Las guerras ecológicas

19 octubre 2020

la humanidad había desaparecido. Claro que había humanos paseando por las calles, fingiendo una vida normal, creyéndose humanidad, una palabra sin significado. No dejaban de ser un espejismo, un reflejo del pasado.

Todo cambio cuando el altísimo general, el vencedor de mil juegos de estrategia, asomo; con el uniforme impecable y correctísimas maneras, mirando todas las pantallas con la seriedad esculpida en el rostro.

-Son nuevos tiempos que requieren una respuesta contundente- repitió el moderno discurso caduco de siempre.

Hablaba, por supuesto, del Ardith 27; de estructura química perfecta, biodegradable, energético. Las cantidades que escondía el suelo del país, patria para los orgullosos de viento, convirtieron nuestra casa en pieza clave de la cacareada revolución ecológica, siempre a punto de estallar.

-Nos defenderemos del enemigo. No nos robaran, nosotros, los elegidos, salvaremos el planeta.

La guerra estalló al instante, sin posibilidad de victoria para nadie. El anuncio solo fue un preliminar de algo que se llevaba fraguando desde hacia demasiado tiempo.

Las guerras ecológicas las llamaran cuando su verdadero nombre era economía.

LaRataGris


Roto

13 octubre 2020

Un año después.

Sus ojos tristes y cansados, perdidos, se intuían bajo la tinta de los tatuajes. Marcado tras una noche loca en la que perdió algo más que la furia y el ruido.

Aquí estoy, gritaban los dibujos de la piel y no podía esconderse.

Le había quedado una ligera cojera, también un acento doloroso y la mirada, esos ojos tristes y cansados que no dejaban de vigilar la nada.

Mama le limpió la barbilla antes de afeitarlo y, ya sin necesidad de llorar, reconstruyó en cada surco de su piel aquella noche fatídica. La llamada a los seis de la mañana de, hoy, hace exactamente un año, tres meses y dos días.

Aquel no era su hijo, esa fue su primera idea. Su hijo no se hubiese tatuado, su hijo no se volvía loco, su hijo no podía ir contradirección, sin control, escupiendo rabia y desesperación…su hijo no se había roto.

Anudó más fuerte la garganta y volvió a limpiarle la barbilla.

Una canción, como una nana o una retahíla de murmullos quejumbrosos, antes de empezar de nuevo…

LaRataGris


La busqueda del tesoro

7 octubre 2020

Si eres asidua a este blog te diste cuenta que el día treinta de septiembre fue un día muy especial, pero fue un poquito más especial de lo que te enseñe. Para su cumple mi peque quiso que le escondiéramos los regalos, que no se los diéramos a menos que resolviese una serie de enigmas. He pensado que sería una buena idea dejarte por aquí como fue la cosa, por si tu hija también te pide una búsqueda del tesoro y quieres adaptar algunas de las pruebas que le puse al mio. Algunas están condicionadas al tipo de regalo que pidió así que tendrás que hacer lo propio con los que te pidan a ti. Todo esto lo monté para un niño que acababa de cumplir nueve años.

Querías un enigma, una búsqueda del tesoro, una escape room, y ya lo tienes:

Capítulo uno. A modo de introducción y el primer enigma:

-Me gustan tanto los regalos que has pedido que los he escondido por toda la casa, para poder quedármelos- En esté punto suelto una risa malvada, algo muy grandilocuente, que, cuando se la mostré a Alicia, ya me dijo que era terriblemente ridícula.

Ella está enterada por que ese es su pie para susurrarle al oído el primer enigma:

“Es verdad que ha escondido tus regalos, pero tiene tan mala memoria que se ha tenido que dejar pistas para luego poder recuperarlos. El muy Turpin escondió la primera mientras yo miraba. La ha guardado entre las páginas de uno de los cómics que Max le gusta, en su Biblioteca”. Hay que decir que vario un poco la frase, que le dijo que estaba en un cómic de Max porque no entendió el tonto juego de palabras.

El caso es que Pau encontró el libro y, entre las páginas del La Biblioteca de Turpin, de Max; justo en aquella en la que hablan de Alicia A Través del Espejo, una nueva pista escrita al verrés para que tenga que leerla en un espejo.

