Tiempos nuevos, viejas costumbres

5 abril 2018

Tiempos nuevos, viejas costumbres

Y aquí vacas

Anuncios

La puerta gastada

2 diciembre 2013

Entró; la puerta se lo permitió. Se abrió lentamente para dejarle pasar, lo complicado era poder salir. Ya era una puerta vieja y cascarrabias que chirriaba cada vez que la empujaban, estaba Rota y no funcionaba como deben funcionar todas las de su especie.

Al principio intentaron arreglarla, era inaudito una puerta que unicamente sirviese para entrar, ni tan siquiera se respeta a las que tienen un cartel para obligarlas a esa única función que decir de una sin cartel, ni cerrojo o cerradura…quisieron domarla sin que ningún técnico encontrase una solución. Al tercer diagnostico se cansaron de intentarlo y colgaron un prohibido el paso que, como podrás imaginar, nadie respetó.

Los hombres y mujeres allí encerrados empezaron a vivir en su pequeño país, colonizaron las tierras de todo el edificio. Cada nuevo inquilino era recibido con ilusión, avasallándolo con preguntas sobre el exterior. La vida se reproducía.

Como ya he dicho entró. Era un mundo asfixiante, sin horizontes. Se pasaba el día frente a las ventanas, soñando su antigua vida en los coches fugaces de la calle, cada transeúnte parecía el reflejo de alguien que había conocido, cada edificio era otro lugar lejos de aquella prisión- rompamos los cristales-. La idea surgió de la nada, alimentaba sus esperanzas incluso cuando el consejo se lo prohibió. Para ellos las ventanas no eran más que un televisor natural de la vida, no estaban hechas para escapar.

Ella, Libertad, siguió rondando aquella idea, respirando contra los ventanales y trazando planes sobre el vaho. Su melancolía enfermiza comenzó a calar entre los más jóvenes y, los adultos, hicieron lo único que es plausible con la mala hierba.- No tenemos otra opción- se lamentaron…

Bajaron al sótano donde el suelo,aún sin habitar, los recivió amoroso. Sobre sus paredes escribieron su nombre y la frase- lo que es no ha de cambiar. Lo que es sera.

LaRataGris


Blancanieves gris

3 septiembre 2012

Todo el mundo odia a Blancanieves. Nadie es más bonita que ella, más perfecta, agradable… tan jodidamente buena que jamas se burlaría de todos y cada uno de sus inferiores pero, aún así, no dejan de despreciarla.

A generado una silenciosa competición en la que cualquiera se acerca para ver como levanta más simpatías que el mito. Se sientan a su lado y, sin que ella parezca saber nada, buscan la aprobación de sus iguales. No lo dicen abiertamente pero: Soy tan imperfecto como vosotros ¿me queréis, verdad?. Contra peor es el engendro más tierna y comprensivas las miradas.

Ella escucha cada crítica susurrada. Se muestra impasible, no dice nada mientras la despellejan y la vejez se hace evidente. Únicamente puede pensar: cada día son más niñas las que vienen a destronarme. Se fabrica una máscara tras la que esconderse y sus manos… las manos se arrugan sin remedio: ¿ Dónde ocultarlas?

La gente, con los años, deja de reconocer a la anciana como la que fue. Podría ser la misma madrastra que la enveneno, podría envenenar por un recuerdo de su juventud. Cuando ya no puede más con el peso de la careta sustituye su yo actual con una estatua de sus mejores años y, la gente que no quiere darse cuenta, siempre regresa para tener algo tangible que odiar. Su propio fantasma también se sienta al lado de su memoria, buscando la ovación que siempre le negaron. Ahora es horrible, decrepita, ni un reflejo con el corazón teñido en amargura. Pero nota que la quieran al compararla con su leyenda, la vitorean más que a nadie y vuelve a ser más que ellos, de nuevo les gana mientras, la turba, se entretiene en perseguir el segundo de su declive.

LaRataGris.