Relax concertado

28 diciembre 2008

Relax concertado

Estoy haciendo inventario, repasando lo que ha dado de sí el año que acaba. Pero, como lo mío me aburre, le cojo prestados dos días a un buen amigo


La marca del hambre

24 diciembre 2008

Como si fuesen la luna y el sol, hay un pueblo africano en el que las mujeres viven un tiempo diferente al de los hombres. Ellas han escogido la noche, alumbran sus grandes ojos con tenues candiles y cosen durante las horas nocturnas por que su pena tiene que pasar desapercibida. Al menos así lo aprendieron de los lechosos principes de lejanos continentes.

– Que verguenza- les dijeron nada más llegar a sus tierras- Las madres africanas dejan morir de hambre a todxs sus hijos, ante las camaras. Cuando lo vemos se nos remueve el estomago.

Además habían esculpido la misma frase en una plaquita, a las puertas de la fábrica de camisetas, en la lengua del lugar, para que nadie pudiese decir que no la entendía.

Fue facil hacerlas sentir mal, al fin y al cabo era cierto que escaseaban los alimentos, y el orgullo las llevo a tejer para la factoria. Escondian las barrigas desnutridas con cada prenda que acababan, eran del tallaje ideal, justo el tamaño de un europeo medio servia para ocultar sus carencias.

Cuando ni astro, ni satelite coronan el cielo, justo en el momento en que se cambia la noche por día estan lxs niñxs en fila india. A duras penas se aguantan en pie, esperan frente a las puertas de las costureras el regalo prometido.

Solo una camiseta – ojala se pudiese comer- piensa más de unx. Aún así no dicen nada, recogen su premio y se marchan arrastrando los pies, cayendose siempre, a medio camino de la nada, donde se dirigian con poca decision. Sin fuerzas para levantarse, se quedan tumbados, como dormidos sobre el duro colchon de tierra. Al pasar las madres, viendolos allí tiradxs, los arropan o más bien esconden sus cuerpos bajo los pliegues de la ropa. Así nadie explica que mueren de hambre, ¿quien ha de morir jugando al escondite bajo el obsequio de las mujeres?

Amanace y el sol es tan apabullante que parecen ser dos los que brillan. La gente, acostumbrada, no le da importancia. Salen descalzos a la arena de la sabana, donde les espera el trabajo.

Esta tierra yerma en otro tiempo, florece hoy con una extraña planta hecha de tela. Como surgidas de las entraña más profundas del planeta, se esparcen montañitas de camisetas aquí y alla, sin orden aparente. Los recolectores comienzan su recogida con la tranquilidad de saberse poseedores de todo el tiempo del mundo.

Bajo cada montoncito aparecen los huesos de niñxs pequeñxs, como si se tratase de las semillas que el viento trajo. Tan normal como la vida nadie les hace caso hasta que un novato grita en un dialecto que pronto desaparecera- este aún esta vivo.

– Tapalo y deja que se seque- le contesta el resto. El hombre les hace caso y tapa lo más feo de su pueblo para que nadie sufra con su vision. Los lamentos del niño son ahogados por el santo sudario de marca.

Como un cuento que no tiene un final feliz, todo signo infantil se va desvaneciendo, como polvo esparcido. Las costureras dejan de coser. Lloran sus perdidas secando las lágrimas en la tela que les dio el hombre blanco. Sin nada que esconder, su trabajo se vuelve inutil y dejan de hacerlo sin más ya no reporta beneficios y la fábrica se traslada al pueblo de al lado, donde aún quedan niñxs pequeñxs a lxs que explotar, aunque sea de forma colateral.

LaRataGris.

Ropa de marca


Eufemismo

22 diciembre 2008

Eufemismo


Tiempo perdido

18 diciembre 2008

Hoy hace seis años que comencé a medir el tiempo, 23:54. Fue casi un juego, me aburría empecé a mirar mi reloj de pulsera. Las agujas me dejaron prendado, moviéndose siempre hacia el mismo lado al ritmillo monótono del Tic-Tac, debían ser muy felices sin conocer otros caminos entre los que elegir.

Al principio me gustaron los segundos pero corrían demasiado: un segundo, dos segundos, tres… no podía parar a respirar, beber o comer. Así que a las tres horas cuatro minutos, seis segundos, siete y ocho decidí solo contar a partir del minuto.

