Piscinas felices

27 noviembre 2018

-Gwendolin, ponte aquí-. Llevaba dieciocho años siendo la madre perfecta de los piscinas. Conocía las sonrisas adecuadas, la pose correcta para resultar sexy sin ofender, podía ser amante de un marido y amiga de su mujer sin que los compradores sospechasen. Con su experiencia eran innecesarias las indicaciones de aquel niñato no dejaba de dar, al fin y al cabo no podía llevar más de un año de director artístico.

-Marco, tu a su lado. Coge una hamburguesa y ofrécesela.– La barbacoa había sido la única aportación real. No hace demasiado que se habían puesto de moda y habían sido todo un acierto. Le daban un matiz de verosimilitud a la fotografía.– Los niños que jueguen en la piscina.

Cada piscina se construía bajo la imagen de la familia ideal, ellos llevaban nueve años juntos.

Marco había empezado siendo padre en anuncios de clínicas de fertilidad. Para Oscar y Rosa Marín era su primer papel importante, aunque ya empezaban a estar mayores para ser niños, pronto pasarían a su condición de juguetes rotos, recordados con nostalgia y comparándolos con lo que habían sido veinte años antes, en la probeta.

Gwen ha sido chica de piscina toda su vida, era de los pocas que lograba mantenerse en el trono. Fue niña, adolescente, la adolescencia fue complicada; nadie te quiere en las cajas con esa edad, prefieren que te interprete una cría sin pavo. Por eso aprendió rápido a disfrazarse de madre adecuada, maquillaje disimulado y sutil, relleno en el bikini para que no tuvieran que esperar un desarrollo completo.

Genial, siguiente – A principio de año hacían fotos para las cajas de piscina del mundo entero. Ellos vivían en aquellos decorados artificiales. Se teñía el pelo para parecer distintos, combinaban distintos bañadores, distintas poses, distintos utensilios y siempre la misma familia, en todos las cajas, disfrutando del verano de un jardín prefabricado. Que felices eran en la perfección.

-Gwen- volvió a insistir, otra posición, todo tenía que estar a su gusto– ¿Gwen?-su nombre flotaba muerto, sobre las aguas tranquilas. Nadie podía moverse para salvarla, habían detenido el tiempo.

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Vocaloid de verano

29 agosto 2017

El almacén espera a oscuras. No es demasiado grande, lo justo para contener varios cuerpos, algún instrumento y un vehículo para su carga y descarga.

La enorme puerta, que casi ocupa una pared, se abre dejando entrar la luz que los grandes almacenes, que la rodean, le permiten. Dos sombras insignificantes entran. Una, insegura y novata , sigue al veterano que no para de señalar con desdén, explicándolo todo.- Este año- le informa- toca aquel bombón– su dedo señala un maniquí que cuelga desnudo de unas finas cadenas – A ver como usas el control, bajala con cuidado que sera la próxima voz del verano. No queremos que se rompa ese culito tan sexi por una caída tonta.

Perezoso, el hierro chirría agobiado por trabajar tras un año de tranquilidad, mientras, la cantante, baja suavemente- Vamos, acercate a mirarla. Sabes que podrías follártela si quisieras- Le toca los pechos sintéticos mientras se le descompone la cara de placer-Vente, hombre, tocale las ricas tetitas. Así tendrás algo en lo que pensar cuando la veas moverlas por televisión.

Yo….

-Vamos , hombre, Ya veras que gustosas son- Casi por obligación se deja llevar, obedece al jefe y se calla- Es chulo ¿verdad? Venga pues a metérsela- hace una pausa y se ríeTen cuidado que hablo de la música. Que más quisiera yo que fuese otra ranura. Esa otra la tienen precintada por si algún pez gordo se la quiere trajinar, esos lo quieren todo inmaculado ¿sabes?

Mecánicamente introduce el conector de descarga y esperan hasta que abre los ojos de par en par. Parece alguien al que acaban de rescatar de un naufragio. Con la mirada vidriosa, llena de preguntas, y la piel seca y frágil de varios días a la deriva.

-Hola- es todo lo que le dice, luego vuelve con el aprendiz- ¿Sabes? en realidad esto no es un Vocaloid, es algo más grande, pero ya se le ha quedado el nombre: El uno por el todo, lo llaman. Tonterías, tu fijate bien en esas deliciosas peritas, no vas a encontrar unas tan perfectas en el mundo, ni siquiera esas operadas, estos son más reales.

“Aprovecha que es verano. Sera la canción perfecta y desaparecerá un año más, en este almacén. La gente es feliz así. La compañía gana, nosotros no contamos que ya habíamos visto sus pechos mucho antes de que saliera en las revistas. Nos llevamos un buen pellizco por ser los primeros en sobarla, ahora que aún esta grogui. Chaval, si no te quejes, te ha tocado la lotería con este curro. Unicamente tienes que evitar enamorarte de ella, es solo un trozo de carne y todo ira bien

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Canción de primavera

13 febrero 2017

Primavera, que fácil es bailarte y sentir la cálida luz solar sobre mi cuerpo, renacer en cada uno de tus amaneceres. Pero hoy es crudo invierno. Las notas se congelan en mi garganta, y yo necesito que se quemen bajo el sol de un verano asfixiante.

– La, la, la, la- intento calentar el aire y el se agarra a mi como un abrigo empapado; llueves y giras, viento.

