Guante blanco

30 octubre 2014

guante blanco

Anuncios

Compra compañero

8 septiembre 2014

Dice el pequeño comercio que te conoce. Que si lo necesitas te abrirá un pequeña cuenta para los años difíciles, para que le vayas pagando poquito a poco y así le puedas seguir comprando, jamas olvides comprarle.

El gran empresario te lo fracciona todo sin intereses, se lo gestiona una financiera amiga y también quiere ser tu amigo. Conoce tus deseos oscuros, susurra tentaciones para que suenen a grito y, por supuesto, cómprale.

La idea es que todo comerciante, un mindundi o uno enorme, quiere dinero para subsistir, para crecer, para seguir siendo tu amo incluso cuando te ama. Por eso arden las tiendas y la gente roba, reparten lo que consiguen para que hasta el que no tiene para comer pueda hacerlo. -todos sabemos hacer algo- gruñen los saqueadores- todos necesitamos zapateros, dentistas, constructores,… soñadores. Todos queremos comer bien y disfrutar de la vida.- Pero cuando se quedan sin cosas por rapiñar, cuando parece que tendrán que volver a ser esclavos, entienden verdaderamente las palabras: no necesitan los materiales, el dinero, ellos son su propia riqueza e intercambian sus manos. Todos tienen casas por que el albañil las levanta, por que el también come del granjero y escuchan música, leen poesía… comparten necesidades para poder vivir mejor.

LaRataGris


Castas

6 marzo 2014

castas


Inercia del cansancio

13 mayo 2013

Alberto empezaba a cansarse. Cada movimiento le costaba una vida y el aliento lo tenía contado para pasar el día sin sobresaltos: ir al trabajo, ganar algo en negro para las facturas y dormir, se acostaba siempre que podía. Cerraba los ojos e intentaba recuperarse un poquito. Por desgracia volvía a levantarse con menos fuerzas y menos ganas.

Siempre tenia que seguir arrastrando su cuerpo viejo y marchito. Empezaba a tener la edad adecuada para que le cedieran el asiento en el metro. Pero la vida llegaba con retraso y aún tendría que esperar para viajar por todo el país con un grupo de jubilados. El gobierno de turno había decidido que aún era un buen esclavo y el tenia que seguir preguntándose cuando podría caer muerto sobre el sofá, cuando habría pagado su condena por haberse atrevido a nacer en tiempos de crisis.

Cuando lo despidieron no hubo muchos aspavientos; era legal y fácil, cualquier niño lo haría por menos dinero y, ademas, todos los ministros premiaban las plantillas jóvenes y precarias… la lógica del dinero era aplastante ¿ por qué no hacerlo? – Si yo fuese empresario… – pero no lo era y nadie se ponía en su piel y huesos. A aquella edad ya no encontraría trabajo, su pensión se iría reduciendo por los años que le quedaban sin cotizar. Si llegaba a jubilarse, sólo con lo que ganaba de estraperlo, ya podía sentirse afortunado.

De tanto en tanto Isabel bajaba a quererle. Pasaban un buen rato besando las palabras, recordando minutos que eran tan viejos como ellos mismos y compartían puchero para que se alargaran las migajas. Cuando el se quedo sin trabajo ella dejo de irse, necesitaban acariciar sus penas a cada instante y le ayudó a redactar un curriculum de toda su vida laboral. Resulto una forma de pasar el tiempo como otra cualquiera, nunca sonaba el teléfono pero ellos eran felices inventando futuros en los que podrían comer un poquito más, no demasiado.

Al poco, unas monedas de menos al subir la luz, les complico el equilibrista presupuesto. Luego el agua, el alquiler, los gastos básicos les fueron acorralando hasta que ya no quisieron seguir intentándolo. Se apagaron sin más, apretaron el botón de desconexión en el horno de gas y el estado se ahorro dos jubilados.- Es evidente- clamó el ministro- que el país presenta claros signos de recuperación económica.

LaRataGris