin él decaíamos antes.

Un día me lo encontré currando, me dijo que su padre había muerto, que su madre era de la vieja escuela y a él le tocaba sacar la familia pa´lante. Se acostaba tarde y se levantaba pronto, como antes, aunqeu es diferente si es por obligación.

Y la música no siguió sonando demasiado.

A Tito le palpitaba la vena con furia, y cuando sólo quedan dos, o se apoyan mutuamente o son perro y gato. Nosotros éramos ratas, fuimos un par de veces más a aquel escalón, pero perderte en las sombras resultó más interesante porque nadie te molesta. Aunque a veces tiens que salir por suministro. En una de esas vi al Buti. No me quiso saludar, supongo que porque he cambiado y no me reconoció, pero la final estuvimos hablando. Se había casado con una chiquita de penalty, como se casan los sueños de juventud, de cualquier manera, dejando de serlos.

Ha muerto

A veces no queda nadie que te diga lo que es bueno o malo, aunque cuando estás colocado tampoco le haces mucho caso, asi que casi mejor estar sólo, si no tendría que soportar sus voces como las de la gente que no me da dinero, me miran de arriba abajo, con desprecio, como si fueran mejores que yo. No ven que únicamente son personas, no ven que… a Tito, sólo lo podré encontrar en un sitio, y es al único al que aún no he visto fuera de las escaleras, las sombras eran oscuras.

LaRataGris.


Sueños de ciudad

28 mayo 2009

La ciudad, que hoy está francamente hermosa, me invita a que sueñe con ella.

Soñamos que la escalera que lleva al cielo, son nuestras alas. Y allí, superando los dos nuestros vértigos, creemos que la polución es un poco de aire evolucionado que no causa daño.

Nos cruzamos con un viento racheado del norte que viaja al sur, una planta de los deseos y una manta voladora. Ellos comenzaron hace tiempo su viaje, no como la ciudad y yo.

Discrepamos amistosamente sobre acompañarlos o no, pero un pájaro cantor nos saca de dudas cuando los cinco decidimos ir con él en su leve trinar.

Su voz es muy hermosa aunque su canción sólo habla de tristezas.

Apenado abandono el grupo no pudiendo soportar lo que en su cantar hizo mi raza.

La ciudad me sigue pues dice que también a ella la construyó el hombre. El viento, la planta, el pájaro, incluso la manta, quedan.

Con los corazones llenos de piedras comenzamos a descender. La libertad, belleza puede que hasta la ciudad ¿fueron sólo espejismos? La invitación a un sueño que hombres grises se encargan de tirar. Hombres que olvidaron la ilusión y no la permiten a nadie, así que quedo sentado, alumbrado por luz mortecina que sombrea mi rostro cansado.

LaRataGris.


Seguir el camino

20 mayo 2009

Alonadba es el sueño de un arquitecto majadero. Una ciudad circular, con calles concéntricas que se deshacen en una plaza también redonda, inmensa y presidida por una estatua que simula la perfección del cuerpo humano en la figura de Johanes Soliluna, el creador de todo lo que se puede ver en el lugar e impresionante globo culturista.

Hacía el norte puedes subir por la calle Norte, grande como la Sur, Este y Oeste. El resto de puntos cardinales están representados por callejuelas ligeramente más estrechas llamadas como las direcciones que indican.

Las peronas que viven allí, como Johanes, son musculuras extremas, recubiertas por finas capas de piel. Todos se levantan a la hora del gallo, para llegar a sus puestos a la hora del trabajo, ni un segundo antes ni un segundo después … Las cosas allí funcionan como un motor bien engrasado que mueve la vida al paso exacto.

Noel Martínez era mimético en todo a sus conciudadanos. Vestido según el día de la semana, disfrutando a las horas de la alegría con la música colectiva, para nada un bicho raro. Al menos, no hasta caer enfermo.

Era el día impoluto en Alonadba cuando tuvo lugar la disrupción. La gente seguía la línea recta de la cola, avanzando lentamente por el camino marcado con los conos anaranjados. Sin hablar nadie con nadie, pensando solamente en llegar al almacén donde se rapartían los utensilios de limpieza.