Antes de seguir, me disculpo por haceros leer tan rápido, (aunque más lento que el desliz de un segundo, he de escribir veloz). Tengo menos de un minuto para decir esto y ya se me esta acabando así que: cincuenta y ocho, cincuenta y nueve, sesenta. Ya llevo seis años y un minuto midiendo el tiempo, 23:55.

La gente me ve garabatear sobre el papel y se acerca para saber la hora exacta. Ya no necesito ni un reloj, noto cambios en el espacio que influyen en el tiempo. Por ejemplo durante uno de los siete solsticios que realmente existen, todo se ralentiza y se pierde una hora que con el tiempo se recupera.

Ahora debo beber agua y seguir midiendo, volved cuando queráis que os diga un momento exacto, pero antes de iros sabed que esto lo habéis leido en uno de vuestros minutos veinte segundos, que no es el mismo espacio temporal que cuando conoces los entresijos reales del tiempo: cincuenta y ocho, cincuenta y nueve, sesenta. Seis años y dos minutos viendo pasar horas y sus múltiplos menores, 23:56.

LaRataGris.


La vida continua

15 diciembre 2008

La vida continua


En la caverna

14 diciembre 2008

En la caverna


Haz deporte

10 diciembre 2008

Leí la frase en un vagón de metro. Rascada en uno de sus asientos de plástico negro. Haz deporte. Era una obligación. Aquella orden quería que yo corriese, lanzase a canasta o practicase halterofilia… Quizá otra actividad, siempre deportiva, sin ton ni son, supongo que por el bien de mi salud.

Intenté levantar mil quinientos kilos de peso, flexioné las piernas para tocar el cielo de un salto y corrí hacia el agua para que mi rapidez me hiciera caminar por encima. No conseguí ni uno solo de mis objetivos y dejé pasar una semana.

Transcurridos los siete días, en aquel vagón, la misma letra, bajo la primera frase, sigue intentándolo. Renové mi esfuerzo con aquel aliento. Reintenté elevar las pesas, saltar un poco más alto o correr con más intensidad, con idéntico resultado.

Desanimado, busqué una tercera respuesta en los asientos del metro. ¿ Te has planteado alguna vez por qué haces todo lo que te mandan? Fue la señal que leí y me lo pregunté…

LaRataGris.


Plomo por libertad

7 diciembre 2008

Plomo por libertad


Una linterna sin pilas

4 diciembre 2008

El señor T. que no necesita trabajar, está muy contento porque se ha comprado una linterna. Normalmente no se la podría pagar con el dinero que le da su madre, pero, ¡qué demonios!, un día es un día; y en el anuncio se veía tan bonita.

Los primeros días son geniales, hace sombras, deslumbra a la gente por la calle, lee libros bajo las mantas,…, puede hacer tantas cosas con su fantabulosa linterna que cuando empieza a perder intensidad se siente un poco apenado, y al final, con las pilas gastadas, su mirada se apaga con la de ella.

Durante un par de días se siente triste y solitario, al terceroo decide pedirle un aumento a su madre, pero ella no quiere dárselo.

El señor T ha encontrado trabajo en el centro de la ciudad, aprieta torinillos a unas máquinas que no sabe ni qué son. Con su primer sueldo compra las pilas más potentes y duraderas para su bella linterna. Ya no tiene tanto tiempo para disfrutarl, pero aún le queda algo.

Al mes y medio de trabajo se da cuenta de que pierde mucho tiempo en el camino a la fábrica y se compra un coche. Ha tenido que hipotecar su pisito, pero todas las mañanas va como el viento por la carretera.

El coche no gasta mucha gasolina, pero aún así le supone un gasto. Hasta que deje de pagar la hipoteca el señor T hará horas extras, no le pagas mucho, pero le llega para la gasolina, y con el tiempo que ahorra en el camino, tiene más para jugar con su linterna. Lástima que ahora gaste más tiempo trabajando, «pero, ya verás cuando acabe con la hipoteca»-piensa. También piensa que ya que tiene coche debería cuidarlo un poco. Precisamente ayer vió unos alerones fardones anunciados en T.V. Salieron dos días después de comprarse el coche. Si lo hubiera sabido se habría esperado, pero ahora no puede volver atrás. Y, entonces, el señor T, que necesita trabajar para vivir, se pone muy contento porque se ha comprado unos alerones. Normalmente no se lo podría pagar con…

LaRataGris.


Los malos

30 noviembre 2008

los malos