ATNOMSED Y ATNOM
OBUC LE”

Capítulo dos. El cubo amarillo:

En su colección de cubos de Rubik hay uno nuevo. No especialmente bonito, con todas las caras escritas por mi. Si consigue reconstruirlo verá que en cada lado pone una cosa distinta.cubo de rubik pintado

Cara blanca: ¿Dónde?

Cara roja: Almohada

Cara azul: Busca en

Caranaranja: instagram

Cara verde: Cubo_

y

Cara amarilla: Amarillo

Entre los cubos hay un secreto más, pero aún es pronto para reconocerlo.

Primero busca entre las almohadas y, dentro de una funda, encuentra un disco de cifrado cesar.

Disco de cifrado Cesar

Aún no le sirve para nada así que se conecta a internet, instagram y, buscando encuentra la página del cubo_amarillo, donde descubre tres nuevas pistas:

1. La foto de un cubo de rubik, hecho con piezas de lego. La cara amarilla está a medio desmontar y bajo la capa se ven una “P=”

2. Un mensaje cifrado: QDBDGV-ZQDOV-IZQZNV-OZ-VÑZBPNK-IK-VPOIOXV (He de decir que por me equivoque en una letra, pero eso no afecta al juego. A ver si descubres cual)

3. ¿Dónde dices? espero que no le lleve a engaño (En realidad no es una pista y si que espero que le lleve a engaño)

Decide desmontar el cubo de lego, la capa amarilla. En el centro encuentra una “U”

P=U

Capítulo tres. El mensaje en el mensaje:

A pesar de que me he equivocado en una letra de la última palabra enseguida descubre el mensaje oculto:

Vigila, evita nevera, te aseguro no auténtica”

Inmediatamente sale disparado a la nevera. Dispuesto a encontrar algo falso, una marca blanca, una…descubre una nota pegada a un batido de chocolate.

¿Qué haces aquí?

Te dije que evitaras la nevera, no es la pista auténtica.

Vuelve a leer bien las palabras y no te quedes con lo primero que leas… ¿o quizá si?”

 

De regreso a las  palabras anteriores, lo primero que lee, la primera letra de cada una de ellas.

Vigila

evita

nevera

te

aseguro

no

auténtica

Capítulo cuatro. Descanso y regreso:

En algún momento hemos parado a comer un poco, cogemos fuerzas y por fin en la ventana el primer regalo.

Un mini Cryptex ( es una suerte que los regalos que nos pidió se adecuen tan bien al escape room). El mini Cryptex es un cilindro metálico que se abre con una combinación de seis letras. La clave, las seis letras, está escondida en una sopa de letras con el siguiente texto:

Oye, si encuentras todas las palabras te dejaré un beso pequeñísimo:

Sol, ala, par, ubí, lie, eje”

B

U

N

L

S

P

E

A

E

A

A

E

N

L

O

S

R

Q

C

A

Y

I

B

U

U

S

E

I

A

E

E

S

E

I

L

Ñ

N

I

R

T

A

I

T

E

A

B

P

S

R

E

J

E

A

I

A

O

E

S

R

M

S

A

D

O

T

O

 

Mientras el busca las palabras su madre encuentra una nota que había escondida en la caja del cryptex y luego te pondré por aquí. El descubre la combinación, besito, y dentro del cilindro la siguiente nota:

Parece que has sido rápido en encontrarme. Pero, aunque has buscado en el lugar correcto, no es aquí dentro donde debes encontrarme”

Que le lleva hasta la nota que ha previamente ha encontrado su madre, aunque estaba muy bien camuflada en un doble fondo.

Hoy te quemabas y nO lo econtRabas. No pierdas la esperanza, ya casi lO tienes”

 

Curiosamente, está, supuestamente más fácil, le cuesta más de deducir.

Capítulo cinco. El final:

Por fin, en el horno, encuentra el segundo regalo, un puzzle y una nota pegada a una de las solapas de la caja:

Como la araña todo se quería ocultar.

