Conserven la calma, ha sido niña

11 agosto 2009

Cuando naciste, antes incluso, cuando sólo eras un proyecto de ciencias en la barriguita de mamá, todos querían organizar mi nueva vida. En las historias no había demasiadas variaciones y en casi todas yo acababa con corbata y preocupado por la fragilidad de mi dulce niñita, esa eras tú. Te sobreprotegía mientras tenía que sonreirle hipócritamente a otros padres que sabían de verdad lo que era la partenidad, cuidar a pequeños dictadores que mienten y te toman el pelo, – Así que será mejor que te cortes la melena y sientes cabeza- me decían con voz seria quienes no veían más alla de los arquetipos.

Y entonces llegaste. Parecías tan delicada como me habían avisado, tan pequeñita… que supe que no tenían razón. No quería alejarme, necesitaba mirarte mientras dormías, abrazarte, besarte, pero no sobreprotegerte, tenía que verte crecer fuerte.

Desoyendo todo consejo me volví más radical en mis planteamientos. No sólo pensé en tu comida, en tu ropa, en tu futuro,… no era una cuestión del dinero que podia conseguir. Para tí quería un mundo nuevo y eso chocaba con todo lo que veía a mi alrededor. Aparté de mi cabeza todas esas estúpidas ideas racionales sobre adoctrinamiento canino. Te hice un hueco en mi corazón para no tener que encerrarte tras los barrotes de una cuna, no te alimenté del pienso de la farmacia, ni te ordené, ni te mostré el camino sujeta a los arneses de un cochecito y tú a cambio me hiciste tan feliz…

La gente nos miraba de reojo. Cuchicheaban entre ellos para ver si alguno sabía explicarles el por qué habíamos elegido criarte con amor y respeto. Hubiera sido tan sencillo preguntarnos como aburrido, así que nadie se enteró. Y mientras, tú fuiste creciendo aguerrida, independiente y libre, rodeada de todo el cariño que te podiamos dar tu madre y yo. No creo que sea necesario explicar nada más.

LaRataGris.


Cayendo

4 agosto 2009

-¡Más deprisa!- gritaban desde arriba- ¡Corred o no llegaréis!

Y salíamos disparados sin fijarnos en los que caían. Sólo mirábamos el horizonte; la lejana meta a la que llegar para, desde lo más alto, dejarnos la voz chillando- ¡Vamos, cabrones, acelerad!

Pero nunca alcanzábamos la cúspide. Parecía suficientemente cercana como para que el desaliento no nos pudiese y, a la vez, jamás, podíamos tocarla. Llegar a ella era ver un pico más alto, escondido por las nieblas del ascenso. Su inquilino nos regalaba una corbata antes de irse y nos dejaba las instrucciones en un tono más apropiado, mirando siempre hacia abajo, preocupado de que nadie más se enterase.- Jalea a los galgos, que suban como balas. Solo cuando uno ocupe tu nuevo puesto podrás seguirme, subir un poquito más

Y veíamos pasar los años, las gentes, los caídos en contradirección. Siempre encontrábamos nuevos objetivos cada vez más altos, siempre más deseables porque en cada uno de ellos podías volver a bramar como te habían hecho a tí antes. Te desplomabas, solo que en la dirección correcta.

LaRataGris.


Pequeño

23 julio 2009

No era cierto que Rubén viviese en una casa tan pequeña. No podía ser porque era humanamente imposible caber en ella. Ya no sólo él, había que contar con los muebles, el polvo acumulado, el aire, el sonido, cosas tan ridículamente diminutas como un electrón, pero que también necesitan suficiente espacio para llegar a estar. Y, por supuesto, precisaba de un pequeño margen como para que Rubén pudiese respirar. Así que, definitivamente, aquella posibilidad no podía ser cierta y, sin embargo…

Si se quedaba tumbado, llegaba a cualquier rincón. Sólo tenía que encogerse ligeramente para no estar ya fuera al intentar coger algo. Hoy podría no levantarse de la cama, hacer toda su vida desde ella. Conseguir el poco desayuno que quedase en la cocina y no ir a trabajar. Al fin y al cabo, ya ni se acordaba de la última vez que le habían pagado con la excusa de la crisis. Su único incentivo era la promesa de seguir teniendo trabajo una vez se fuesen las vacas flacas. Por desgracía, las facturas no entendían los compromisos a largo plazo y Rubén se iba ahogando cada vez más.

