Sueño de Nadie

9 febrero 2026

Nunca, Nadie, soñó. A mitad de camino de ningún lugar sus miradas se encontraron al reflejo la una de la otra.

-¿Quién eres? – Preguntó Nadie entre la timidez y la curiosidad.

– Soy Sueño y ¿tú? – Contestó animado

-Yo, soy Nadie – y Nadie , no supo qué más decir, tampoco Sueño.

Volvieron a mirarse por una eternidad. Nadie quería poseer a Sueño, Sueño quería ser de Nadie pero se alejaron.

– Espera – gritó Nadie

-¿Si?- silbó el Sueño.

– Nada- Nadie demasiado inseguro. – Adiós.

-Adios, mi amor.

Y se separaron para siempre.

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El hombre que no había hecho nada

2 febrero 2026

Las noches de verano salía a respirar al balcón. Se sentaba y, sin mirar las estrellas, leía las historias del cielo inalcanzable.

-¿Te gustaría volver a surcarlo? – siempre le preguntaba su memoria.

-¿Yo?- se contestaba-Nunca hice nada importante para merecerlo.

– Y, sin embargo, viajaste por el firmamento, te bañaste en esponjosas nubes,…

-Niñerías- como si no tuviese pasado – solo era mi forma de vivir, nada especial, nada que añorar.

Entonces miraba el futuro infinito y sonreía arrugando un poco más su cara. -Lo hecho hecho está y, en realidad, no es nada. He sido feliz, lo tengo todo por delante.

– Ya tienes ochenta y tres años – le recordó su memoria.

– ¿Ochenta y tres? Nunca había estado en un país como ese.

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El rey solitario

26 enero 2026

Hacía tiempo que el rey no recibía a nadie. Pasaba día y noche jugando en la soledad absoluta de su cuarto. Solo permitía que llamasen tres veces a su puerta; un golpe cada vez. Escuchaba el «toc” y esperaba diez minutos antes de abrir y encontrar desayuno , comida o cena en bandeja de plata.

Comía y dejaba los restos del otro lado, sin ningún contacto con sus subditos.

Preso de lujos por decisión, no quería ni necesitaba salir. Era el rey solitario, le debían obediencia y el mundo tenía que girar en la dirección que había escogido aunque, siempre, lloraba su aislamiento.

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Normalidad

19 enero 2026

Era nadie. Se había fundido hasta ser paisaje. Con sus movimientos maquinales. Hasta el descanso era rutinario y frío, carente de significado.

-¿Jugaras hoy conmigo ? – Le dijo el pequeño a destiempo.

– No hemos programado esta diversión. En tres horas tal vez, – repasó la agenda – tengo un hueco.

– Nadie te necesitará en el infinito. La eternidad puede ser una carga pesada.

-Yo soy nadie- dijo extraño de tanta normalidad.

LaRataGris.


Uno, dos, tres…

12 enero 2026

Era aún pequeño cuando aprendió a contar. Podía agrupar hasta veinte objetos sin esfuerzo; llegaba a treinta si se concentraba. El treinta y uno, al principio, se le escapaba.

Como no sabía hablar nadie se enteró de su proeza.

Creció y creció también su habilidad. Claro que superó los treinta y seis colores de su caja de lapiceros, los trescientos sesenta y cinco días de un año pasaron mientras él contaba los granos de arroz de cada paella, la arena del desierto, el número de estrellas que veía: las que se le escapaban, las vivas, las muertas.

Contaba horas, minutos y segundos; los latidos de su corazón, su ausencia: cero y murió demasiado pequeño como para poder ser algo más que una estadística.

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Superviviente del frío

22 diciembre 2025

sobrevivió al invierno. Se despertó en primavera, escuálido como una ramita quebradiza; ya sin fuerzas, con la despensa temblando como había temblado él.

La nieve se derretía, la vida regresaba. Salió con la inercia de quien quiere recuperar su existencia.

Una brisa suave lo tambaleaba en un baile extraño.

– Mmm – Musitó como si fuese esa palabra la única que podía pronunciar. Rió, cerró los ojos y se dejó caer.- He sobrevivido al invierno, ya puedo morir- como si sobrevivir fuese el objetivo.