Pero eres demasiado listo. Sólo un último acertijo”

El texto sólo hace referencia a una araña que está dibujada en la caja, el verdadero mensaje es el siguiente:

ultimo codigo

último texto

Creo que es el código más difícil pero, finalmente, descubre el mensaje y, en su cajón de juegos, marcada con una X, se encuentra la última caja regalo, una caja del tesoro… la diversión está en sus manos

feliz cumpleaños

Espero que te sirva de idea para montarle una Escape room a tu peque. Yo me adapté a sus gustos y a los elementos que tenía. Haz lo propio y ya me dirás que tal.

Salud y feliz cumpleaños.

LaRataGris


No lugar

28 septiembre 2020

Se conocieron un invierno de melancolías. Él vivía ahogado por la tristeza mientras que, ella, tropezaba una y otra vez con la piedra de la pena.

No levantaban cabeza, por eso fueron, para el otro, una cama sobre la que dejarse morir.

Sin preguntas, sin condiciones; un abrazo escapó a la gravedad de la tierra y con lágrimas intentaron refrescar la fiebre del no saber donde estas.

-¿Me quieres? – arrastró la voz después de un tiempo.

– Apenas te conozco- la respuesta llegó dubitativa, sin que las miradas se atreviesen a cruzarse.

-Tenía miedo de que me amases más de lo que yo podía darte, hacerte daño.

Respiraron la ligereza de las palabras, la alegría del presente.

-Siempre es un viaje con demasiados puertos.

Así viajaron hasta un no lugar seco y seguro, donde ya nada podía hacerles sentir pequeños.

LaRataGris


La casa del gato

22 septiembre 2020

El gato, pequeño, atigrado, vivía entre la maleza, tras la chapa de un solar abandonado.

Allí no le faltaba comida, tenía un rinconcito en el que tomar el sol los días adecuados y una sombra bajo piedras mal colocadas de la última edificación.

Las ratas, también inquilinas del diminuto descampado, no estaban de acuerdo con compartir el espacio. Todas hablaron en una reunión, todas, pero no el gato que no estaba invitado.

-Se cree el dueño

-Nos utiliza de juguete

-Si se aburre de nosotras de un bocado nos come.

El animal no tenía muy buena fama entre los roedores, siempre persiguiéndolas por placer o por hambre. No les permitía estar en el rincón calentito, ni en al fresquito, ni jugar con la hierba gatera. se había convertido en el malo de la película, ganándose cada adjetivo con tremenda facilidad.

-Hemos de hacer algo- sentenció la rata más anciana justo antes de morir.

Apareció el gato dando por argumentos bufidos, arañazos y dentelladas. Disolvió el consejo y se lamió las patitas.

Una noche de verano una fuerte sacudida despertó al felino. Se había pasado el efecto del somnífero y el traqueteo de la caja hizo el resto.

Quince enormes ratas lo transportaban rodeado de madera, sobre sus fuertes lomos. Se habían entrenado para que sus patitas se sincronizasen en un solo movimiento. Respiraban con dificultad y orgullo.

Otra media docena las rodeaban esperando su momento. Erizaban la espalda sin perder el compás, siempre atentas por, si alguna del interior desfallecía, sustituirla.

Ninguna quería ser la primera en abandonar la formación. Tanto se esforzaron que el reemplazo fue catastrófico. Tropezaban las unas con las otras, cayendo y dejando caer la caja del gato que salió como una sombra por el hueco roto.

-i Retirada! -gritaron

Se esparcieron como habían ensayado, dejándolo solo y desorientado en la gran ciudad.

Los ciudadanos gritaron por las veintisiete ratas pasando entre sus piernas, saltando y riendo.

Aunque demasiado cerca del solar el gato, pequeño y atigrado, ya no vivía con ellas, intento volver perdiéndose demasiado bien.

LaRataGris


Vidas eternas

15 septiembre 2020

Nos reconocimos una tarde de invierno, fría y distante. Me acerque con la mirada penetrante, la seguridad por bandera.

-¿Te conozco?

-Compartíamos una vida anterior. Un recuerdo de hace siglos, olvidado hace tanto tiempo. Nadie nos impediría recuperarlo en nuevos pasos, volver a enamorarnos y repetir los mismos errores hasta que nada nos ate.

-¿Te conozco?- volviste a repetir con un hálito de ensueño, con la respiración entrecortada en la emoción del reencuentro.

