Prisionera

6 junio 2017

Se acercó en silencio vestida de negro para que la oscuridad ocultase sus pasos. A no más de un metro, escondida tras un muro de árboles, se sintió lo suficientemente cerca como para escuchar la conversación.

Eran dos hombres maduros, de comentarios viejos y peores costumbres. Estaban hablando de ella, desnudandola sobre un lecho de palabras babosas. El mayor, su dueño, mientras la luna brillaba sobre sus dientes de lobo, la ofreció como regalo de una noche.

-Acercate, niña,- asustada dio un respingo. Hasta hacia unos segundos se había creído invisible- siéntate

Atrapada arrastro sus pies descalzos hasta el centro del claro, bajando la mirada hasta donde no pudiesen enfadarse con su atrevimiento.

-Carlos tenía razón, tienes un cuerpo muy bonito bajo esa piel negra. Hubieses sido una buena esposa blanca. Pero Dios te ha hecho esclava ¿verdad?

-La mía -masculló casi para no ser escuchada- La mía,-volvió a repetirse- es una esclavitud evidente, pero no es la única.

-¿Qué has dicho, escoria?- La acercó hasta él, agarrándole del cuello. Casi no podía respirar pero estaba lo suficientemente cerca como para intentar liberarse con su propia muerte o la de él.

– Hay gente- se araño las palabras en las paredes de la traquea- personas que creen que escapar es alejarse lo suficiente, yo prefiero tenerte cerca.

Acompañó la frase de un fino punzón a la yugular mientras que un disparo sonaba a su espalda. Carlos se acercó hasta ella para asegurase de no haber fallado el tiro. Ella aprovecho para recuperar el pincho y atravesar el corazón del esclavista.

-Sabes,-le dijo- unicamente me arrepentía de irme sin tenerte cerca para llevarte conmigo. Aproximarte ha sido lo único bueno que has hecho por mi, gracias.

LaRataGris

Portada Vota Charlie: Piezas

Vota Charlie en Comicsquare

Portada Vota Charlie: Piezas

Vota Charlie en Payhip

Anuncios

El soñador y los soñadores

5 mayo 2014

El soñador no pertenecía a ese patrón de triunfadores que han cultivado y acumulado un enorme éxito, traducido en el dinero y la fama que mandan los arquetipos actuales. No había ser vivo bajo su yugo, tampoco ninguno que le hiciese sombra. Se limitaba a hablar de sus sueños, a escuchar las esperanzas ajenas y acercarse a otros soñadores que le permitían continuar soñando. De todos lo que encontró quedaban excluidos los amos, que por su condición no sabían formular utopías.

Sus palabras, sencillas y directas, eran de una agradable musicalidad- ojala todo lo que dices fuese el mundo- eran pocos los que le escuchaban pero menos los que después de oírle no volvía para hablar, discutir y llegar a un entendimiento conjunto o alejado. Por eso, por su valor como orador, quien le conocía le pidió que se presentase a las elecciones. Le arroparían con todos sus votos y conseguirían que fuese presidente, o diputado, algo representativo del sistema que tenían que desmantelar para que todo fuese un poquito mejor, con su ayuda lo conseguirían.- No puedo, – contestó- yo contra el resto de políticos. No cambiaría nada. Vosotros, nosotros, si tenemos la fuerza necesaria.

Decepcionados se miraron- ¿entonces qué?- murmuraban- más de lo mismo.- cada uno no era otra cosa que eso, solo uno, una sola persona…insuficiente. Se abrazaron desencantados, intentando animarse y, entonces, notaron que las palabras, cada argumento, tenía voces diferentes detrás. Eran dos, tres, cuatro y muchísimos más, una legión de soñadores que allí empezarían su revolución. No votaron a nadie, estaban ocupados construyendo una ciudad alrededor del soñador, extendiéndose como una honda en el agua sin que, por ello, perdiese fuerza al alejarse. Por que en el centro no había un jefe, era uno más peleando con la misma intensidad con la que peleaban en el extrarradio los distintos soñadores.

LaRataGris