Roberto

2 septiembre 2009

Breve Introducción Al Cuento De Roberto.

Por favor, permitidme unos segundos de vuestro tiempo antes de comenzar con la historia. También a mí, como supongo que a vosotros, me ha sucedido a veces que cuando comienzo la lectura de un libro me encuentro con un prólogo intragable que analiza lo narrado más adelante según los valores histórico-culturales de la época en que fue escrito, un plomazo vamos. Pero por supuesto que este esquema está bastante alejado de mi mente al realizar esta introducción, mi única intención es la de hacer que un texto complejo como el que vais a ojear os resulte ameno y posiblemente mucho más diáfano.

Dada la explicación sobre la necesidad de estas breves líneas será mejor que nos sumerjamos un poco en la biografía de Osuka Haritani: estupendo narrador japonés nacido en mil novecientos cuarenta y cinco, en la hasta entonces bonita ciudad de Hiroshima. Nuestro insigne superviviente ha dedicado su vida duros análisis sobre la interacción de fraternidad entre las diferentes culturas que existen hoy por hoy sobre el globo terráqueo.

Para llegar a lograr esta loable meta el señor Haritani a escrito cientos de cuentos, traducidos alguno de ellos hasta a veinte lenguas diferentes. De entre los más famosos podemos destacar: “A Través De Un Reflejo”, “El Niño Que No Quiso Creer”, “ La Historia Intermitente”…

Pero, centrándonos un poco en el que nos ocupa estas líneas podríamos llegar a afirmar que es la historia más interesante del autor. En ella se nos presenta a un niño, que como bien habréis intuido por el título se llama Roberto (Esto último en honor a esa fraternidad mundial que tanto prodiga Haritani). Bien, el joven en cuestión, tendrá unos veinte años y según los estudiosos de la obra de Haritani, podría estar basado en el personaje real que fue la tía abuela política de nuestro autor: la señora Nimai Karitewa, mujer que luchó en la gran guerra a favor de su pueblo perdiendo por ello una pierna y parte de la córnea, según dicen los que la conocieron nunca volvió a ser la misma. Este dato explicaría la compleja relación de Roberto con el medio, llegando a su punto culminante hacia el final de la obra donde en un climax desenfrenado nuestro protagonista tendrá que luchar por su vida con un fantástico grifo de nueve metros de largo por diez de alto. Si a todo esto, añadimos la orfandad que desde el principio de su vida sufrió el autor, también podremos llegar a entender el conflicto generacional representado aquí mediante la ausencia total de padres tanto por parte del protagonista como los secundarios ocasionales que se pueden hallar tras el manto de la simbología.

Solo por lo expuesto, que cualquier no iniciado hubiera pasado por alto, sería necesaria esta pequeña introducción, pero como siempre que hablamos de Osaku Haritani, nos dejaremos cosas esenciales como sus problemas con el alcohol, alopecia general o pulgas amaestradas que lo visitaban de vez en cuando. Como veis, un cóctel impresionante para alargar esta perorata hasta el infinito. Pero sin ánimo de hacerme pesado prefiero dar paso a la fabulosa narración, no olviden nada de lo dicho previamente y estén atentos por que aún hay sorpresas escondidas entre líneas que no he querido desvelar.

Y ahora ya si:

Roberto.

Caminando un día por la calle trece, a un niño, le dio un infarto que lo fulminó en el acto.

LaRataGris.


Cosas para hacer un día cualquiera:

26 agosto 2009

Las Matemáticas Del Tiempo.

Suma las cifras del año. El dos, el cero, otro cero y un cinco, estamos a día siete. Le resto el mes, febrero, me he quedado con un cinco, como si el año fuera primero y el día después; cinco y siete, dos cifras, mes dos. Sumo el mes y terminación del año, día siete de nuevo. Combinaciones infinitas de un mismo resultado. Siete por cinco treinta y cinco, menos dos y le sumo, ayer fue seis. Simplemente lo sumo, mañana sera ocho. Entre dos días, entre el seis y el ocho, hoy es siete. Hay tantas posibilidades que me pregunto por qué sólo nos dejan ver el siete de febrero del dos mil cinco. Se olvidan las raíces, las divisiones, las otras convenciones que hacen tan rica la fantasía humana. Nos quedamos con un mísero calendario de doce meses, con semanas de siete días, sólo un año bisiesto cunado en realidad todo se relaciona por encima de lo que nosotros decidamos qué es correcto y qué incorrecto.