-Dime ¿Me reconoces como yo a ti?

– ¡No!- helaste el sueño. Me bajaste de la nube con tu brusca sinceridad- No suelo juntarme con imbéciles.

-Se rompen los puentes, se hunden las naves que tu y yo…

-Callate ya, idiota.

LaRataGris


Crecer juntas

8 septiembre 2020

Crecer juntas

¿Qué es esto de ser padre? Doce años y aún no se ni como funciona, la fórmula secreta.

-¡A un lado que es un vendaval!

Intento aprender todo lo que mi niña me deja. Si ella crece crezco, es endiabladamente rápida y la veo pequeña, tan chiquitita pero no, no tiene tiempo de quedarse quieta. Intento seguirla mientras viaja sola. Ella crece más que yo y yo crezco con ella.

LaRataGris


Fluyen épocas

31 agosto 2020

-Buenos días- así empezaban todas las reuniones.

Alberto entraba el último por la puerta, incapaz de comprometerse con una hora. Saludaba siempre con su sonrisa canalla y el grupo le devolvía su bueno días levantando una segunda cerveza, todos menos Irene que se removía intranquila en su cuarto café.

Eran reuniones rápidas, más como una excusa de verse una vez al mes, no tanto para concretar la línea editorial.

Se conocían de hacia tanto tiempo que sabían de que pie cojeaban, su amistad era suficiente para repartir los artículos a la intuición de cada cual.

-Ya no podré venir más -Anna rompió la dinámica -tengo trabajo nuevo y el horario…

Sabían que en algún momento les iba a tocar crecer y este instante parecía el adecuado.

-Busquemos otro día- nadie quería perderse en el mundo después de que la noticia cayese como un jarro de agua fría. El periódico los había atado emocionalmente pero no daba para comer.

-¿El lunes?- quien podía el lunes le era imposible el martes y el jueves Germán tenía rehabilitación. Saray repartía los fines de semana, Teresa quería pero su padre…su hermano solo podía quedárselo los viernes.

Quedaron en llamarse, en concretar otro momento y se fueron despidiendo como si ya no se fuesen a ver jamás.

Alberto siempre apuraba hasta el último segundo, nadie lo esperaba ni lo esperaría. Miró la mesa llena de botellas vacías, de papeles garabateados con sueños, se acababa una época.

LaRataGris


El cuento del profeta

18 agosto 2020

En mil setecientos veinte el autor francés, de ascendencia austriaca, Lukas Maximiliano Lehner, publicó la novela “Non-retour”. Esta, aunque a día de hoy se puede considerar como una obra visionaria, paso sin pena ni gloria, siendo incluso tildada en su momento mera fantasía, poco creíble y llena de ensoñaciones imposibles. Es más tarde cuando se recupera, fascinados por la increíble precisión con la que retrata rasgos de nuestras sociedades modernas, de una forma desmesuradamente costumbrista.

Unicamente al alcance de otros grandes autores de ciencia ficción como Asimov, Bradbury, K. Dick, Ursula K. Le Guin,… su obra parece no envejecer, más bien al contrario. Con un grado de descripción tan aterradoramente acertado que parece estar describiendo situaciones actuales sobre las que, evidentemente, el señor Lehner no tenía ningún tipo de conocimiento, llegando hasta el punto de hacernos aceptar como plausible la idea de un viajero del tiempo.

Lukas escoge el año dos mil veinte para desarrollar su historia, sin miedo a la futuras comparaciones que esto pueda generar.

Vislumbramos ahora, a toro pasado, todas las advertencias que el autor vertió en dicha obra.

Antes de adentrarnos, por eso, en una valoración más detallada del contenido detengámonos en ciertos paralelismos que no debemos dejar pasar por alto. Tanto mil setecientos veinte como dos mil veinte son años bisiestos, hecho que seguramente el autor determino con un sencillo calculo para, de está forma, poder reflejar su tiempo en el nuestro. Además en mil setecientos veinte una epidemia de peste negra asolo Francia, si bien no tuvo un carácter tan desbastador como la más recordada de mil trescientos cuarenta y ocho, es evidente que fue el detonante para comenzar a fascinarnos con su gran novela.

