Hueco sin brillo

19 noviembre 2024

De repente se dio cuenta que estaba vacío: como una semilla estéril, como un libro al que le han arrancado las hojas.

¿En algún momento tuvo potencial? ¿Cuando se quedó en nada?

Alguien le había empujado a ser una sombra de una figura humana. Repetía los movimientos que había aprendido sin saber para que servía aquel baile.

Pero bailaba; se movía de la mañana a la noche, fingía entender la realidad mientras vivía hueco y sin brillo.

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El vaivén cantado

5 noviembre 2024

Tenía el aspecto de un cantante de tango en decadencia. Gordo, bajito, con una hilera de hormigas sobre los labios y la cabeza enmarañada de ausencias. Estaba viejo para esa mirada de borracho social y caminar con el vaivén del mundo.

Se apartaban a su paso, lo miraban de reojo y el cantaba viejas penas que se había llegado a creer.

-Canción de la tristeza y la soledad – berreaba triste y solitario.

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Caído en poder

29 octubre 2024

Reptó hasta un rincón al que no llegaba el sol, su cuerpo frio respiraba muerte y tristeza.

-Pobre Jorge – musitó Alden en terciopelo-. Ha sido con diferencia el peor de nosotros y, aún así, su final llega como una ráfaga de pena.

– Yo – lapidó Ger- no siento ninguna compasión por sus huesos. Igual que él tampoco tuvo ningún remordimiento en ser brazo ejecutor.

No suficientemente lejos, Jorge, escuchaba toda la conversación, intentando que no afectara al mundo que se había montado. Repaso todos los fracasos de su vida, los excesos en el éxito. Nunca había hecho nada que no quisiera.- Todo lo hice con convicción- susurró

– iY sin piedad!- le gritó Ger-. i Hijo puta!- e inmediatamente murió sin que nadie quisiera recoger el Cadáver.

-Pobre Ger- Musitó Alden.

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El observador modificador

22 octubre 2024

Se acercó en silencio, intentando que su respiración no moviera las moléculas de aire.

– El Observador- susurró su presa – modifica el experimento.

Si lo escucho hizo caso omiso. Agazapado continuó de cacería mientras el sujeto a estudiar fingía pacer en aparente tranquilidad.

Creo que no me ha detectado. Rasga sobre el papel, esboza una imagen del animal, su entorno; intenta reflejar todos y cada uno de sus detalles. Unicamente respira cuando cree haber capturado su esencia.

– El observador- vuelve a decir la cobaya justo antes de salir brincando.

Pero el observador no hace caso, ya ha obtenido su trofeo. Lo vuelca todo en un libro que ofrece al mundo.

Modifica a los lectores y estos no aprendan nada.

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Motivados

15 octubre 2024

Llevaba, escrita en la piel, una frase motivacional. Tatuada en un lugar visible.

La gente, pensaba; puede verla, sonreír, sentirse inspirada.

Como si sonasen metales y se volviesen locos bailando; moviendo los pies, la cabeza. Retorciendo su cuerpo de placer. No dejaba de imaginarlo.

Que llenen una copa de frio néctar- Brindemos por un futuro esperanzador.

-iSalud! – gritaran todos levantando uncáliz dorado. Mientras el tatuaje no pierda color se mantendrá la esperanza.

Pero la frase empieza a verse pálida, ya no tiene el mismo sentido que cuando se la copió. Leerla no era suficiente.

Pasado el primer instante solo eran unas palabras ridículas, de un otro mundo lleno de una magia de la que el nuestro carece.

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Encuentros solitarios

8 octubre 2024

Su nombre era la contracción de dos nombres que se rompían, el susurro silencioso de una enredadera llena de flores marchitas.

Nos conocimos un mes de enero, junto al estanque.

Él llevaba a cuestas su vida triste mientras yo caminaba con cuidado por no pisar ninguna bomba.

La conexión fue inmediata; caímos muertos sobre el mismo lecho de hojas. Nuestras almas atrapadas en la tierra de los vivos y nuestros cuerpos sin poder tocarse, intangibles.

Mi nombre era el suyo invertido, mis ideas suyas también.

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¿Qué Andrés?

24 septiembre 2024

Ya nadie recordaba a Andrés. No como si hubiese desaparecido, más bien como si nunca hubiese existido.

