Bestseller

6 septiembre 2022

Aparece el rey del cielo: Cálido y brillante, una estrella tranquila, lejana. Camina, orgulloso Sol, para que sus súbditos lo veamos amanecer.

-¡Oh, Rey del firmamento, astro emergente, te ofrezco mi vida -. Un acólito se inmola como ofrenda y el resto imploramos su misericordia, su favor para que cuide nuestra cosecha.-Acepta este sacrificio.

Pero, incontrolable en su rutina , no cambia de órbita, no se muestra benevolente. No se vuelve bueno o malo por los intereses del ser humano.

Es por eso que lo olvidan como Dios, se inventan uno más bípedo, más mundano, más real; alguien sobre el que poder escribir un discurso y una trayectoria más adaptable.

Su nuevo Dios camina entre los mortales, participa de cada novedad y, con cada acontecimiento, varia su camino en la dirección correcta.

Un Dios amable, capaz de castigar a sus enemigos si es necesario.

Lo adaptan a cada época respetando la esencia. Escriben sus dogmas incuestionables, abiertos a las reinterpretaciones que hicieran más fuerte la organización. Se fragua un superventas inmortal; para toda la vida y la promesa del más allá inexistente.

LaRataGris.


Brujas normales

23 agosto 2022

Últimamente veo muchos zapatos de bruja. Negros como el betún, afilados hasta la muerte; no siempre el resto acompaña. Ni la ropa, ni el pelo, ni, sobretodo, la mentalidad transgresora, ni la libertad infinita.

Parecen brujas de fin de semana, de modos pasajeros y sueños fugaces.

No saben hacer pociones de amor ni venenos afrodisíacos , no dominan los conjuros básicos, las palabras adecuadas. Se limitan a llevar zapatos de bruja y a ser tan normales que se me hacen brujas extrañas.

LaRataGris


Mala vida

16 agosto 2022

Al amanecer del tercer día, destrozado por la mala vida, se arrastró hasta la luz del sol. Los primeros rayos le hirieron de muerte y, aún así, decidió continuar. Se le había acabado el combustible y necesitaba más si no quería que su cuerpo colapsara. Paraba a cualquier desconocido para pedirle paliativos pero siempre rehuían un cadáver que ya olía demasiado a muerto.

– Tendrías que pedir una ayuda distinta – le dijo un cruzado de la bondad justo antes de dejarlo tirado, como todos.

Poco a poco su cuerpo fue asumiendo su condición inerte y se tumbó para que alguien pudiese recogerlo ya en descomposición. En el frio cementerio le esperaba una tumba helada, una fosa común para almas desahuciadas, como bien había dicho el cruzado, eso es lo que tenía que pedir ahora.

laRataGris


El año en que todo se rompió…

9 agosto 2022

Se rompió el bañador, un pequeño desgarrón, casi inapreciable, invisible. Como un previo a todo lo que vendría.

Rompí un vaso de cristal, un espejo: siete años de mala suerte. Las páginas de mi libro favorito aparecieron rasgadas y pintarrajeadas por rotuladores de diversos colores, con la gracia de un niño pequeño.

Se rompió el mango de la sartén mientras le daba la vuelta a la tortilla y comí revuelto de huevos con pelo de gato y pisadas humanas.

Se rompió mi móvil, me quede sin las fotos de los últimos meses y, eso si, desaparecieron comunicaciones innecesarias, reproches sin sentido.

Adiós a la nevera en plena ola de calor, menos mal que no tenía aire acondicionado que también hubiese optado por el suicidio.

Se rompió el cielo a llorar pero no refrescó, se rompió mi corazón y tú rompiste mi vida… qué iba a hacer yo sin tu voz, sin libros ni palabras que me recordasen a ti. ¿Dónde está tu desorden?

¿Qué podía hacer cuando todo lo que tocaba se rompía? ¿ir a la playa, que tendría que ser nudista?¿verme reflejado en el mar?¿beber agua de grifo? o ¿arreglarlo todo y seguir pintando sonrisas hasta que cambie mi mala suerte?

Le robé un segundo a cada hora y salí corriendo tan deprisa que la tristeza no pudo alcanzarme. Empecé a romper cosas de cero, desordene mi habitación y le grité al mundo que no pararía hasta romperlo todo de nuevo, hasta sentir otra vez que algo me volvía a doler como el año en que todo se rompió.

LaRataGris


La máscara de Hombre Lobo

2 agosto 2022

-¿Cómo te llamas?- atacó por si ella no quería ofrecer su nombre libremente.

– Marta- Mintió intentando no parecer nerviosa.

– Yo soy Hombre Lobo- y mordió llevándose de una dentellada carne y alma. Masticó sus huesos hasta hacerlos polvo y silencio, apelmazó los restos con sangre, construyó una casa de ladrillos rojos.

