Love is in the air
15 febrero 2019La herida enterrada
12 febrero 2019Un rio de hormigas desemboca en un mar negro. Se entremezclan en un caos ordenado, parecen pisarse pero en realidad cada una ocupa un espacio personal. Sus patitas golpean la tierra de forma sutil, inapreciable ni para el duermevela de los muertos.
En varias cunetas los huesos tintinean en silencio. Los olvidados se recuerdan en colectivo, se entremezclan en una sola entidad a la que se le despoja de memoria, que no dignidad. Bajo el cielo, los hijos de los vencidos, no bajan la mirada ante los simios vencedores que golpean su pecho para celebrar tiempos mejores, pasean su hombría con orgullo.
Entre ambos solo el terror a otra masacre entre hermanos. Algunos creen que es un hecho baladí que no les importaría que se repitiera, los cachorros que no vivieron aquella miseria, los hijos de los invencibles, los triunfadores,…los que tienen el olvido por bandera y la estupidez de su lado. No necesitan cerrar heridas que les son ajenas, que les quitarían privilegios.
LaRataGris
El Necroamante
29 enero 2019Miró su boca muerta: sus finos labios, frios como el hielo, opusieron la resistencia de los años.
-Te daré mucho calor.
Se había conservado mejor de lo que podía esperar. Finalmente se lengua venció la resistencia del muerto y comenzó a explorar la cavidad minuciosamente, dejandose llevar por el beso. Deslizo la carnosa humedad, jugueteando entre los dientes del difunto, hasta que venció las primeras reticencias que se autoimpuso. Un bulto empujaba en sus pantalones, clamando por salir.
-Soy tu mayor fan-le susurró melosamente.
Miró a su alrededor, la morgue vacía y una tenue luz medio iluminandolo todo. con rapidez se bajó los pantalones, giró el cuerpo inerte buscando el orificio trasero. Olió la corrupción del cadáver, aplicando un lubricante en el ano, se embadurno tambien el pene para que nada fallase y follase.
Su miembro rompió la barrera del dictador, era una diversión cara pero la disfrutaría, mientras mantengan el cuerpo para los fanáticos podría seguir con su polla al viento del fascismo
LaRataGris
Frío trabajo
22 enero 2019Aquella mañana el frío había caído como un bloque de cemento, demasiado pesado y grande. De repente la cama ofrecía una poderosa fuerza de atracción, impedía que la gente apartase las mantas. Jorge se asomó como un caracol asustado, enseñando tímidamente sus ojos.
-¿Qué hora es?- Gwen tenía el despertador al lado, solo le faltaba la iniciativa de acercarse lo suficiente como para distinguir los números parpadeantes.
-Tu ya estas mirando, ¿por qué no te fijas?
Pero en realidad, el reloj, estaba a millones de años luz, sobre una mesita bañada por los sombras.
-Debe ser hora de seguir durmiendo- Con esa convicción, no era realidad pero la trataron como tal, se sumergieron de nuevo en su mar de tela. Se encontraron nadando entre besos y caricias.
No querían seguir dormidos, preferían jugar, pero lo que seguro que no querían era ir a trabajar, hacia demasiado frio.
LaRataGris
Carretera perdida
14 enero 2019Su camino llegó a un punto muerto. Un no lugar que se abría carente de atractivo o promesas.
-¿Cómo es posible?- respiró en la soledad -¿Quien habrá construido una carretera a ninguna parte?
Tras él la huida fácil, podía regresar derrotado. Era tarde y se sentó a esperar, Como si eso fuese a generar una nueva vía.
Aquella noche, como en un cuento de navidad, le visitaron tres fantasmas. El primero le trajo una historia vieja y olvidada por la mayoría, el segundo solo se tomo una taza de café y cogió un poco de calor de una de las brasas antes de seguir camino, el tercero, de aspecto él mas terrible, deformado por los años y el peso de la realidad, fue el más amable de todos, aunque no traía nada que contar.
– Tendrás que equivocarte tu.
Al amanecer se despertó con el cuerpo pesado, cansado del duermevela de la noche. Por delante no tenía un sitio al que ir y nadie le esperaba detrás.
-Lo mejor- se dijo- será que Yo mismo me construya un espacio sin depender del camino de otros.
Se hizo a un lado y, aprovechando la estructura de su coche, levantó una pequeña casa en la que vivir. Tenia reservas suficiente hasta que el huerto diera sus frutos y, si alguna vez aparecía alguien más, habría espacio para todas.
LaRataGris

Escrito por laratagris 










