
Que dejen ya ese soniquete de las pensiones en el que siempre pagan los mismos o empezamos nosotras con nuestra retahíla.

Que dejen ya ese soniquete de las pensiones en el que siempre pagan los mismos o empezamos nosotras con nuestra retahíla.
En cuanto su madre gritó, después de una hora discutiendo, Eli recogió la habitación.
Marta la miró extenuada. Sabía que se había salido con la suya pero aquella no era la manera.
– Lo siento- le Dijo intentando sonar conciliadora. No sirvió de nada. Pesaba más el segundo de perder los nervios que el dialogo previo, que las disculpas posteriores -Lo siento – volvió a repetir sin que la niña la quisiese escuchar.
Había ganado y perdido a la vez.

Madre mía, que les da por crecer a lo loco, y se me hacen adolescentes. Y que suerte ver como se hacen mayores.


Pero esta vez le he preparado un regalo envenenado, por si alguna vez quiere ganar jejeje.
Un coche sale de Murcia con dirección a Barcelona. Siempre a una velocidad constante, por la ruta más directa. Cuando, a la altura de Zaragoza, encuentra un cartel que marca una bifurcación.
Por el Camino de la izquierda, según indica la señal, el automóvil tendrá que arrollar a un bebe. En cambio, en la dirección contraria, el peso del vehículo activara un mecanismo secreto que iniciara la cuenta atrás que lanzará una bomba nuclear de la que solo se salvará el crio que iba a morir por la izquierda, gracias a que al tomar esa decisión le ha dado tiempo a la madre de esconderlo justo cuando la puerta del búnker se cerraba para ella.
Y aquí te planteo el falso dilema moral:
¿A quien salvaras?¿ Eres malo o eres peor? y lo más importante ¿Por qué sigues leyendo este tipo de mierdas? Estas supuestas situaciones extremas ¿Cuando se supone que estarás expuesto a ellas? ¿No sería mejor que te preocupases de las cosas pequeñas de tu día a día?
Yo que se, elige tu propia aventura.
LaRataGris.
La antigua fábrica textil fue desmantelada en un suspiro. Sacaron los telares, despidieron a los trabajadores y el barrio perdió la poca promesa de supervivencia que le quedaba a la gente. Unicamente el impresionante edificio, bueno para nada, seguía en pie.
– Habrá que derruirlo- dijo el hombre del ayuntamiento.
– ¡No! – gritó el pueblo que no quería un nido de ratas como el resto de solares que iban apareciendo como calvas – Pedimos, exigimos, que se destine para uso del pueblo.
Y el ayuntamiento, con la mirada puesta en el horizonte de las cercanas elecciones, donó el recinto – Disfrutad del regalo , cortesía del partido Tal y Pascual.
Que giro inesperada cuando ninguna asociación lo quiso para alguna actividad bien intencionada y mal organizada. Cada metro cuadrado se destino a la gente que había perdido trabajo, la casa, la vida… Ahora tenían un sitio gratis en el que vivir y, entonces, el ayuntamiento, presionado por constructores y arrendatarios afirmó que eran mejores las ratas.
Echo a la gente, tiró el edificio y la especulación regreso al barrio.
LaRataGris