Mucha suerte

2 diciembre 2019

-Mucha suerte, Maia. No gires en la dirección equivocada y sonríe, pero no demasiado.

La ropa sexy, sin provocar, en la vida alegría, sin ser alegre. La medida justa, sin rebasar el vaso de testosterona.

Que tengas mucha suerte y sobrevive a la polución del hombre. Por si acaso no camines sin mascarilla aislante, sin espray antiviolacion. Ovula como un hada.

Deja de reír en zonas seguras, sonríe siempre, baila cuando se te pida, deja de hacerlo si pareces una puta.

El mundo es maravilloso si lo pintas de colores, pero que sean pastel y sutiles. Podemos autoengañarnos y ser felices, se feliz, feliz, feliz y no te mueras por el camino que a veces tienen que enseñarnos.

No seas complicada, se complaciente con tu macho.

-¡No!

-¿Qué?

-Que no. Que la culpa es tuya. Sonreiré, reiré, me equivocare, pareceré una puta, te enseñare el coño y bailare como me de la gana. Si intentas tocarme la culpa es toda tuya y yo haré justicia ya que la justicia no existe.

LaRataGris


Redistribuir la riqueza

28 noviembre 2019

Redistribuir la riqueza

 

Consume, consume


Códigos

25 noviembre 2019

Hay un lenguaje nuevo, se sirve del antiguo y desgastado, lo dota de un significado distinto.

Es un código horrible, apesta para los puristas que, hace ya demasiado para recordarlo, rompieron los normas establecidas para imponer los suyas.

Suena moderno y efectivo cuando es usado por pieles tersas e imparables. Se prepara artificial entre arrugas que quieren ser edades que ya no habitan; lo mezclan con lo que fue tendencia, lo pronuncian con acentuada entonación, convirtiéndolo gomoso.

Con el tiempo será mestizo, normal y a batir, como todo código que viene a comerse el mundo.

Así es como nos repetimos, en formas para evitar la evolución. No queremos ir cada vez un poquito más allá en los nuevos significados.

Necesitamos más verbos y menos adjetivos, aunque no busquen esa dirección.

LaRataGris


Amor capital

22 noviembre 2019

Amor capital

Al levantarse


¿Dónde las flores?

18 noviembre 2019

Alguien podó los árboles, arrancó las flores, … blanqueó el fascismo.

Limpió su cuerpo de mastín portador de rabia, lo disfrazó de democracia y gritó

– ¡Esta es la nueva alternativa!

Ni tan siquiera se molestaron en reciclar las viejas ideas, lo rancio de siempre. Dejaron que copularan a su antojo, sobre un cadáver violado ya demasiadas veces. Les parecía preferible lamentarse después, llorar como argumento de lo que no intentaron defender.

-¿Por qué?- Se preguntaran demasiado tarde- ¿Qué hacemos?- Cuando ya no pueda haber respuesta.

Se enrocaran en la tristeza sin darse cuenta de que solo habrá una solución al problema, la de siempre.

-¡Al fascismo se le combate!

El viejo eslogan gritado más fuerte que nunca, con más urgencia. Incluso cuando todo parezca fallar.

Resistiremos. Plantaremos árboles, flores, donde solo quisieron un desierto.

Fuck vox y tra tra

LaRataGris


Todos los perdedores

12 noviembre 2019

Todos los perdedores

Vota Charlie


¿Repetimos?

11 noviembre 2019

¿Repetimos?

Vota Charlie


Vota igual

8 noviembre 2019

Vota igual

Vota Charlie


No dejes de votar

7 noviembre 2019

No dejes de votar

Mejor Vota Charlie


Cariño programado

5 noviembre 2019

Era un muñeco precioso, de mil detalles: sus ojos verdes, la nariz juguetona, la media sonrisa, el pelo, los brazos, la forma de sentarse y su millón de complementos: ropa, mansión, casa de vacaciones, palacete, pisito, coches, moto, avión,… comida de plástico, caviar, champan y unas velas.

Al apretar su barriga te quería con una voz aguda y sin tonalidad alguna. En su pecho derecho habían grabado una petición de fidelidad, en el izquierdo no tenía nada. Exigía abrazos y caricias de una forma sistemática, cada tres horas te recordaba que estaba allí dispuesto a ser amado, achúchame.

Nick era el muñeco favorito de todo el mundo, la gente tenía, como mínimo, uno por casa, uno por persona si se lo podían permitir, para evitar los celos.

Se le trataba a cuerpo de rey, el protagonista de todas las historias, tu consejero si lo necesitabas. Podías preguntarle cualquier duda moral aunque, en realidad, él tenía un discurso constante. Te miraba con sus fríos ojos de monigote, mientras tu rodeabas su cuerpo inerte, anegado en sollozos entrecortados. Jamas movería un dedo por ti, por mucho que te amase.

Encerrados en aquel mundo la gente, cada vez más, estaba necesitada de alguna palabra, un gesto que los llenase de esperanza.

Fue entonces cuando la compañía lanzó a la venta la serie dos K, con un brazo articulado que cualquier usuario podía manipular para obtener el gesto adecuado. La vida volvía a brillar

LaRataGris

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