Todos solos
24 julio 2020Otra vez
30 junio 2020-Buenos días.
Entró insegura, fingiendo un aplomo del que carecía. Querría haberse presentando chocando las manos -Sara- evitaba los besos, las conversaciones demasiado largas.
Necesitó derrumbarse un par de veces en el baño, sobretodo cuando analizaron su cuerpo con descaro. En esa ocasión les regalo una sonrisa y se disculpó de forma tranquila, que suene tranquila, se pidió nerviosa.
Fue un día de cuarenta y ocho horas y diez minutos. Pasó la criba, le comunicaron que estaba preparada para sentirse así cada día de su vida.
Respira hondo, pensó, olvídate del hambre y mandalos a la mierda.
Esa siempre es mi parte favorita, cuando no cierra los ojos y con la boca bien abierta se da un capricho solo por que así se siente mejor.
LaRataGris
Revolucionadas desde 1886
1 mayo 2019En mayo, 1886, los obreros fueron a la huelga y cambiaron el mundo. Feliz día internacional del trabajador
Frío trabajo
22 enero 2019Aquella mañana el frío había caído como un bloque de cemento, demasiado pesado y grande. De repente la cama ofrecía una poderosa fuerza de atracción, impedía que la gente apartase las mantas. Jorge se asomó como un caracol asustado, enseñando tímidamente sus ojos.
-¿Qué hora es?- Gwen tenía el despertador al lado, solo le faltaba la iniciativa de acercarse lo suficiente como para distinguir los números parpadeantes.
-Tu ya estas mirando, ¿por qué no te fijas?
Pero en realidad, el reloj, estaba a millones de años luz, sobre una mesita bañada por los sombras.
-Debe ser hora de seguir durmiendo- Con esa convicción, no era realidad pero la trataron como tal, se sumergieron de nuevo en su mar de tela. Se encontraron nadando entre besos y caricias.
No querían seguir dormidos, preferían jugar, pero lo que seguro que no querían era ir a trabajar, hacia demasiado frio.
LaRataGris
Pobre vida
26 febrero 2018A veces bajaba hasta el metro donde el aire era espeso y caliente. Me llevaba una libreta, un bolígrafo y algo para picotear. Allí podía pasarme las horas muertas.
Me quedaba lejos del frío de la calle, del de mi casa sin calefacción… en realidad solo iba para no congelarme. Casi nunca tenía que hacer uso del transporte, unicamente me quedaba en la estación hasta que llegaba la hora de volver a mi trabajo de esclavo o hasta que cansado volvía a mi dulce hogar.
un día, creo que coincidió con que no pudiese seguir tirando mi dinero en un alquiler, pensé que también seria un buen hogar en el que pasar la noche. Como no había bajado preparado subí por unas mantas y algo para cenar en frio.
Esquive como pude la vigilancia mientras pensaba en mi situación. Cada vez más me iba pareciendo a un mendigo, con trabajo, eso si, pero con mis necesidades por cubrir.
LaRataGris
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Escrito por laratagris 