Se miró, vestido ya estaba. De hecho siempre lo estaba desde que las polillas aprovecharon un despiste para dar buena cuenta de su pijama (él mismo se lo hubiese comido de haber llegado primero).

– ¿Por qué no ir?- pensó. Hasta la fecha se había dejado llevar por la corriente y eso era algo difícil de cambiar. No tenía el hambre necesaría como para replantearse según qué cosas, eso llegaría en un par de días, pero para entonces estaría demasiado débil como para levantarse.

Ya en pie se caga en todo por haberse golpeado contra el techo, da gracias por el pan duro que le destroza las encías y sale corriendo para no llegar tarde, puede que hoy sea el día en el que le vuelvan a pagar.

LaRataGris.


Llamada perdida

15 julio 2009

Os diré cómo suena un móvil si vas en tren, justo al salir del túnel; es como un pitido infernal. Un «biribiri» penetrante y machacón que agujerea los tímpanos de cualquier hasta volverlo loco.

Encima el dueño de aquel artefecto parecía haberse quedado dormido. Ni contestaba, ni cortaba la llamada y desde luego no tenía conectado el buzón de voz de la gente, cada vez más nerviosa, empezó a mirarse entre ellos, buscando al culpable, sin encontrar a ningun bello durmiente. Por fin, alguien levantó su aparato- Je, je… quizás sea el mío.- Y, aún viendo que no era posible, empezó a sodomizar a un pobre botón que no tenía culpa de nada. – ¿Diga?¿ Diga? Jeje… no contestan ¿Diga?- y seguía preguntando como si hubiera perdido la chaveta, como si todos allí la hubiésemos perdido. Nos habíamos puesto en pie, contestando a teléfonos silenciosos. Agolpando las mismas palabras al descolgar. -¿Diga? ¿diga? jeje… no contestana ¿diga?-

Así al menos media hora, hasta que llegué a mi estación y puede alejarme de aquella agonía, donde pude apagar el móvil al dejar de escuchar otro.

LaRataGris.


La mentira piadosa

9 julio 2009

Podría decirse que soy un tipo afortunado. Alto, de complexión atlética, profundos ojos azules y una hermosa cabellera que se confunde con los más delicados rayos de Sol. Dentro de los cánones de belleza más estrictos, apolíneo hasta un extremo insospechado.

Por si fuera poco, mi cerebro está inundado por la cultura, la lógica más aplastante y una sensibilidad inigualable. Nada ni nadie está a mi altura, mi vida es perfecta, como yo mismo, y eso es lo único que falla.

No es fácil mantener esta pose de ser incalzable. A veces me gustaría ser más mundano, cometer errores como cualquier persona. Pero me resulta imposible en un mundo real como este, en el que he reordenado al mismísimo universo para que su eficiencia como lugar en el qeu estamos sea del cien por cien.

Sólo me queda una salida. Me desnudo junto al ordenador. Conectándome electrodos por todo el cuerpo hasta sentir cómo la sangre va siendo sustituida por combinaciones binarias. Bajo el visor y un fuerte olor a pescado podrido me inunda. Retiro el casco y desconecto los cables.

Como sí hubiese salido de un sueño, observo la decepcionante habitación en la que se supone paso mis horas muertas. Llena de revistas pornográficas por todo el suelo, con los restos de una comida basura descomponiéndose en el fregadero.

El espejo roto de una pared me dibuja gordo y grasiento. Calvo, tuerto y una cicatriz recorriéndome la mejilla.