Nací el día de la a de la víspera de todos los perros que gruñen una vez. La razón se vuelve extraña ficción.

LaRataGris.


Sonría por favor, va a ser asesinado

19 agosto 2009

Aquella mañana, no muy temprano, había gran revuelo en el congreso de los diputados. El excelentísimo presidente del gobierno había regresado de la conferencia para el desarme mundial y se había sentido ultrajado. El fotógrafo en la foto de grupo, con todos los mandatarios, le había cortado la cabeza, encima de que lo relegaban a la última fila. Por supuesto, todo el país levantó el grito al unísono cuando Rivaldo marco gol, también lo hicieron los compañeros del partido gubernamental apoyando a su jefe- Esto no puede acabar así.

Muy diplomáticamente se le declaró la guerra al resto de potencias, aun cuando previamente se había firmado la paz eterna. Así que primero hicieron una hoguera con el papel mojado y después decidieron que no sufrieran inocentes. Se calcularon las bajas hipotéticas y se optó por fusilar a los presos en sus propios países para evitar los gastos de repatriacion.

Cuatrocientos mil manguis, yonquis y demás purria de clase baja murió en España sin la necesidad de una bomba incontrolada. Dos fueron los muertos de Estados Unidos. Uno por la lucha, el otro por pena de muerte. Entre medio, el resto de países con su cifra media de caídos.

Se tiraron algunas chavolas, se montaron veinticuatro o treinta y cinco desfiles y el país perdió la confrontación; pero el honor se salvaguardó.

Los vivos contentos, los muertos muertos y la mayor audiencia para los programas informativos.

Porque en la guerra no desaparece quien debe sino quien no tiene el poder de protegerse.

LaRataGris.


Conserven la calma, ha sido niña

11 agosto 2009

Cuando naciste, antes incluso, cuando sólo eras un proyecto de ciencias en la barriguita de mamá, todos querían organizar mi nueva vida. En las historias no había demasiadas variaciones y en casi todas yo acababa con corbata y preocupado por la fragilidad de mi dulce niñita, esa eras tú. Te sobreprotegía mientras tenía que sonreirle hipócritamente a otros padres que sabían de verdad lo que era la partenidad, cuidar a pequeños dictadores que mienten y te toman el pelo, – Así que será mejor que te cortes la melena y sientes cabeza- me decían con voz seria quienes no veían más alla de los arquetipos.

Y entonces llegaste. Parecías tan delicada como me habían avisado, tan pequeñita… que supe que no tenían razón. No quería alejarme, necesitaba mirarte mientras dormías, abrazarte, besarte, pero no sobreprotegerte, tenía que verte crecer fuerte.

Desoyendo todo consejo me volví más radical en mis planteamientos. No sólo pensé en tu comida, en tu ropa, en tu futuro,… no era una cuestión del dinero que podia conseguir. Para tí quería un mundo nuevo y eso chocaba con todo lo que veía a mi alrededor. Aparté de mi cabeza todas esas estúpidas ideas racionales sobre adoctrinamiento canino. Te hice un hueco en mi corazón para no tener que encerrarte tras los barrotes de una cuna, no te alimenté del pienso de la farmacia, ni te ordené, ni te mostré el camino sujeta a los arneses de un cochecito y tú a cambio me hiciste tan feliz…

La gente nos miraba de reojo. Cuchicheaban entre ellos para ver si alguno sabía explicarles el por qué habíamos elegido criarte con amor y respeto. Hubiera sido tan sencillo preguntarnos como aburrido, así que nadie se enteró. Y mientras, tú fuiste creciendo aguerrida, independiente y libre, rodeada de todo el cariño que te podiamos dar tu madre y yo. No creo que sea necesario explicar nada más.

LaRataGris.


