Lejos, en el mar

11 enero 2021

Que extraño el mundo. Todo parece derrumbarse como fichas de domino cuando, en realidad, las cosas son más caóticas e inconscientes de lo que imaginamos. No existe un dibujo hecho con piezas estratégicamente dispuestas para una caída controlada.

La vida sucede sin un plan real, una deriva contra la que agotas tus fuerzas nadando contracorriente o te dejas llevar tranquilo en su misma dirección.

-Dejate llevar- Cantan las sirenas-. Ven con nosotras, seras feliz.

Pero, aunque lo sepas inútil, aunque sea difícil, te lanzas hacía otro lugar y avanzas sin desfallecer, hasta donde puedes .

Sueñas que eso abrirá un camino para la que venga detrás. No importa, no importa hasta donde llegues, tanto da que nunca sea suficiente o que solo te pueda detener la muerte; seguir nadando es importante para poder saborear el dulce néctar de la libertad.

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El gran conejo blanco

29 diciembre 2020

El día no podía empezar mejor. La noche se había consumido como la llama de una vela, escapando en aromáticas volutas de humo.

El gran conejo blanco se sentó a mi lado, saboreando la mañana. No teníamos prisa y el mundo, por un día, iba a ser un lugar maravilloso.

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Viento correcto

22 diciembre 2020

-¿Cómo se siente usted?- preguntó el presentador-¿Qué sensación tiene sabiendo que cuenta chistes que solo usted entiende?

-Comdard- respondió mientras saltaba sobre la mesa, esparciendo los papeles con el resto de preguntas por todo el suelo. Lanzaba puntapiés sin ton ni son, provocando un caos considerable.

Desconcertado, sin saber que preguntar o hacer, el presentador colapso.

La musculatura de su cuerpo laxó mientras la cabeza, totalmente independiente, comenzó a convulsionar enloquecida.

En riguroso directo los espectadores del plató, todos los espectadores, perdieron el oremus. El espacio tiempo se rasgó en una muy mala señal; las trompetas del fin del mundo. Bajaron ángeles vengadores, poderosas Valquirias precedidas del,(con respeto), sentimiento Wagneriano . El más allá se tragó la luz y el universo, tal y como lo conocemos, implosiono de una forma sorda y controlada. Todo se fue al garete porque un programa en Primetime no estuvo a la altura y, la gente, no supo reaccionar. Todo era demasiado absurdo y complejo como para ser verdad.

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Memorias de un pez cualquiera

15 diciembre 2020

La memoria de un pez octogenario se limita a los últimos segundos de vida.

-¿De qué estamos hablando?

Nada por instinto y responde preguntas como una flecha, sin apuntar.

No sabe más por viejo, no importa en la inmensidad del océano.

Tiene una revelación; el sentido de la vida se abre ante el como un libro mágico. Comprende cada uno de los engranajes que hacen girar el multiverso, descubre la fórmula que lo hará inmortal, la felicidad infinita.

Por un instante su rostro se ilumina y, un segundo después, de nuevo nada.

se pregunta “¿de qué estamos hablando?.”

La memoria son los pocos segundos que atesora y luego desaparecen arrastrados por la Corriente.

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Historia inventada de la revolución

1 diciembre 2020

El tres de enero de mil veinticuatro, sin que nadie pudiese entenderlo, cambio el paradigma.

La vida, comprendida como tal, viró y un cometa anunció la buena nueva.

Isaac regresaba a casa, cerca de la posada de los cuatro vientos, cuando un creyente le versó en las ventajas del orden restablecido. Complacido con los palabras abandono sus viejas costumbres en una cuneta y consagró el resto de su existencia a fingir amor y libertad.

Todo parecía funcionar bien hasta que, entrados en el siglo XII, Esteban el hereje quiso desestabilizar los cimientos de la joven iglesia pentaciclomoral. Aparentemente sin éxito. Apresado y purificado por el fuego, el movimiento falló estrepitosamente. Fue desapareciendo hasta que su nombre solo fue una nota a pie de página y una estatua de un señor sentado en un banco, con la siguiente leyenda:

“Este banco está ocupado por un hereje y su Judas. El Judas no tiene perdida y del hereje, el nombre, ha sido pronunciado”.

-Los cambios cuestan- Siglo XXI, recita el pequeño al habérselo escuchado varias veces a su padre-, hay revoluciones que fallan, que no ves, pero al menos permiten reflexionar… si quieres, aunque casi siempre prefieren quedarse con la tontería.

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Las guerras ecológicas

19 octubre 2020

la humanidad había desaparecido. Claro que había humanos paseando por las calles, fingiendo una vida normal, creyéndose humanidad, una palabra sin significado. No dejaban de ser un espejismo, un reflejo del pasado.

Todo cambio cuando el altísimo general, el vencedor de mil juegos de estrategia, asomo; con el uniforme impecable y correctísimas maneras, mirando todas las pantallas con la seriedad esculpida en el rostro.

-Son nuevos tiempos que requieren una respuesta contundente- repitió el moderno discurso caduco de siempre.

Hablaba, por supuesto, del Ardith 27; de estructura química perfecta, biodegradable, energético. Las cantidades que escondía el suelo del país, patria para los orgullosos de viento, convirtieron nuestra casa en pieza clave de la cacareada revolución ecológica, siempre a punto de estallar.

-Nos defenderemos del enemigo. No nos robaran, nosotros, los elegidos, salvaremos el planeta.