Paso la mano sobre aquel reflejo y sonrío, el engaño es perfecto. Este mundo imperfecto que he programado, me da la sensación de que es mi verdadero hogar. El programa me hace creer que la realidad virtual es lo que he dejado atrás, me siento tan feliz. Estoy deseando salir y sentir miedo, racismo, xenofobia, malos tratos,… con la tranquilidad que me da saber que siempre podré volver a la tranquilidad de mi tierra.

LaRataGris.


Personas

1 julio 2009

A las personas que más me quieren no les gusta como visto. Dicen que parezco un drogadicto, que no voy como dios manda, aunque si hubiera existido también tendría el pelo largo, aunque la droga la mantenga alejada de mi vida.

A las personas que yo más quiero no les importa cómo me comporto, lo que yo quiero hacer. Les preocupa más que todos me vean como una buena persona y eso, sólo significa, para ellos, trabajador e imagen agradable, dentro de sus cánones.

Las personas a las que les escribo esto nunca lo leerán; es mejor ver la tele, olvidar problemas importantes, satisfacer el apetito y decir qeu me quieren por que soy su hijo.

A las personas que me lo perdonan todo nunca les hice nada. Sólo de pequeño; cuando quieres un juguete que no te compran, cuando no quieres comer espinacas, quieres un helado …

A mis padres, … les gusta presumir de logros, … esconder fracasos. Para mí sus fracasos son logros,… son mi camino y, … los otros logros solo suponen alimento.

LaRataGris.


La forma de las cosas

23 junio 2009

«Igual que la gente no acostumbra a acabar los diccionarios, ¿has pensado alguna vez en dejar algún» otro «libro a medias, a pesar de que te haya enganchado desde el principio?»

«Me pasó con La Insoportable Levedad Del Ser». Antes de llegar al final lo abandoné sobre la estantería para que acumulara polvo sobre sus cubiertas marrones.

«Me lo recomendó», o algo así,« el Pimpollo»- Es una historia excepcional.- «me dijo»- Pero no te gustará porque los protagonistas son dos amantes- «se equivocó».

«Atraído por la extraña crítica empecé a leer con fervor las páginas», dejándome llevar por Tomás y Teresa. «Recorriendo sus miedos, personales, sus deseos inconfesos», …,« la maldad.»

«Con el silencio de quien espera que todo se resuelva comencé el último capítulo sin llegar a verlo concluir.»

Tú lo perdiste todo «fue donde lo dejé», a una página de que realmente acabara. «No quería saber más», «mi cabeza había tejido su propio final y era hermoso.»

-Te lo dije, no te iba a gustar-« Volvió a equivocarse.»

« Más de una persona me lo ha querido explicar.»

– Loco- «me gritan otros tantos»- Si tan malo era no haber leído trecientasquince páginas de un libro de trescientasdieciseis, para eso tienes la contraportada.

– ¿Sabes que existe una peli?. La coges en video y punto, que no es bueno leer tanto.

Todas y cada uno de los que hablan son gente normal, de las que piensan que las cosas sólo tienen una forma de hacerse, la correcta, la que alguna vez les explicaron. Cuestiona.

LaRataGris.


De predicciones y cumplimientos

9 junio 2009

Pussy, el conejito veloz, sabía muy bien lo que hacía. Por desgracia, los demás no, si no habrían intentado detenerlo, seguro. Puso en marcha la pequeña bomba de relojería, la que tenía potencia suficiente para mandarlo todo al garete. Apenas un mes y nos quedaremos sin tierra sobre la que posarnos, aunque dará lo mismo pues no estaremos aquí para saberlo.

Después insertó un anuncio publicitario a las horas de máxima audiencia televisiva:

Hola amigos- decía en él- soy Pussi, el conejito del destino, llamadme y os diré el futuro. Sí, sé lo que estáis pensando: » ¿por qué llamar a Pussy y no a Smell, la mofeta adivina?» Pues bien, aparte de lo obvio, claro está, porque yo os demostrare que tengo poderes. Os predigo que dentro de un mes habrá una gran catástrofe que lo destruirá todo.

