Doblemente enfermo

26 marzo 2019

Siempre era muy educado, peguntaba por todos los males y achaques, escuchaba con mucha atención todas las dolencias de cada uno de los presentes. Se interesaba sobremanera, aunque solo fuera para poder sentenciar con un: “Yo más”. Seguido de una relación de todos sus achaques, enumerados incluso antes de dejar acabar los ajenos.

Un daño remitía a otro suyo, siempre más grave, grande y peligroso.

Quien le conocía, a veces, rebajaba la enfermedad para que el no se creciese, no sea que en algún momento afirmase estar muerto y resultase la conversación de un terrorífico fantasma. Pero él no parecía darse cuenta.

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Estaciones de paso

22 marzo 2019

Estaciones de paso

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El pueblo de los dorados

19 marzo 2019

Todos podemos ser un elfo. Vestirnos de forma volátil y afilar nuestras orejas con una sencilla operación. Actuaríamos como si fuésemos uno con la naturaleza, construyendo un pequeño bosque en el balcón de casa para pasar allí cada hora libre de la que dispongamos.

Podríamos hablar con pesada afectación, en un lenguaje inventado. Charlaríamos sobre como el mundo humano se come la realidad de los viejos tiempos de luz, lo tiñen todo de gris y, con otros iguales, trazaríamos un plan sencillo para salvar a la madre tierra.

Es tan fácil, todo el mundo puede ser un elfo, con o sin disfraz. Fingir causas nobles e inventarnos un crepúsculo lejano. Sin embargo, hemos decidido ser luces que se apagan.

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Monedas de piel y huesos

15 marzo 2019

Monedas de piel y huesos

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Degradación

11 marzo 2019

En cierta manera podía entender aquella degradación, llenando todos los huecos de la vida, haciéndola insufrible. Era, evidentemente, culpa nuestra, por ser la escoria de la sociedad.

Nos comportábamos como borrachos enfadados con todo, la boca pastosa y un zumbido constante en la cabeza. La gente se entregaba al desencanto, no sonreía, no se arreglaba para aparentar cosas que no eran… el final se intuía cercano y doloroso.

Desanimados, con parsimonia, nos fuimos dejando al vaivén constante.

– ¿En que punto los amos se apenaron?- Nadie lo sabía pero no querían saborear la tristeza en su paladar

– ¡Arreglaos!-dijeron- ¡Apañaros un poco más!

Pronunciaron un mandato sin dobleces, nos vimos obligados a esconder la degradación.

La vida, a partir de ese momento, sería maravillosa para que ellos no sintieran la pesada carga, todo brillaría . Sonrisa, guiño, guiño.

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Los fantasmas de vox

9 marzo 2019

Los fantasmas de vox

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