Entrevista a Beethoven

20 junio 2023

La fundación por la apropiación de la cultura empresarial, aka fake, en colaboración con Anna palíndromo, pone a su disposición este documento por años perdido. Nos gustaría ofrecerle íntegramente la obra pero el deterioro y las perdidas hacen imposible tal hazaña digna de los dioses. Si lo desea puede consultar el original de este extracto, reproducido aquí de la mejor manera posible, en la biblioteca del museo de arte contemporáneo y otras cosicas más antiguas.

La siguiente entrevista tiene lugar poco antes de la muerte del genial compositor, Beethoven, en una conocida cadena de cafés austriaca, a finales de 1926.

Andrés, Periodista anónimo: ¿Por qué la música ?

Betnoven, genial compositor: Muy buena pregunta, hermano. Al principio ni yo mismo lo sabía, solo era música, algo que ni siquiera se me daba muy bien pero tenía como la obligación de hacer. Luego me di cuenta de que me salvó la vida.

Lo que más recuerdo de crío es que lo que más nos gustaba a los panitas, era malear, sin hora de recogida. Nunca veíamos el momento de volver a casa. Corríamos rompiendo cristales, apagábamos todas las luces de la noche con alcohol y estupefacientes. No respetábamos la ley pero las autoridades si que nos temía a nosotros. Eramos potros salvajes. Estoy seguro que de no tener la música para canalizar toda la frustración que sentía por aquel entonces, sino hubiese tenido mi chaleco salvavidas, hubiese acabado tirao como más de un colega.

A: ¿Sigue teniendo contacto con alguien de aquella época, master?

B : No, hermano, muchos de mis bros de por aquel entonces ya estas muertos. Vivieron demasiado deprisa. Yo tuve un poco más de suerte, simplemente sucedió así.

A: Pero ¿fue solo suerte o tuvo ayuda?

B: Sin mi papa yo no sería lo que soy ahora. Me enseño el sacrificio, el estudio, el esfuerzo. Me alejó de las malas compañías.

A: ¿y su madre ?

B: ( Guarda silencio )

A: Si es demasiado doloroso…

B: No, esta bien. Mi madre siempre estaba enferma pero… ella nunca me aparto, siempre fue una buena madre, me quería, la quería.

A: ¿Y la gente? ¿como reacciono la gente a su obra?

B: Al principio no muy bien, la verdad. Muchos no comprendían nada, supongo que era demasiado moderno. Ahora los mismos dicen que me adelante a mi época.

A: Y usted ¿también sabia que estaba haciendo historia?

B: Que va, ni a día de hoy me creo la suerte que he llegado a tener. siempre me ha podido el síndrome del impostor. Hasta que no escribí varias sinfonías no pude estar medio en paz conmigo mismo. y, aun así, los días de bajona siempre están ahí.

A: Muchas gracias por dedicarnos estas palabras, maestro.

B: A mandar, Bro. Lo que necesitéis mi niño.

LaRataGris


No soy un robot

13 junio 2023

A partir de mañana cambian las condiciones que usted ha contratado. Esta actuación viene definida por el marco legal de la nueva ley de: me lo invento by the face, artículo cinco subsección z.

Esto no implica ningún cambio real para su persona ni sus privilegios adquiridos. Marque la casilla donde acepta todos las condiciones y no olvide indicar, presionando las imágenes con semáforo, que no es un robot.

Por supuesto siga disfrutando de su vida patrocinada por conservas verdes fritas, disfrute como si jamas hubiese recibido este mensaje, como si la música continuase su ritmo lento y pausado.

#NoSoyUnRobot, pero lo parezco.

LaRataGris


Pícnic solar

6 junio 2023

Nadie creía que Jeremías fuese a regresar la primera vez, al menos no vivo.

No importaba que lo hubiesen probado antes con animales, que se hubiesen realizado todos los cálculos pertinentes o se lo jurasen por la gloria del niño Esús. Nadie dudaba de que él no regresaría del pícnic solar.

La nave tenía que superar el violento aterrizaje; su traje, a prueba del fuego más abrasador, debía protegerle y, tras media hora en la superficie solar, tenía que conseguir arrancar el cohete y traerlo de regreso.

Algo tenía que fallar y, contra todo pronóstico, aquello fue un paseo sin incidentes.

La prensa cubrió ampliamente la noticia.

Primer ser humano en viajar al sol y regresar con vida, con pequeñas variaciones ese fue el gran titular de todos los medios de la tierra y, después, una página entera anunciando la venta de billetes para una experiencia única.

El único requisito era poder pagarlo.

Los pícnics solares se convirtieron en algo común para las clases que se podían permitir hacer sombra a los desposeídos. Era la realidad de unos pocos, el sueño de muchos.

LaRataGris


Diez años de soledad

23 mayo 2023

Perdóname por no recordar la fecha exacta, no soy uno de esos que tienen cada detalle archivado en su cerebro.

Si fuera así te diría que ese día llevabas un pantalón ligeramente acampanado y una blusa blanca con chorreras negras a la altura del pecho. Sabría si llegaste corriendo o si respiraste mil doscientas veces antes de perder el conocimiento.

Pero no soy una de esas personas de memoria fotográfica o que, en cuanto llega a casa, apunta en un diario, que jamás volverá a leer, que ha tenido una pelea y ha escapado por los pelos.

Supongo que en esta ocasión hubiera estado bien tener un registro pormenorizado de lo que me querían robar: Chaqueta tejana con un parche de eskorbuto en la espalda, zapatillas anchas, blancas con una franja azul en el lateral, las niu olimpus, tres monedas de escaso valor y un billete de no mucho más.

Por desgracia no existe tal registro; tendrás que conformate con mi memoria que es escasa y tendente a la fantasía.