Teníamos amigos en común con los que crecimos, con los que nos dolimos, que siempre preguntaban: ¿Andrés? ¿Qué Andrés?

Tampoco nadie recordaba ni una sola de sus actuaciones como mago. Andrés el grande, nunca fue el mejor prestidigitador. No destacaba ni por arriba ni por abajo. Llegaba hacia volar una carta a la que se le veían los hilos y lo solucionaba con alguna gracieta. Pero es que se habían borrado los videos de sus actuaciones, se esfumaron todas sus fotografías, desaparecieron los recuerdos

Ni siquiera sus padres parecían saber quien había sido. Para ellos solo estaba Iván, su hermano pequeño, que tampoco pensaba en el mas que como un amigo invisible al que había llamado Andrés.

Unicamente yo parecía haberlo conocido. Como un esquizofrénico que inventa voces, volviendo una y otra vez a nuestra última conversación.

-El consejo – me hablaba del consejo secreto de magos y brujas – me ha convocado para una misión de la que no creo poder volver.

Luego me entregó el medallón de Lera y nos despedimos con un abrazo.

Esa misma noche el medallón brillo antes de que todo el mundo se olvidara de él.

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El enlace de arriba te lleva a la primera parte de esta historia. Este, en cambio, te lleva a algo que no tiene nada que ver.


Segundo respiro de dolor

17 septiembre 2024

En el silencio de la noche se quebró en un ruido seco y constante.

– Es la hora – se dijo en el ritual de poco antes de la una. Recogió el desorden del momento y, como una inercia más, se derrumbó derrotado.

Una madera a la deriva; dejando que las olas de las sabanas empapen su espalda y la deshagan lentamente.

La piel cae como polvo, como semillas.

Respira un poco más lento, intentando concentrar sus heridas a lo largo de la columna vertebral, consciente del grito de cada una de sus células.

Inunda el colchón con los flujos de la desesperación, de la aceptación.

Respira tan profundo que se arquea hasta quebrarse con un sonido seco y penetrante. Las costillas atraviesan su piel, se retuerce como los nudos de un árbol. Sus huesos atraviesan la cama, se transforman en raíces con las que absorbe los nutrientes del suelo. Entonces germinan las semillas que había plantado, se le enredaban atándole un poco más a la tierra.

El cansancio, el dolor, le abandonan, desaparece en dirección contraria a los nutrientes.

Llora en ausencia de tormento. Completamente desconectado se hace consciente del daño. Se hace uno con el miedo y, finalmente, se duerme en la tortura de no sentir.

Se desprende, desaparece.

Al día siguiente, como cualquier otro día, rompe raíces y vuelve a rodar ajeno al descanso. Obviando cada pinchazo, todos los rotos. Normaliza el daño y la pena.

No hubo nada extraño en caer muerto, en que drenase su sangre, que cayera como hilos de olvido. Durmió como un vegetal y se levantó dispuesto a dolerse de nuevo.

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Un respiro de dolor

10 septiembre 2024

Respiraba el dolor de una forma tan orgánica que ya era parte de su vida. Tomaba una fuerte bocanada de aire y era el daño de inspirar. Caminaba notando cada hueso quebrarse, hablaba en el sollozo que era su voz.

Pero nunca se detenía por que había sido así desde que tenía memoria. Se había hecho al sufrimiento y, si no lo notaba, es que algo raro le pasaba.

Cuando se sentía en demasiada paz respiraba de nuevo , se le clavaban finas agujas en el corazón y todo volvía a estar bien.

LaRataGris


A las siete asesino

20 agosto 2024

A las siete siempre esperaban al asesino: con sus uniformes impolutos y la pose marcial.

Oteaban el horizonte esperando verlo aparecer y, casi, era un alivio que no sucediera.

No había enfrentamiento, no necesitaban imponerse aunque, bien es cierto que, un asesino andaba suelto.

Mientras, él, el asesino, se reía de sus trajes condecorados, de la larga espera y de la hora prefijada.

Media hora más tarde podía salir a matar con tranquilidad. A las siete siempre estaba en casa. Preparaba una mochila con cuatro cuchillos, destornilladores y una lija del dos con la que despellejar a sus víctimas. Todo a los siete y media mientras, siempre a las siete, esperaban al asesino.

LaRataGris.