La guerra estalló al instante, sin posibilidad de victoria para nadie. El anuncio solo fue un preliminar de algo que se llevaba fraguando desde hacia demasiado tiempo.

Las guerras ecológicas las llamaran cuando su verdadero nombre era economía.

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Roto

13 octubre 2020

Un año después.

Sus ojos tristes y cansados, perdidos, se intuían bajo la tinta de los tatuajes. Marcado tras una noche loca en la que perdió algo más que la furia y el ruido.

Aquí estoy, gritaban los dibujos de la piel y no podía esconderse.

Le había quedado una ligera cojera, también un acento doloroso y la mirada, esos ojos tristes y cansados que no dejaban de vigilar la nada.

Mama le limpió la barbilla antes de afeitarlo y, ya sin necesidad de llorar, reconstruyó en cada surco de su piel aquella noche fatídica. La llamada a los seis de la mañana de, hoy, hace exactamente un año, tres meses y dos días.

Aquel no era su hijo, esa fue su primera idea. Su hijo no se hubiese tatuado, su hijo no se volvía loco, su hijo no podía ir contradirección, sin control, escupiendo rabia y desesperación…su hijo no se había roto.

Anudó más fuerte la garganta y volvió a limpiarle la barbilla.

Una canción, como una nana o una retahíla de murmullos quejumbrosos, antes de empezar de nuevo…

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No lugar

28 septiembre 2020

Se conocieron un invierno de melancolías. Él vivía ahogado por la tristeza mientras que, ella, tropezaba una y otra vez con la piedra de la pena.

No levantaban cabeza, por eso fueron, para el otro, una cama sobre la que dejarse morir.

Sin preguntas, sin condiciones; un abrazo escapó a la gravedad de la tierra y con lágrimas intentaron refrescar la fiebre del no saber donde estas.

-¿Me quieres? – arrastró la voz después de un tiempo.

– Apenas te conozco- la respuesta llegó dubitativa, sin que las miradas se atreviesen a cruzarse.

-Tenía miedo de que me amases más de lo que yo podía darte, hacerte daño.

Respiraron la ligereza de las palabras, la alegría del presente.

-Siempre es un viaje con demasiados puertos.

Así viajaron hasta un no lugar seco y seguro, donde ya nada podía hacerles sentir pequeños.

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La casa del gato

22 septiembre 2020

El gato, pequeño, atigrado, vivía entre la maleza, tras la chapa de un solar abandonado.

Allí no le faltaba comida, tenía un rinconcito en el que tomar el sol los días adecuados y una sombra bajo piedras mal colocadas de la última edificación.

Las ratas, también inquilinas del diminuto descampado, no estaban de acuerdo con compartir el espacio. Todas hablaron en una reunión, todas, pero no el gato que no estaba invitado.

-Se cree el dueño

-Nos utiliza de juguete

-Si se aburre de nosotras de un bocado nos come.

El animal no tenía muy buena fama entre los roedores, siempre persiguiéndolas por placer o por hambre. No les permitía estar en el rincón calentito, ni en al fresquito, ni jugar con la hierba gatera. se había convertido en el malo de la película, ganándose cada adjetivo con tremenda facilidad.

-Hemos de hacer algo- sentenció la rata más anciana justo antes de morir.

Apareció el gato dando por argumentos bufidos, arañazos y dentelladas. Disolvió el consejo y se lamió las patitas.

Una noche de verano una fuerte sacudida despertó al felino. Se había pasado el efecto del somnífero y el traqueteo de la caja hizo el resto.

Quince enormes ratas lo transportaban rodeado de madera, sobre sus fuertes lomos. Se habían entrenado para que sus patitas se sincronizasen en un solo movimiento. Respiraban con dificultad y orgullo.

Otra media docena las rodeaban esperando su momento. Erizaban la espalda sin perder el compás, siempre atentas por, si alguna del interior desfallecía, sustituirla.

Ninguna quería ser la primera en abandonar la formación. Tanto se esforzaron que el reemplazo fue catastrófico. Tropezaban las unas con las otras, cayendo y dejando caer la caja del gato que salió como una sombra por el hueco roto.

-i Retirada! -gritaron

Se esparcieron como habían ensayado, dejándolo solo y desorientado en la gran ciudad.

Los ciudadanos gritaron por las veintisiete ratas pasando entre sus piernas, saltando y riendo.

Aunque demasiado cerca del solar el gato, pequeño y atigrado, ya no vivía con ellas, intento volver perdiéndose demasiado bien.

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Vidas eternas

15 septiembre 2020

Nos reconocimos una tarde de invierno, fría y distante. Me acerque con la mirada penetrante, la seguridad por bandera.

-¿Te conozco?

-Compartíamos una vida anterior. Un recuerdo de hace siglos, olvidado hace tanto tiempo. Nadie nos impediría recuperarlo en nuevos pasos, volver a enamorarnos y repetir los mismos errores hasta que nada nos ate.

-¿Te conozco?- volviste a repetir con un hálito de ensueño, con la respiración entrecortada en la emoción del reencuentro.

-Dime ¿Me reconoces como yo a ti?

– ¡No!- helaste el sueño. Me bajaste de la nube con tu brusca sinceridad- No suelo juntarme con imbéciles.

-Se rompen los puentes, se hunden las naves que tu y yo…

-Callate ya, idiota.

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