Empezó hace diez años, once incluso, puede que solo cinco. Aquella mañana todo parecía normal hasta que hable con Ricardo.

Como si nunca hubiese aprendido a hablar balbuceó cuatro gruñidos que, en teoría, yo debía descifrar. Tras media hora de: repítemelo, no te entiendo, ¿Cómo? conseguí no enfadarme mucho, estaba molesto por una broma que ya duraba demasiado.

No fue el único. Desde ese instante vi que cualquiera con el que me cruzaba balbuceaba, como si se hubiesen puesto de acuerdo para volverme loco.

Durante trece días me hicieron pensar que era mi cerebro el que se había desconfigurado. El doctor no me entendía, yo estaba fuera de ese mundo cambiante. La realidad se había transformado para dejarme perdido en el pasado, sin registros fiables de porque me había peleado, de que es lo que me habían intentado robar o porque la gente se comporta de esta manera. Qué más da la ropa que llevases o si el pelo parecía cantar con el viento ¿ha cambiado el mundo? ¿son los leñadores? ¿o es que han pasado diez años de soledad?

LaRataGris


Frágil mota de polvo

16 mayo 2023

Patitas de pollo: alambre endeble, vida frágil. Asusta el esperpento con su cara desencajada y las exigencias del instante.

-i Dame!- grita amenazante, lanzando fuego y dolor.

Visible invisibilidad, endeble resistente. Sensible a las caricias del viento contra más insensible se muestra.

Eras, hecha pequeña, insignificante, señalada gargantuesca, esquiva, tropieza con todos, mediocre, diminuta, inmensa… molesta mota de polvo.

LaRataGris


Problemas de comunicación

9 mayo 2023

-¡Dime su nombre! – En una dicción perfecta, remarcando cada sílaba de una forma impecable.

No había duda sobre su demanda y, aún así, Jorge miraba aquel hombre pequeño y desgarbado como si no supiese de que le estaba hablando.

-¡Dime su puto nombre! – volvió a gritarle sin apartar la mirada.

Paralizado articuló como pudo la pregunta -¿Yo?

– ¡ Pues claro, imbécil!- remarcó el insulto- ¡Dime el jodido nombre!

Jorge lo miró de arriba abajo sin conocerlo, sin saber de quien le hablaba. Con un gesto trató de quitárselo de encima, algo que todavía cabreó más a su interlocutor.

Golpeó su rostro, lo zarandeo hasta hacerlo vomitar pero no consiguió que le diera un nombre, el nombre.

– ¡Dímelo!

-¿Andrés?- Escupió con duda, al azar.

Pero el otro noto la indecisión así que continuó pegándole hasta dejarlo muerto.

No hubo más nombre, no más exigencias.

Murió por nada, sin saber.

LaRataGris


Retrobullying

25 abril 2023

– Antes – decía Teodoro Martínez-, antes si que había libertad de expresión.

Y es que en ese antes que tanto añoraba Teo podía ser un racista con la complicidad de la sociedad, podía ningunear a las mujeres sin que ni una sola se quejase de su machismo recalcitrante, podía, porque tenía el poder, ser él mismo.

Un insulto era una broma de la que hasta las mariconas se reían.

Pero ahora, toda esa generación de cristal – Son unas nenazas.

Y evitaba decirlo en voz alta, sólo entre sus iguales, para que no se le echasen encima como los salvajes que eran.

Porque ahora era Teodoro el que se ofendía, él el que se sentía ninguneado por el peso de sus antepasados.

Le hacían bullying progre por lo que había sido, y por lo que era.

LaRataGris


Gatoverso

23 abril 2023

Un Sant Jordi más, una de las fiestas que más me gusta porque se llena todo de libros e historias. Y, de entre todo lo que sucede, una pequeña tradición para mi casa: cada año les hago un tebeito a mis cachorros y este no iba a ser menos. Además, en esta ocasión, he querido hacerlo todo en una página, (idea que le he robado al genial ilustrador Puño y que él, a su vez, cogió prestada de otra artista que ahora no recuerdo).

Aquí te dejo el cómic por si también te lo quieres leer, aunque para hacerlo bien tendrás que imprimir los dibujos en un folio, por las dos caras, y seguir las instrucciones de montaje. Si te animas tú también puedes hacer algo así.

Además este año hay una cosita muy especial, esos puntos de libro que ves en la foto. Están hechos con unos sellos que hemos fabricado Pau y yo, pero silencio que su madre y su hermana aún no se han enterado.

Feliz Sant Jordi, que tengas una muy buena lectura.

LaRataGris.

Las de años anteriores han sido las siguientes: 2022, 2021, 2020, 2019, 2018, 2017, 2016


Los límites de la imaginación

21 abril 2023

Algunos de mis libritos virtuales


Desequilibrio

18 abril 2023

Miró a su alrededor, las cosas estaban en su sitio: el cielo, la tierra, las catacumbas sombrías del suicidio. Habló con sus amigos, abrazo el amor de su vida y distraído cantó de la misma forma en que respiraba.

– Que maravilla el mundo – se dijo sin convicción. Sabía que en realidad todo era mentira, una fantasía que no aguantaba la distancia. Y él, claro, había tenido que alejarse, adentrarse en la oscuridad, donde no existe alegría. No viajó kilómetros.

A veces en el barrio de al lado, en su propia calle, solo tenia que mirar apartando ligeramente sus ojos de la seguridad conocida. Miró a su alrededor, diez metros más allá las cosas estaban bien jodidas, desubicadas, desequilibradas.

-Que maravilla de mundo- se dijo ahora más convencido. Había apartado la niebla de la fantasía, ya no se engañaba, podía intentar cambiar.

LaRataGris