Egocentrismo

2 agosto 2012

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Yo el terrorista

9 abril 2012

Equiparar a alguien que destroza una tienda con quien promueve y defiende el asesinato es de una desfachatez tal que, únicamente, sirve para demostrar el anquilosamiento de un sistema dispuesto a perpetuarse en el tiempo a costa de los de siempre. No trabajan para que todos vivamos: existen, se lucran, festejan de nuestro sobrevivir y encima nos llaman violentos si exigimos dignidad. No señor, no soy un salvaje por que usted prefiera mantener sus privilegios haciendo oídos sordos.

Dice escucharnos y que solo gritamos, que no proponemos nada y solo usted puede salvarnos haciéndonos sufrir como pocos. Se que si recibo una ostia sera merecida, si me castiga sera por mi bien y, que todo lo que usted explica, justifica sus locuras… que pena que devalué el lenguaje al nivel de su realidad, que lastima que dentro de poco hasta mis palabras serán consideradas de un terrorista por hablar de lo que siento y me duele.

Recuerde, no es mas vándalo el que destroza objetos si no quien niega vidas en decisiones que meditan sobre el interés pero no sobre las personas. De esto último sabe mucho su casta política

Terrorista yo? no, eso tu, y permítame tutearle, señor.

LaRataGris


Sueños suicidados

20 agosto 2011

sueños suicidados


Los futuros que perdimos

14 mayo 2011

He construido mi vida de pasos pequeños, de sentarme a escuchar el vaivén de la luna en el cielo, de reírme de las cosquillas del viento y soñar siempre despierto. Me he fabricado un yo ideal al que siempre querré por no haberme traicionado nunca, ni siquiera cuando tuvo que venderme. Se acercó hasta mi y me dijo lo que ya sabía- Añorare todos los futuros perdidos, las posibilidades que el miedo borrara- Ese día empecé a correr, desdibuje todas las torres de mi ciudad y deje de tener rincones en los que esconderme de la no-vida. Mis futuros fueron una tenue línea de presente, un sobrevivir al pánico a base de sentirme aterrorizado.

Mi yo ideal se transformo en una sombra discreta, un aparentar insignificancia mientras se pudría mi carcasa. Protegido en la penumbra me susurraba canciones de esperanza cada noche, no me abandonaba.

Decidí que ya no tenía vida en el instante en el que los libros de autoayuda empezaron a tararear la misma canción, pero diferente. Yo quede relegado a algo menos que una nada, me sentía a la deriva, vacio y sin fuerzas. Me arranque la sombra por que el libro me explicó como me mordía, el daño y la tristeza que me inyectaba. Tenía un presente perfecto, nada me preocupaba y había dejado de añorar los futuros perdidos. La ignorancia del silencio ahora me protegía.

LaRataGris.


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