Entrando de lleno en la obra diremos que la trama oscila entre lo tópico y lo absurdo, permitiendo al estudioso que no se distraiga con hechos triviales. Lukas consigue así que el lector se centre en la verdadera fuerza de su escrito, en su anticipación de sucesos venideros.

Habla por ejemplo de una tecnología futurista en la que se pueden reconocer los actuales móviles: ” … deslizó la tapa de la bonita caja, donde guardaba un millón de datos entre lo relevante y lo estúpido. ¿Cómo erá posible que cada persona del mundo guardase una entre los pliegues de su traje? ¿Cómo podían esconder en ellas tanta información?”. Sus protagonistas, encerrados en colmenas habitáculos para protegerse de la enfermedad, se pasan la mayor parte de la novela atrapados en las imágenes que habitan sus cajas mágicas, no paran de consultarlas y guardar en ellas más recuerdos que no volverán a mirar.

Tras varios intentos por recuperar la normalidad y sus consiguientes rebrotes, la población va diezmando hasta que, finalmente, se convencen de la gravedad y abandonan el uso de mascarillas estéticas, decantándose por aquellas que pueden dar mas protección.

Claro que no coinciden los nombres y los carruajes subterráneos son una suerte de metro masificado, en el que mensajes contradictorios se mezclan con lo que se debe hacer y lo que se puede: “No use el transporte para evitar aglomeraciones pero no deje de usarlo para ir a trabajar”

Habla de héroes de no hacer nada, de aplauso fácil para luego esconder la cabeza bajo el suelo.

Las copias que se pueden consultar a día de hoy son escasos y en mal estado. Son ejemplares que han pasado de generación en generación como una reliquia que cada nuevo vástago ha ido cuidando y atesorando con menos intensidad.

Algunas de las copias que he podido ojear pueden resultar curiosas a nuestros coetáneos. Las que han podido salvarse de la quema del olvido cuentan con preciosos grabados que parecen dibujar, con la misma precisión que sus palabras, los tiempos que nos ha tocado vivir.

Tres encierros nos quedan, si hacemos caso de sus palabras, tres encierros antes de tomar conciencia e intentar solucionarlo. Con el tercero, el libro, describe un punto de no retorno en el que las clases populares serán el primer sacrificio al Dios vengativo del dinero. Tras el martirio volveremos a respirar no sin antes provocar un verdadero cisma en la sociedad.

¿Lo conseguiremos? un final abierto y algo vago nos impide anticipar la interesante conclusión.

-Tendrás que vivirlo.- parece querer decirnos Lukas, como si ya hubiese hecho demasiado avisándonos y la salvación solo estuviese en nuestros manos.

LaRataGris


La pequeña mentir@

4 agosto 2020

-¿Por qué?- le preguntó la gran mentira-¿Por qué no me amas igual que la amas a ella? ¿Por qué sino es más que otra mentira pequeña e irritante? ¿Por qué si yo te prometo grandeza, respirar lujo y tranquilidad? ¿Qué te da esa furcia sin promesas?

-No me da. Ni promete ni me exige por ser. Es, si quieres llamarla así, una mentira a la que me siento más cercano. Porque cierro los ojos con la tranquilidad de que esa mentira es mi verdad. Un punto al que me dirijo, sobre el que pivoto, me acerco y me alejo porque ella es libertad. Su frio me atrae como el oso va a la miel. Es cierto que tu me das calor, un calor artificial, sin la esencia de lo que hace el calor placentero. Ella me congela y nos acurrucamos para no desperdiciarnos.

“No le dice a nadie que no le pertenece, ni que le pertenece, no ata ni desata para que todo los que estamos queramos estar porque si.”

“Ella, ese loco caos que pretendes ver, esa mentira, es real, palpable y soñadora. Ilumina sin marcar el camino, algo que tu nunca podrás”

-Puedo fabricarte un nuevo camino, venderte la idea de un retiro diferente, infinito.

-Pero,- le dije- no tengo dinero con el que comprar tus tonterías.- Y en un instante dejé de interesarle, yo y mi revolución, mientras mi pequeñ@ mentir@ seguía estando.

LaRataGris