La casa del gato
22 septiembre 2020El gato, pequeño, atigrado, vivía entre la maleza, tras la chapa de un solar abandonado.
Allí no le faltaba comida, tenía un rinconcito en el que tomar el sol los días adecuados y una sombra bajo piedras mal colocadas de la última edificación.
Las ratas, también inquilinas del diminuto descampado, no estaban de acuerdo con compartir el espacio. Todas hablaron en una reunión, todas, pero no el gato que no estaba invitado.
-Se cree el dueño
-Nos utiliza de juguete
-Si se aburre de nosotras de un bocado nos come.
El animal no tenía muy buena fama entre los roedores, siempre persiguiéndolas por placer o por hambre. No les permitía estar en el rincón calentito, ni en al fresquito, ni jugar con la hierba gatera. se había convertido en el malo de la película, ganándose cada adjetivo con tremenda facilidad.
-Hemos de hacer algo- sentenció la rata más anciana justo antes de morir.
Apareció el gato dando por argumentos bufidos, arañazos y dentelladas. Disolvió el consejo y se lamió las patitas.
…
Una noche de verano una fuerte sacudida despertó al felino. Se había pasado el efecto del somnífero y el traqueteo de la caja hizo el resto.
Quince enormes ratas lo transportaban rodeado de madera, sobre sus fuertes lomos. Se habían entrenado para que sus patitas se sincronizasen en un solo movimiento. Respiraban con dificultad y orgullo.
Otra media docena las rodeaban esperando su momento. Erizaban la espalda sin perder el compás, siempre atentas por, si alguna del interior desfallecía, sustituirla.
Ninguna quería ser la primera en abandonar la formación. Tanto se esforzaron que el reemplazo fue catastrófico. Tropezaban las unas con las otras, cayendo y dejando caer la caja del gato que salió como una sombra por el hueco roto.
-i Retirada! -gritaron
Se esparcieron como habían ensayado, dejándolo solo y desorientado en la gran ciudad.
Los ciudadanos gritaron por las veintisiete ratas pasando entre sus piernas, saltando y riendo.
Aunque demasiado cerca del solar el gato, pequeño y atigrado, ya no vivía con ellas, intento volver perdiéndose demasiado bien.
LaRataGris
Crecer juntas
8 septiembre 2020¿Qué es esto de ser padre? Doce años y aún no se ni como funciona, la fórmula secreta.
-¡A un lado que es un vendaval!
Intento aprender todo lo que mi niña me deja. Si ella crece crezco, es endiabladamente rápida y la veo pequeña, tan chiquitita pero no, no tiene tiempo de quedarse quieta. Intento seguirla mientras viaja sola. Ella crece más que yo y yo crezco con ella.
LaRataGris
Fluyen épocas
31 agosto 2020-Buenos días- así empezaban todas las reuniones.
Alberto entraba el último por la puerta, incapaz de comprometerse con una hora. Saludaba siempre con su sonrisa canalla y el grupo le devolvía su bueno días levantando una segunda cerveza, todos menos Irene que se removía intranquila en su cuarto café.
Eran reuniones rápidas, más como una excusa de verse una vez al mes, no tanto para concretar la línea editorial.
Se conocían de hacia tanto tiempo que sabían de que pie cojeaban, su amistad era suficiente para repartir los artículos a la intuición de cada cual.
-Ya no podré venir más -Anna rompió la dinámica -tengo trabajo nuevo y el horario…
Sabían que en algún momento les iba a tocar crecer y este instante parecía el adecuado.
-Busquemos otro día- nadie quería perderse en el mundo después de que la noticia cayese como un jarro de agua fría. El periódico los había atado emocionalmente pero no daba para comer.
-¿El lunes?- quien podía el lunes le era imposible el martes y el jueves Germán tenía rehabilitación. Saray repartía los fines de semana, Teresa quería pero su padre…su hermano solo podía quedárselo los viernes.
Quedaron en llamarse, en concretar otro momento y se fueron despidiendo como si ya no se fuesen a ver jamás.
Alberto siempre apuraba hasta el último segundo, nadie lo esperaba ni lo esperaría. Miró la mesa llena de botellas vacías, de papeles garabateados con sueños, se acababa una época.
LaRataGris

Escrito por laratagris 












