El primer paso

28 enero 2025

Se giró una última vez intentando calcular las posibilidades de pasar por aquel estrecho y bloqueado cañón.

Aunque solo fuera un puntito de esperanza necesitaba esa mínima luz. Pero, evidentemente, era infranqueable; las vallas habían tapado todos los agujeros de acceso, haciendo imposible colarse.

Desanimada volvió a posar su mirada en el nuevo camino por el que ya se habían marchado algunos de sus antiguos compañeros de viaje.

Parecía algo más lento y peligroso. Las sombras acechaban, no se escuchaban a los lobos y el silencio olía a amenaza.

Tan sigilosa como pudo se deslizó sin dejar de escrutar cada rincón. No encadenaba un paso con otro hasta asegurase de que nadie había empezado a seguirla.

Cada vez era más complicado transitar un sendero que se llenaba con los expulsados del primer camino. Había quien intentaba hacerse amigos, hacerse fuertes aumentando el número.

Ro prefería continuar sola, sin fiarse de nadie, ya la habían traicionado demasiadas veces. Se alejaba de los grupos cuando llegó ante la más alta montaña del mundo, solo la ayuda parecía hacer el paso accesible.

Necesitaban hacer una torre humana hasta que el primero alcanzase la cima y desde allí ayudase a subir al resto. Era imposible en soledad.

Lo intentó; buscó una roca a la que asirse, se intentó impulsar con ningún resultado.

Regresó por donde había venido, no habló con nadie pero muchos tomaron la misma decisión con la esperanzas de que las autoridades pertinentes reabrieran el paso, cualquier cosa antes que la solidaridad.

LaRataGris.


Caídos hacia arriba

14 enero 2025

Como un reflejo de su vida el viento sopla con furia. Balanceándolo mientras se sienta frente al abismo.

– ¿Te vas a tirar?

– No – mira a la ventana que parece hablarle con forma de mujer-. Sólo estoy reflexionando sobre mi vida.

– ¿Al borde de una cornisa?-hace una pausa en la que no espera respuesta y-. Te acabaras tirando.

– No,… solo estoy…

– Sí, sí; reflexionando. La vida nunca es lo suficientemente buena como para que no te deprima. Mira nuestro barrio; el edificio está que se cae hacia arriba, igual que nosotros. Los políticos van a lo suyo, el mundo apesta y ¿qué hacemos por cambiarlo? Continúa reflexionando al borde de un vacío de nueve pisos de altura ¿Quieres que te diga donde acabarás chafado? Un pasito y pum, el coyote no vuelve a levantarse.

¿Prefieres que me siente en la terraza? – dice apartándose.

– Me da lo mismo. Pero, si te tiras desde la azotea, avísame que recoja la ropa. Acabo de tender y el último ya se me la llevo por delante. No quiero tener que bajar a recuperarla de un charco de sangre ¿Sabes? La sangre se quita fatal.

– Eres más práctica que yo.

– No tengo tiempo para tonterías. Entonces ¿Qué? ¿recojo la ropa?

– No.

– Genial. Me voy dentro que tengo cosas que hacer. Si cambias de opinión avisame primero , estoy en el tercero cuarta.

-Puede que baje a visitarte.

– Pero si vienes deja tus mierdas fuera, necesito ayuda, no problemas.

– Lo tendré en cuenta. Y oye, si te parece bajaré por las escaleras.

LaRataGris


De espaldas al mundo

1 julio 2022

Quebrar


Argumentos para los muertos

3 marzo 2016

Argumentos para los muertos


A tu servicio

26 septiembre 2012

A tu servicio


Las fórmulas caducadas

14 febrero 2012

Mosca no sabía cómo había entrado. Seguramente pasó por una pequeña rendija, una puerta que se abrió y cerró en apenas un segundo y se la comió. Quedó atrapada en un lugar tan grande que podría haber fingido que era un mundo nuevo por descubrir. Pero, claro, aquel planeta estaba rodeado de cuatro paredes, le pesaba un techo y no corría aire o luz. Allí no podía ser feliz. Se sentía extraterrestre colonizando una tierra yerma, sin oxígeno ni las condiciones adecuadas para crearlo.

La única ventana que parece mirar el cielo azul esta protegida por un campo de fuerza invisible para mosca. Una vez y otra vez se lanza como una kamikaze, chocando la cabeza contra un enorme catacrok que no la lleva a ninguna parte.

Decide trazar planes distintos; coger carrerilla y estamparse en línea recta, zigzagueando, entrando en diagonal… da lo mismo, siempre llega a ese punto en el que vuelve a destrozarse contra la fría membrana que la retiene, siempre tiene que volver a gritar de rabia mientras busca otras formas de ir directa contra el cristal.

Mauricio la mira en sus intentos vacíos y, al final, conmovido, decide ayudarla. Atontada por los golpes es fácil de atrapar y enviarla con la fuerza, que ella no tiene, contra el mismo punto cerrado con idéntico resultado. No se desanima, motivado por la perseverancia de la mosca se inventa una forma de darle más impulso, algo loco que no parece que vaya a funcionar hasta que, montado, se sorprende con su complejidad. Tres tirachinas que rebotan, que activan un mecanismo basculante bajo el peso de mosca que, gracias a los innumerables cálculos, irá incrementando su velocidad y fuerza de manera exponencial, hasta poder traspasar la ventana.

De nada sirven los gritos de su madre pidiéndole que abra la puerta, Mauricio prefiere hacer variantes sobre el sistema contrastado. Así son las cosas que no le dan miedo, la mosca tendrá que seguir dándose cabezazos con la misma intensidad con la que los gobiernos rescatan bancos… hasta el fin de sus días.

LaRataGris


Mírame mientras me desangro

1 abril 2010

Mírame mientras me desangro