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Hombre roto

15 diciembre 2025

De alguna manera que era incapaz de comprender, se había roto. Se le veía en la cara, incluso antes de desmoronarse. No tenía que decirlo, había caducado como caducan los árboles en otoño.

– Ven – quiso repararlo. Lo abrazó esperando una reacción que no llegaba. Dejaba que el viento lo rodease; sin crecer, sin desmoronarse.

Se separó, aflojó la presa sabiéndose insuficiente. De alguna forma se había roto y no se quería reparar.

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La Caída

8 diciembre 2025

Hubo al principio una ascensión lenta y dirigida. Hacia abajo, la caída, se veía terrible. Hacia arriba lenta, dirigida, monótona; parecía interminable. Como si el pico de la montaña fuese un cielo inalcanzable.

Ya no importa. Resbaló y cayó como un relámpago fulminante. Cuando la fricción lo desposeyó de fuerza e iniciativa continuó deslizándose pendiente abajo, paulatina e irremediablemente.

Contrariamente a lo que te puedas imaginar, con cada giro, cada metro perdido; se sentía más lleno y feliz. Se iba quitando el lastre innecesario hasta que, desnudo, frenó contra un saliente.

Con el cuerpo magullado y las fuerzas reducidas gritó- ¡Fuera la careta del triunfo!¡Adiós al disfraz de la aceptación!

Hasta el averno había sido un viaje rápido y trepidante, mucho más de lo que fue la pesada subida. La adrenalina de tantos años explotó en luces dolorosas.

De pie respiró el aire puro del infierno y se sintió como en la promesa de un paraíso perdido. Se sentó a admirar aquel lugar idealizado.

Sobre su cabeza sonaban los cantos de sirena. Por debajo, en un abismo más profundo, los lamentos condenados.

Estaba en el lugar perfecto y  no decidió quedarse. Se lanzó de cabeza dispuesto a ser uno más de los únicos que aún pueden cambiar el mundo.

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Cuarenta y pocos

1 diciembre 2025

-Cuarenta. Cuarenta y pico- un pico pequeño, piensa intentando fingir que no existe el peso de los años. Luego sonríe para la foto, sin poder esconder sus ojos tristes.

-¿Cuánto llevas en la empresa?

-Más de media vida- eternidad. Como si su tiempo anterior  fuese inexistente, una anécdota sin importancia, que nadie recuerda. Todo comienza al empezar a trabajar y, ahora, este homenaje.

La plantilla posa con uniformes nuevos, aseados hasta en lo invisible. Son el recuerdo y los valores de algo que la empresa necesita transmitir.

Otras tres fotos más para la revista interna.

-Cuarenta y pico años- esta vez deja que lo grabe un móvil. Montaran un video con los mejores instantes de la fiesta, mientras que él, desubicado, piensa que el mundo puede ser un lugar mejor. Sigue llorando por las injusticias, sigue teniendo las tonterías del adolescente que respira sueños y maravillas.

-La madurez-se dice- es solo una manera de aceptar la derrota: El mundo no va a cambiar,  te insisten; asume que es así y así será. Con el consejo sentaras la cabeza, aceptarás la tristeza de este mundo de mierda. No quieren cambiar nada, ni lo malo ni lo peor.

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Formulario B-11

24 noviembre 2025

Había una verdad de la que nadie hablaba. La sombra del régimen anterior continuaba siendo larga y pesada pero, había que callar por el bien de la estabilidad.

Convivíamos con los reflejos incluso cuando alguien pedía explicaciones, se le podía ignorar de una forma tan sencilla.

-El formulario b barra trescientos quince- Solicitó Iker haciendo que el funcionario levantase la vista del móvil para fingir tranquilidad.

– Tercera planta a la derecha, sección A cuatro.

Nadie negaba nada pero tampoco nadie entregaba nada en ese sube y baja constante: Planta dos, planta cuatro de nuevo, cinco, uno…

– Precisa el formulario B-11 para desbloquear la misiva 3 A

La ley amparaba sus preguntas, reconocía el nuevo poder, protegía al viejo.

-¿Puede hacerlo?

-Sí

-¿Vas a hacerlo?

-No- y era un no evasivo pues nadie quería quedar expuesto.

Todos sabíamos hacia dónde mirar para no quedar con las vergüenzas al aire. La normalidad se había instalado en ese terror silencioso.

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