Noel estaba, tendría que haber estado, entre un hombre y una mujer de la calle Noroeste. Su hueco vacío era irrelevante para el resto que seguía su marcha como si no faltase. Sólo en el almacén, cuando la escoba que le alargaban cayó estrepitosamente contra el suelo, haciendo tropezar al que tendría que ir detrás, se dieron cuenta que faltaba alguien.

Toda la fila continuaba avanzando, entrechocando unos con otros, materializando un caos imposible en la ciudad.

Alguien hizo sonar una alarma que marcase la nueva situación, que avisaba de un espacio en el que la gente tendría que reestructurarse de forma que el pueblo en masa formase una entidad pluricelular que localizaría con rapidez al desaparecido señor Martínez.

Noel les abrió la puerta muy desmejorado. Con los ojos vidriosos por la fiebre. – Lo siento- masculló- no pude levantarme.

La gente se giró mostrando un desdén ensayado- Demasiado tarde,- susurraron al unísono- quedas expulsado.

Donde acaba la calle Sur, ya fuera de la ciudad, comienza un camino mal empedrado que recibe el nombre de Senda de Salida. Por él nunca ha llegado nadie, solo sirve para que los expulsados se alejen, en dirección a las montañas. Noel, aún enfermo, lo resigue cabizbajo, increpado por sus vecinos dispuestos en paralelas a ambos lados de la carretera.

En esa dirección se han ido muchas personas imperfectas. Se les supone en una vida semisalvaje que no favorece en nada a los recien llegados. Él no llegará a conocerlos. Cae a mitad del camino vencido por la fiebre y sin que sus antiguos amigos puedan verle, ya estan de regreso en la ciudad, ocupando su sitio en la cola del día de comprar cosas bonitas, olvidandose de que , una vez, alguien, no fue un ideal de rectitud como lo es, ahora, todo el mundo en la ciudad de Alonadba.

LaRataGris.


El pedigüeño

13 mayo 2009

Hacía un mes que se había muerto el pedigüeño del barrio. No era ni guapo ni simpático, pero… era sobre el que descargaban sus culpas todos cuando hacían algo mal.

Como cuando el del quinto abandonó a la mujer y al poco se enteró que se había suicidado; le dió veinte duros al mendigo, ( unos sesenta céntimos de euro), y se sintió mejor. Pero ahora no tenían pobre. ¿Qué pasaría, irían todos al infierno!!!? Eso no podía ser. La asociación de Maruj… que diga de mujeres del barrio tomo la iniciativa; alquilaron una página en el periódico y pusieron el anuncio: – “Barrio de San Cristóbal necesita mendicante. No le faltará comida ni dinero” – y en letras pequeñas- “inconvenientes: vivirá entre cartones”- Volviendo a caracteres grandes – “interesados ir el día tal, a tal hora, a tal sitio”.

Tal día había por lo menos trescientas mil personas. Gracias a Dios salíamos de la crisis, o eso decía el gobierno, si no aún entrevistarían aspirantes.

Se quedó el puesto un joven en paro. Tendría unos veinte años, pero era el más cualificado: a más de su barbita y su pelo grasiento, tenia un master en medicina por la universidad de Harvard. La ropa sería un problema, aunque pronto se le consiguió una poca raída y el puesto a las afueras de la iglesia de nuevo estuvo ocupado.

LaRataGris.


Peligros por nada

6 mayo 2009

Conocer un nuevo mundo, o uno viejo, todo da un poco igual cuando tienes hambre. Te embarcas en una empresa imposible, atravesando un mar tempestuoso que hunde la charada a la que llamas barca, alambradas llenas de espino, de guardias, de mil y un contratiempo que te impiden llegar a esa tierra prometida que no deja de ser otro desierto yermo como del que huyes.

¡Si!!! Hay árboles que crecen, que pudren sus frutos, pero tu no puedes recogerlos porque, en el paraiso, no se come fruta.

¡Si!!! Hay animales, dicen ser sagrados para tu religión, ojos del dios que no te cuida.

Personas que estaban en paro cuando llegaste, que siguen parados, que tienen miedo que les robes un sueño inexistente.