Quiero voltear con el, que cada paso rompa una gota antes de chocar contra el suelo.

Me denudo para resfriarme, por que es fácil cantarle a la primavera pero yo vivo este invierno, donde vuelo y me hago felicidad a fuerza de ser feliz, solamente feliz, unicamente feliz. Incluso donde duele y no quiero estar, pero sueño contigo, primavera.

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Odios de verano

21 julio 2014

Odio el verano por que la gente sale en bicicleta, desempolva los patinetes y se transforman en domingueros de entre semana. No son los mismos ciclistas que viajan en invierno y saben no usar el coche, respetar y convivir. Son una cantidad ingente de locos que quedan al calor del buen tiempo para competir entre ellos, llenar las aceras y los vientos como si el verano fuese suyo.

Odio el verano por las playas llenas de cuerpos muertos sobre sus toallas de arena. Las mentes vacías, con el único eco de si la piel, la barriga, las tetas, los culos y la erosión muscular. Odio el olvido de las calas que colonizan, ensucian y olvidan otra vez. Volver a casa cansado, con el sol machacando y el alma pidiendo dormir, nada mas tras un día de no hacer, apelotonado entre sudores ajenos y una enoclofobia creciente.

Odio el verano por que los que nos quedamos trabajando tenemos que cubrir a los que tienen vacaciones. Más horas con más clientes preguntándote, por cobrar el mismo salario de esclavo. Más correr con más calor y menos vida. Viendo como mis cachorros con todo el tiempo del mundo para nada y yo nada de tiempo para ellos que dicen papa no te vayas a trabajar y papa se marcha.

Odio, odio el verano de una forma que no te imaginas, que no puedes entender, que no quieres por que el verano esta lleno de una alegría que yo, personalmente, desconozco.

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Grass graff

9 septiembre 2013

En verano todo parecía distinto. Las calles se llenaban de emigrantes intentando recuperar sus raíces por un mes. Sobretodo venían los catalanes, pero también de la capital, de la ciudad de málaga y uno de bilbo con su mujer y su salvaje. Al crio de la canija le encantaba aquella variedad, aquel mezclar acentos en una misma lengua. Los mayores siempre mantenían un aire andalú algo rebajado pero sus cachorros eran demasiado finos, hablando de rebeldía y trastadas. Ellos fueron los que le explicaron que en las ciudades estaban rompiendo las paredes a golpe de spray y rotuladores, que la gente que tenía algo que decir ya no lo hacía en papel, igual que los que solo se querían hacer notar. Aquel agosto empezó a firmar como Grass Graff con los nietos de la Francisca.

– Quédatelos- le dijeron al acabar el verano- en barna es fácil conseguir más colores y si quieres, cuando se te acaben, ya te enviaremos más botes.

El otoño puede ser duro en un pueblo de tres calles, donde el único adolescente que vive todo el año es un vándalo al que le gusta manchar todas las casas blancas. Los dedos saben bien a quien señalar y no se reparten las culpas. Así fue como se terminaron todos sus sueños grafiteros. Acalló los rotuladores y se dedico a los mulos como manda la decencia: los llevaba hasta el pasto, luego a la fuente y, por el camino, de vez en cuando, siempre que nadie mirase, como un acto reflejo, disimulando todo lo que podía, solo a veces pintaba alguna piedra del campo. Luego la giraba para que sólo pudiese verla la tierra y seguía con la vida que le sabía a poco.

También podía hacer un rallajo sin sentido, que no se molestaba en esconder por su apariencia casual. Era como si a un cualquiera se le hubiese caído un rotulador y lo hubiese recogido inmediatamente. El monte empezaba a llenarse de ellos como algo inocente, un descuido sin sentido hasta que te alejabas.

En invierno su obra estuvo completa. Solo era realmente visible desde una carretera secundaria. Conforme rodeabas la montaña se iban uniendo cada uno de los puntos en un dibujo imposible de describir con palabras. Primero solo una parte que iba cobrando forma conforme los vehículos zigzagueaban por aquellas curvas sin final, luego una explosión al ver el cuadro terminado. Innumerables fotos y vídeos intentaron dar una explicación de aquella montaña increíble, firmada por Grass Graff no tardo en conocerse como tal: la montaña de Grass Graff. Igual que pólvora encendida se fue extendiendo por el mundo de las redes hasta conseguir que artistuchos con ansias de maestros se acercasen buscando al genial autor. Había quien buscaba las rocas pintadas para cambiarlas de de sitio, añadía sus propios colores, querían ser parte de aquello o destrozarlo. No parecía existir la indiferencia y por eso las autoridades prohibieron el paso, cuantificaron, mediante las imágenes existentes, hasta la china más pequeña y convirtieron aquello en la octava maravilla del mundo.

En primavera el pueblo despertó de su sueño, la señora Encarna recordó el nombre que repitió en un pleno del ayuntamiento. -Si el hijo de la Canija nos pinta las paredes que le hicimos encalar…- querían aprovechar todo aquel turismo artístico que parecía generar tanto movimiento. Su vandalismo empezaba a cobrar otra dimensión, más digerible, integrado en el paisaje y por eso le pidieron que volviese a colorear el pueblo… Pero el ya tenía nuevos intereses, tenía que llevar los mulos más lejos por culpa de la cultura y pronto sería verano cambiándolo todo.

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