Al final pintó el hogar de un color más amable y todo el mundo agradeció tener un vecino tan educado como Hombre Lobo, siempre saludaba.

A veces perdía los papeles, se comía alguna niña, pero lo normal, nada que no hubiese hecho cualquiera alguna vez en el barrio.

LaRataGris


Derrotada

26 julio 2022

¿Cuanto llevo aquí? – buscó en su recuerdo más lejano: llegando en un coche compartido, lleno de nada para que la despedida fuese más ligera.

Atrás quedaba la niñez, el pueblo- ¡Hola gran ciudad! – se repite como el primer día que llegó, solo que esta vez suena algo más triste y desesperada.

Se había pedido como lo cateta de una película a la que, hasta ese instante, le habían prohibido la modernidad. No era verdad, de pequeña había sido todo lo futura que quiso pero los bloques, cercanos al cielo, le quitaron el aliento con sus luces recortadas contra la noche.

Buscó el mensaje que le envió a su madre: Ya estoy aquí. Hacía cinco años y la ciudad ya la había vomitado varias veces.

Por un segundo dudo si llorar por la derrota o fingir que seguía luchando.

-Hola mama – puede que una llamada fuese suficiente, puede que la gente esté cansada de ser mangoneada pero no sepa como explotar. – Estoy cansada.

LaRataGris


Dos minutos

19 julio 2022

Hoy el metro ha llegado tarde y he tenido unos minutos para estar a solas conmigo, para mirar el reloj y preguntarme si llegaría a tiempo o tendría que avisar del retraso.

He repasado mi lista de tareas diarias: ¿Qué se me quedo ayer en el tintero? ¿Qué tengo siempre por hacer?

De repente anuncian la salida. Solo han sido dos minutos y las piezas de mi vida han caído, una tras otra, hasta no quedar ninguna en pie. Solo dos minutos y he tenido que correr, reaclimatarme, asumir el estrés de la impuntualidad. Dos miserables minutos que ojala no hubieran pasado. Mi vida en la estación, la tranquilidad de nunca llegar.

Dos minutos, que maravilla tener esos ciento veinte segundos para mi.

laRataGris


Monstruos reales

12 julio 2022

No es necesariamente de noche donde habitan los monstruos. Ellos se pueden levantar por la mañana, temprano; desayunan y controlan el mundo. Hablan de lo bueno, se explican lo malo y, para bien y para mal, todo siempre les beneficia.

Su aspecto es normal, incluso elegante, han aprendido a joderte con una sonrisa y palabras amables.

Su mejor tortura es hacerte pensar como ellos, que asumas su comportamiento; lo justifiques y lo reivindiques.

Los monstruos pueden habitar a cualquier hora pero, a veces, repiten los esquemas que se les espera para que nadie piense que son reales y no les dejen seguir haciendo de las suyas.

LaRataGris


Cambios

5 julio 2022

No sé a qué edad sentó la cabeza. Cuando aceptó que el mundo era un lugar horrible en el que, si quería comer, tenía que prostituirse.

-La vida es así- se dijo con una enorme sonrisa ocultando su tristeza.- La vida, claro, la prostitución, por supuesto.

Quiero pensar que no fue una justificación, que lucho contra esa mierda.

Al final las contradicciones son los dolores que obligan, no las mil concesiones que te cambian.

Quiero creer que sigue siendo un imbécil inmaduro, que continua con ganas de cambiar el mundo.

No se resigna a un planeta podrido: borra la sonrisa en cuanto nadie mira, llena la tierra de trampas para gente demasiado domesticada.

-Hago lo que tengo que hacer- se dice- y, algún día, moriré pensando que aún necesito esa estúpida rebeldía que me impide ser útil para la sociedad, que me impide madurar.

No se a que edad sentó la cabeza pero me gusta pensar que ese día no ha llegado y con suerte no llegara.

LaRataGris


El año que viene

28 junio 2022

Todo cambiara el año que viene, pensó Valentina, todo será mejor.

Por eso se calzó sus zapatos de viajera del tiempo, planchó con una pasada de la mano su arrugada camisa que continuo siendo un guiñapo lleno de lamparones y olor a humano sin paliativos.

-¡Buenos días!- le gritó al mundo, con una sonrisa tatuada en los labios. Ajenos, el resto de vagamundos, continuaba en el sueño plácido de la inercia.

Las calles, desiertas de primera hora de la mañana, se llenaban de los sonidos del silencio y la apatía.

-El año que viene – volvió a repetirse en voz alta, para olvidar que aquel uno de enero no había cambiado nada, para fingir que esta nueva tanda de trescientos sesenta y cinco días que se le venían encima no iban a destruirla un poquito más. Para nada importaba que, para el resto de mundo, el calendario dijese veintisiete de junio, en realidad las fechas eran lo de menos para seguir fingiendo que el año que viene todo sería mejor.

LaRataGris