Semillas de progreso que no florecen si no las abonas con papeles, papeles que no te dan sin la planta del futuro, ¿Dónde se esconde? Bajo tierra, resulta inútil regar sin fertilizante.

LaRataGris.


La uña

21 abril 2009

Tengo una uña más larga que el resto, apenas dos milímetros, pero se nota, y mucho. Si no, no me explico la razón por la que todo el mundo me lo dice, incluso gente que no conozco de nada, me para por las calles, sorprendidos de que sobresalga un poco más de lo normal. Muchos ha que me piden que me la corte, que las iguale, pero es que a mi no me apetece llevarla como ellos quieren. La miro una y otra vez, me pregunto si tendrán razón tantas personas diciendo lo mismo, supongo que sí (Ja!!!), que debería hacerles caso.

Cojo el cortaúñas varias veces al día, hago ademán de utilizarlo, me arrepiento, vuelvo a intentarlo. Así durante horas hasta que al fin me decido. Lo tiro al cajón del que salió. Aunque no pueden equivocarse, hay algo que no dicen cuando me aconsejan deshacerme de ella, y es que sin mi uña, su vida sería un poco más aburrida.

LaRataGris.


Cuento corto. El escritor. El rey que no fue príncipe azul y la bruja que era el mismo

15 abril 2009

Cuento Corto.

Principe y princesa, una bruja muere y el amor triunfa.
fin.

El Escritor.

Nació un sentimiento de belleza en el corazón de un escritor mediocre. Una chispa que creció hasta absorver a su dueño y le dejo tan ciego de tan intensa que era.
Se sentó, intentando calmar las hermosas palabras que se habían grabado en sus entrañas, ordenando cada sílaba para que la historia fluyera por su cuerpo, hasta una hoja en blanco que se burlaba frente a él. Pero su mente no canalizaba el torrente que desbordaba su interior.
Una punzada de dolor, una opresión, tensó sus músculos, retorció sus huesos hasta dejarlo exhausto, llorando en un rincón de la habitación.
Así lo encontró su mujer, con el sollozo de un llanto desperdigándose entre las paredes, temblando impotente.
Arrodillada, rodeando aquel despojo consumido por lacerantes estertores, intentó entender los labios mudos de su marido, buscando los sonidos que deberían producir al moverse de aquella manera en su cara desfigurada por el daño.
Desesperada rozó su boca con la de el, sintiéndose inútil por no poder entenderle y notó que eran sus labios los que, ahora, seguian a los de su amado, dejando escapar las palabras que él no podía formar.
– Una fábula se ha enredado entre mis venas, me desgarra para poder huir ¡pero no lo consigué! Necesio la llave que lo libere. Por favor ayudame- se apagó el susurro.
Decidida sujetó con ambas manos el cuchillo de mango rojo, tiñó la hoja de carmesí y lo giró ciento ochenta grados en la cerradura de su pecho, abriendo de par en par la puerta. Un hilillo de sangre manó de la herida, transformándose en un río inteligente que se detuvo en el folio, formando en escarlata un «Cuento Corto» que acababa con las palabras.

«a Teresa, mi musa e inspiración,

que libera lo mejor de mi.»

El Rey Que No Fue Príncipe Azul

Y

La Bruja Que Era El Mismo.