Y así fue, aunque con ello no consiguió ningún cliente.

LaRataGris.


Casi una vida

4 junio 2009

Por las tardes nos sentábamos todos en el escalón de una panadería alrededor del Buti. Y a pesar de qeu no sabía tocar la guitarra nunca se lo dijimos. Nos quedábamos hasta bien entrada la madrugada, humando y charlando, algún tirito casual para cuando decaía la fiesta, poca cosa, cautro amigos divirtiéndose.

A veces salían algunos vecinos que amenazaban con llamar a la policía, no les haciamos mucho caso, no por que nunca pasaran monillos por el barrio, más bien al contrario, pero a esas horas tenían el cupo lleno, no les interesábamos a menos que la orden viniese de arriba.

Juan dejó de vernir.

Los tres seguíamos a lo de siempre, ojeras, acordes mal puestos y charlas también mal puestas, pero nos faltaba la alegría. Juanito era el más cachondo, sin él decaíamos antes.

Un día me lo encontré currando, me dijo que su padre había muerto, que su madre era de la vieja escuela y a él le tocaba sacar la familia pa´lante. Se acostaba tarde y se levantaba pronto, como antes, aunqeu es diferente si es por obligación.

Y la música no siguió sonando demasiado.

A Tito le palpitaba la vena con furia, y cuando sólo quedan dos, o se apoyan mutuamente o son perro y gato. Nosotros éramos ratas, fuimos un par de veces más a aquel escalón, pero perderte en las sombras resultó más interesante porque nadie te molesta. Aunque a veces tiens que salir por suministro. En una de esas vi al Buti. No me quiso saludar, supongo que porque he cambiado y no me reconoció, pero la final estuvimos hablando. Se había casado con una chiquita de penalty, como se casan los sueños de juventud, de cualquier manera, dejando de serlos.

Ha muerto

A veces no queda nadie que te diga lo que es bueno o malo, aunque cuando estás colocado tampoco le haces mucho caso, asi que casi mejor estar sólo, si no tendría que soportar sus voces como las de la gente que no me da dinero, me miran de arriba abajo, con desprecio, como si fueran mejores que yo. No ven que únicamente son personas, no ven que… a Tito, sólo lo podré encontrar en un sitio, y es al único al que aún no he visto fuera de las escaleras, las sombras eran oscuras.

LaRataGris.


Sueños de ciudad

28 mayo 2009

La ciudad, que hoy está francamente hermosa, me invita a que sueñe con ella.

Soñamos que la escalera que lleva al cielo, son nuestras alas. Y allí, superando los dos nuestros vértigos, creemos que la polución es un poco de aire evolucionado que no causa daño.

Nos cruzamos con un viento racheado del norte que viaja al sur, una planta de los deseos y una manta voladora. Ellos comenzaron hace tiempo su viaje, no como la ciudad y yo.

Discrepamos amistosamente sobre acompañarlos o no, pero un pájaro cantor nos saca de dudas cuando los cinco decidimos ir con él en su leve trinar.

Su voz es muy hermosa aunque su canción sólo habla de tristezas.

Apenado abandono el grupo no pudiendo soportar lo que en su cantar hizo mi raza.

La ciudad me sigue pues dice que también a ella la construyó el hombre. El viento, la planta, el pájaro, incluso la manta, quedan.

Con los corazones llenos de piedras comenzamos a descender. La libertad, belleza puede que hasta la ciudad ¿fueron sólo espejismos? La invitación a un sueño que hombres grises se encargan de tirar. Hombres que olvidaron la ilusión y no la permiten a nadie, así que quedo sentado, alumbrado por luz mortecina que sombrea mi rostro cansado.

LaRataGris.