¿Dónde las flores?

18 noviembre 2019

Alguien podó los árboles, arrancó las flores, … blanqueó el fascismo.

Limpió su cuerpo de mastín portador de rabia, lo disfrazó de democracia y gritó

– ¡Esta es la nueva alternativa!

Ni tan siquiera se molestaron en reciclar las viejas ideas, lo rancio de siempre. Dejaron que copularan a su antojo, sobre un cadáver violado ya demasiadas veces. Les parecía preferible lamentarse después, llorar como argumento de lo que no intentaron defender.

-¿Por qué?- Se preguntaran demasiado tarde- ¿Qué hacemos?- Cuando ya no pueda haber respuesta.

Se enrocaran en la tristeza sin darse cuenta de que solo habrá una solución al problema, la de siempre.

-¡Al fascismo se le combate!

El viejo eslogan gritado más fuerte que nunca, con más urgencia. Incluso cuando todo parezca fallar.

Resistiremos. Plantaremos árboles, flores, donde solo quisieron un desierto.

Fuck vox y tra tra

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Gruñidos

29 octubre 2019

Había muerto la lengua.- ¡Larga vida a la neolengua!

Resistía un sonido extraño que las antiguas convenciones nos permitían definir como gruñido.

“un gruñido es si, dos no, tres hambre,…”

Una luz señalaba el nuevo camino, un instinto que se oponía al natural nos hacía bailar. Sonreíamos y cantábamos por que la vida se definía como fantástica, siete gruñidos y medio.

-Cualquier tiempo pasado…-gruñían defensores de lo viejo

-El futuro por describir, vuestra queja constante por los formas- respondía la modernidad- Construid con nosotros- Ventitres gruñidos, merecerá la pena cada uno de ellos si sirve para pensar.

Grrr.

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Grr grrr, grr.


La resistencia

17 julio 2018

Un día Donovan nos dijo que eramos la resistencia. Nos había creado el propio enemigo pero teníamos la obligación de ser unos dignos oponentes.

Recuerdo como fui escogido, entre otros, por tener unas ideas contrarias al régimen. Sin fijarse en si eramos afines entre nosotros, crearon un ejercito al que enfrentarse. Fue sencillo; solo tuvieron que prohibirnos ser cualquier otra cosa: “O eres el enemigo o eres el enemigo”.

Nos vimos en la clandestinidad por expresar ideas.

-Somos resistencia- Nos íbamos reconociendo en pequeños detalles que el rival se molestaba en acentuar. Escribía nuestro contrario, en los periódicos, nuestras ideologías para que las leyéramos y las asimiláramos propias. Nos dejaba actuar, ya llegaría el momento de eliminarnos, cuando el creyese necesario y hubiese exprimido toda nuestra lucha, si no conseguíamos ser la verdadera resistencia primero, si solo eramos un espejo sobre el que reflejarse y justificarse.

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otra resistencia


Prisionera

6 junio 2017

Se acercó en silencio vestida de negro para que la oscuridad ocultase sus pasos. A no más de un metro, escondida tras un muro de árboles, se sintió lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación.

Eran dos hombres maduros, de comentarios viejos y peores costumbres. Estaban hablando de ella, desnudandola sobre un lecho de palabras babosas. El mayor, su dueño, mientras la luna brillaba sobre sus dientes de lobo, la ofreció como regalo de una noche.

-Acercate, niña,- asustada dio un respingo. Hasta hacia unos segundos se había creído invisible- siéntate

Atrapada arrastro sus pies descalzos hasta el centro del claro, bajando la mirada hasta donde no pudiesen enfadarse con su atrevimiento.

-Carlos tenía razón, tienes un cuerpo muy bonito bajo esa piel negra. Hubieses sido una buena esposa blanca. Pero Dios te ha hecho esclava ¿verdad?

-La mía -masculló casi para no ser escuchada- La mía,-volvió a repetirse- es una esclavitud evidente, pero no es la única.

-¿Qué has dicho, escoria?- La acercó hasta él, agarrándole del cuello. Casi no podía respirar pero estaba lo suficientemente cerca como para intentar liberarse con su propia muerte o la de él.

– Hay gente- se araño las palabras en las paredes de la traquea- personas que creen que escapar es alejarse lo suficiente, yo prefiero tenerte cerca.

Acompañó la frase de un fino punzón a la yugular mientras que un disparo sonaba a su espalda. Carlos se acercó hasta ella para asegurase de no haber fallado el tiro. Ella aprovecho para recuperar el pincho y atravesar el corazón del esclavista.

-Sabes,-le dijo- unicamente me arrepentía de irme sin tenerte cerca para llevarte conmigo. Aproximarte ha sido lo único bueno que has hecho por mi, gracias.

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El soñador y los soñadores

5 mayo 2014

El soñador no pertenecía a ese patrón de triunfadores que han cultivado y acumulado un enorme éxito, traducido en el dinero y la fama que mandan los arquetipos actuales. No había ser vivo bajo su yugo, tampoco ninguno que le hiciese sombra. Se limitaba a hablar de sus sueños, a escuchar las esperanzas ajenas y acercarse a otros soñadores que le permitían continuar soñando. De todos lo que encontró quedaban excluidos los amos, que por su condición no sabían formular utopías.

Sus palabras, sencillas y directas, eran de una agradable musicalidad- ojala todo lo que dices fuese el mundo- eran pocos los que le escuchaban pero menos los que después de oírle no volvía para hablar, discutir y llegar a un entendimiento conjunto o alejado. Por eso, por su valor como orador, quien le conocía le pidió que se presentase a las elecciones. Le arroparían con todos sus votos y conseguirían que fuese presidente, o diputado, algo representativo del sistema que tenían que desmantelar para que todo fuese un poquito mejor, con su ayuda lo conseguirían.- No puedo, – contestó- yo contra el resto de políticos. No cambiaría nada. Vosotros, nosotros, si tenemos la fuerza necesaria.

Decepcionados se miraron- ¿entonces qué?- murmuraban- más de lo mismo.- cada uno no era otra cosa que eso, solo uno, una sola persona…insuficiente. Se abrazaron desencantados, intentando animarse y, entonces, notaron que las palabras, cada argumento, tenía voces diferentes detrás. Eran dos, tres, cuatro y muchísimos más, una legión de soñadores que allí empezarían su revolución. No votaron a nadie, estaban ocupados construyendo una ciudad alrededor del soñador, extendiéndose como una honda en el agua sin que, por ello, perdiese fuerza al alejarse. Por que en el centro no había un jefe, era uno más peleando con la misma intensidad con la que peleaban en el extrarradio los distintos soñadores.

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