Érase una vez, en un reino lejano, que los cuentos eran todos diferenes. Los habían que acababan bien; aunque sorprenda, algunos mal y otros, que al terminarlos, no sabías si llorar o reír.
Se mezclaba la diversión con la crueldad y las dulces ancianas eran salvadas del estómago de fieros animales abriendo en canal sus cuerpos dormidos. También se rescataban a los pobres cabritillos y los pequeños sastres se envalentonaban con historias de asesinos en masa de molestas moscas que revoloteaban en habitaciones cerradas. Los gatos hablaban y se calzaban botas de siete leguas o formaban grupos de heavy metal con perros, gallos y burros.
Cualquier cosa que entretuviese al pueblo, que le hiciese olvidar los impuestos que el déspota monarca imponía a aquel lugar.
– Majestad- entró haciendo una reverencia el recaudador.- Vuestros súbditos os odian. Han escuchado de un tal Robin Hood y piensan que vos sóis el cruel enemigo de sus hazañas.
El rey, enfurecido, llamo al bufón de la corte, culpánolo de su pésima popularidad por difundir historias que entretenían a la plebe pero,- no son suficientemente buenas pues no me quieren más después de escucharlas.
– Oh! Perdonadme su graciosísima señoria,- tintineó al son de sus cascabeles al realizar una pirueta- sólo soy un humilde malabarista que- extendió los brazos y ensombreció el rostro en una mueca expectante- aún así he hallado la solción…
– Habla sin más rodeos- retumbó por la sala del trono la impaciecia del viejo gobernante- Y que por tu bien sea interesante lo que tienes que contar o no necesitarás de esa cabeza chiflada que sostiene tu cuello.
Con una mano en el gaznate y la otra sosteniendo un papel, el saltimbanqui leyó en voz alta y temblorosa un relato que llamó «Cuento Corto».
– Magnifica escenificación. Sublime parloteo. Un príncipe bondadoso, una reina hermosa y todos amigos del pueblo. Que sea, por decreto los cuentos serán amables, con reyes que engañen a la plebe con un maniqueísmo creíble.
Se quemaron las obras, sólo la tradición oral las mantuvo en la memoria de algunos niños.
– Te leeré «La cenicienta»- decían las madre y los padres- «Blancanieves», «La Bella Durmiente»- calando tan hondo en el corazón infantil que se reescribieron con otros nombres, cada vez más dulces e inocuos, con familias reales más bonachonas y queridas. Infinitos fueron felices y suculentas perdices, alegres finales.

LaRataGris.


La paz y la guerra inminente

8 abril 2009

Si quieres, puedes olvidarte de los muertos de la guerra,

pero eso no hará que sea buena.

La Paz.

Se reunieron aquellas potencias demócratamilitares con el suficiente poder para destruir el planeta. Se dieron la mano al entrar mientras alguien fotografiaba.

Una vez en el interior la más debilucha tomó la palabra-¡Esto no puede continuar!-dijo- hemos fabricado suficientes armas como para, al menos acabar treinta veces con el mundo ¡Es necesario tomar una decisión!

¡Por suepuesto!- Chilló otra de mediano poder- Si bien es cierto que nosotros podríamos superar con creces esa ridícula treintena, no tendría sentido hacerlo. Así pues, creemos que la situación se ha vuelto insostenible y, quizás, solo quizás, habría que pensar en el desarme mundial.

¡Es posible!- Casi afirmaron casi todas excepto las dos de mayor potencia armamentística.

Esta pareja, escondida en sombras, cada una en la punta opuesta de la mesa decidieron comenzar su intervención al unísono, con igual tono megalómano, sin variar, ninguna, ni un ápice del mensaje de su contraria.

-¿Habéis pensado como nos desharíamos de nuestros ingenios?- El resto se miraron perplejos, levantando un murmullo que se preguntaba como lo harían- ¿¡Desmontarlas!? ¡No!, sería difícil y caro- Y los coros de balbuceos seguían por detrás: Sí, difícil y caro; mientras continuaban su discurso- ¿Lanzarlas a una fosa profunda para que estallen? ¡Tampoco! Nadie querría ser el primero y el explosionarlas a la vez lo mandaría todo al garete- Claro, al garete; se oyó- ¿Entonces? ¿Por qué no seguir igual?- ¡ MMM! Saborearon los demás- Esa es mi- Por que decían lo mismo pero se creían originales- propuesta; existe la paz y se nos respeta, no hay fórmula mejor.

Y tras la votación a favor se acabó la discusión y la cumbre. Se siguió evolucionando en materia de defensa para que fueran felices y comieran perdices, los de siempre.


La Guerra Inminente.

Nunca las usaremos- Dijo el imponente general- Si lo hiciésemos el desastre sería horrible. Puede imaginarse la destrucción… El miedo… las vidas… no, nunca las utilizaremos y sin embargo las conservaremos, haremos cientos, miles para que nuestros enemigos sepan que estamos preparados.

LaRataGris.