Seguir caminando

31 diciembre 2016

Seguir caminando


Al final el principio

27 diciembre 2016

Parece ser que en un plazo máximo de cinco días, si no lo remedia algún cataclismo inesperado, se acaba este año. No es que yo sea muy partidario de echar la vista atrás y comenzar a enumerar todos mis fracasos, tampoco los éxitos, pero, no se por que extraña razón, este año me apetecía.

El trabajo alimenticio es una linea continua, algo abrupta y desagradable, sobre la que no me parare.

En lo artístico, y supongo que este es mi mejor motivo para sentarme a escribir estas palabras, es el primer año en el que he acabado una ilustración de la que me siento plenamente orgulloso. Por fin la miré y pensé esto es lo que quería mostrar. Es una sensación extraña que jamás había tenido antes, y llevo mucho tiempo metido en esto. No quiero decir que fuera exactamente como la había imaginado, fue mutando hasta convertirse en algo especial y eso me hizo pensar que voy por buen camino, independientemente de que luego guste o no.

Además me quite una pequeña espinita, siempre había querido hacer un mural y en esta ocasión he tenido el privilegio de poder hacer dos de ellos. Retomar los pinceles físicos y utilizarlos para manchar una enorme superficie en blanco me ha ayudado a visualizar el espacio de otra manera, he recuperado técnicas que hacía mucho que no utilizaba y he vuelto a ser un niño ilusionado.

También este año ha sido el de varios proyectos interesantes, que me han tenido entretenido y emocionado. Muchas gracias a las personas que confiaron en mi para sacarlos adelante, espero no haberles defraudado.

Estoy aprendiendo muchas cosas nuevas sobre como contar historias, siempre de forma autodidacta, cada nuevo hallazgo me anima a continuar. Las historias me van proponiendo retos que me permitan contarlas con la mayor precisión posible y creo que durante este periodo estoy dando pasos de gigante, algo que me impresiona siendo tan pequeño como soy.

Todo esto, y lo que viene, ya que para mi los años ni empiezan ni acaban, ha sido posible con el apoyo y cariño de los míos. Eso es lo que más ilusión me hace que están ahí y no parecen querer irse.

Ahora mismo ya estoy trabajando en cositas de dos mil diecisiete, un libro de ilustraciones para peques, que si no lo digo reviento 8P, tengo pendiente la revista de Insectos Comunes, que esto ya es de hace dos años y en algún momento saldrá, varios cómics que esperan que tenga un poco más de tiempo…. Es decir que no hay una parón, ni esta reflexión es totalmente valida por que la vida siempre continua.

Aún así quería pararme un rato para agradecerte que me acompañes en el camino. No se si eres de los que están desde el principio o una recién llegada, no importa, seguimos construyendo.

Y en unos días despedimos el año con alguna ilustración, no te la pierdas. Parece ser que en un plazo máximo de cinco días, si no lo remedia algún cataclismo inesperado.

LaRataGris


Contabilizando el año

31 diciembre 2015

Contabilizando el año


Sin importar el día

3 mayo 2015

Sin importar el día


Más romper y menos aparentar

30 abril 2015

más romper y menos aparentar


“Ciberculturetas”

31 diciembre 2014

ciberculturetas


Tonto quien lo crea

18 diciembre 2014

tonto quien lo crea


Las edades del reencuentro

27 octubre 2014

Ácrata no se había dado cuenta pero era un poquito más grande. No por haber crecido o madurado, simplemente habían pasado los años y eso era motivo suficiente como para catalogarlo en su generación. Sus coetáneos eran conocidos como la quinta del robot.

Un día se cruzó en una autopista virtual con Lalo. Habían jugado de pequeños, explicado sueños y esperanzas de adolescentes, luego se separaron sin saber el uno del otro y, ahora, su amigo estaba muy mayor. Sus fotos reflejaban años y daños inexcusables.

Ácrata se preguntó si le habría pasado lo mismo. Se fotografía sobre un espejo y la miró durante trescientos sesenta y dos días y una mañana, hasta que al final admitió lo mucho que había cambiado. -¿ soy un hombre? ¿acaso, eso, varía en algo mi vida?- Con desgana comprobó la hora, llegaba tarde a trabajar.

– Lo siento,- palmeó Jefe su espalda- no eres mal chico pero llegas tarde.

Ácrata respiró hondo- Necesito el trabajo, no podrías pasarlo por alto.- Como nadie escuchó esto último, Jefe se había puesto a firmar albaranes y sellar comunicados, levantó la voz para no desaparecer- Te juro que te lo recuperare.

– Mira,- deja su rutina- no es sólo que llegues tarde es que vienes obsoleto.

– Puedo hacerlo tan bien como cualquier niñato. Me reciclare.

Sin levantar esta vez la vista del papeleo despreció la súplica- Siempre supe que traicionarías tu nombre, que el mal vicio de la comida acabaría con tus convicciones. Yo en cambio puedo honrar el mio. Los nuevos modelos de trabajador no son mejores que tu, no hacen nada nuevo.- esquiva fugazmente los documentos- yo ya estaba contento con como le dabas al botón de tu máquina.- por un instante se pierde en el techo para poder retomar el discurso con más ímpetu- No es nada que tu puedas aprender, es que ellos cobran menos.

– Yo- dudó- también puedo cobrar menos.

-Déjalo estar, sera mejor que no lo liemos, las cosas ya son lo que son.

Reloj marcó las nueve y media, siempre llegaba a esta hora cuando iba al trabajo.- Quizá se le halla pasado. Casi ha estado un año con nos…

– Si, claro- se retorció el señor Sofa- después de todos estos meses mirando la foto se ha quedado lelo, por favor.

– No peleéis chicos- puso paz la luz apagada y la habitación quedó en la penumbra del silencio, esperando a Ácrata. Un murmullo invisible se fue adueñando de la estática del aire.

Reloj marcó la una y treinta y seis minutos.

– Es culpa mía.

– Evidentemente- gruñó Sofa- de haber sido una buena foto no tendrías esas marcas de expresión y hubieses oscurecido su pelo- de repente puerta retumbó asustandolos a todos. Dieron un respingo inapreciable a ojos de Ácrata que entraba arrastrando una bolsa de hambre infinita.

El espejo del recibidor intento que viera su cara más amable, la nevera se escondió sin nada que ofrecerle y la fotografía, como el espejo, igual que le había sugerido Sofa, se retocó para que se sintiese más joven.- Jamás he sido tan niño- conspiró con ellos su vision sin que eso tuviese demasiada importancia. La luz continuo apagada, la puerta se cerró por siempre y Ácrata se diluyo entre las quejas de Sofa.

LaRataGris


Despertar un día

30 abril 2014

Despertar un día

No vale dormir todo un año y pensar que luchas un día


Un año de vacaciones

27 julio 2012

Un año de vacaciones