Cayendo

4 agosto 2009

-¡Más deprisa!- gritaban desde arriba- ¡Corred o no llegaréis!

Y salíamos disparados sin fijarnos en los que caían. Sólo mirábamos el horizonte; la lejana meta a la que llegar para, desde lo más alto, dejarnos la voz chillando- ¡Vamos, cabrones, acelerad!

Pero nunca alcanzábamos la cúspide. Parecía suficientemente cercana como para que el desaliento no nos pudiese y, a la vez, jamás, podíamos tocarla. Llegar a ella era ver un pico más alto, escondido por las nieblas del ascenso. Su inquilino nos regalaba una corbata antes de irse y nos dejaba las instrucciones en un tono más apropiado, mirando siempre hacia abajo, preocupado de que nadie más se enterase.- Jalea a los galgos, que suban como balas. Solo cuando uno ocupe tu nuevo puesto podrás seguirme, subir un poquito más

Y veíamos pasar los años, las gentes, los caídos en contradirección. Siempre encontrábamos nuevos objetivos cada vez más altos, siempre más deseables porque en cada uno de ellos podías volver a bramar como te habían hecho a tí antes. Te desplomabas, solo que en la dirección correcta.

LaRataGris.


Pequeño

23 julio 2009

No era cierto que Rubén viviese en una casa tan pequeña. No podía ser porque era humanamente imposible caber en ella. Ya no sólo él, había que contar con los muebles, el polvo acumulado, el aire, el sonido, cosas tan ridículamente diminutas como un electrón, pero que también necesitan suficiente espacio para llegar a estar. Y, por supuesto, precisaba de un pequeño margen como para que Rubén pudiese respirar. Así que, definitivamente, aquella posibilidad no podía ser cierta y, sin embargo…

Si se quedaba tumbado, llegaba a cualquier rincón. Sólo tenía que encogerse ligeramente para no estar ya fuera al intentar coger algo. Hoy podría no levantarse de la cama, hacer toda su vida desde ella. Conseguir el poco desayuno que quedase en la cocina y no ir a trabajar. Al fin y al cabo, ya ni se acordaba de la última vez que le habían pagado con la excusa de la crisis. Su único incentivo era la promesa de seguir teniendo trabajo una vez se fuesen las vacas flacas. Por desgracía, las facturas no entendían los compromisos a largo plazo y Rubén se iba ahogando cada vez más.

Se miró, vestido ya estaba. De hecho siempre lo estaba desde que las polillas aprovecharon un despiste para dar buena cuenta de su pijama (él mismo se lo hubiese comido de haber llegado primero).

– ¿Por qué no ir?- pensó. Hasta la fecha se había dejado llevar por la corriente y eso era algo difícil de cambiar. No tenía el hambre necesaría como para replantearse según qué cosas, eso llegaría en un par de días, pero para entonces estaría demasiado débil como para levantarse.

Ya en pie se caga en todo por haberse golpeado contra el techo, da gracias por el pan duro que le destroza las encías y sale corriendo para no llegar tarde, puede que hoy sea el día en el que le vuelvan a pagar.

LaRataGris.


Llamada perdida

15 julio 2009

Os diré cómo suena un móvil si vas en tren, justo al salir del túnel; es como un pitido infernal. Un «biribiri» penetrante y machacón que agujerea los tímpanos de cualquier hasta volverlo loco.

Encima el dueño de aquel artefecto parecía haberse quedado dormido. Ni contestaba, ni cortaba la llamada y desde luego no tenía conectado el buzón de voz de la gente, cada vez más nerviosa, empezó a mirarse entre ellos, buscando al culpable, sin encontrar a ningun bello durmiente. Por fin, alguien levantó su aparato- Je, je… quizás sea el mío.- Y, aún viendo que no era posible, empezó a sodomizar a un pobre botón que no tenía culpa de nada. – ¿Diga?¿ Diga? Jeje… no contestan ¿Diga?- y seguía preguntando como si hubiera perdido la chaveta, como si todos allí la hubiésemos perdido. Nos habíamos puesto en pie, contestando a teléfonos silenciosos. Agolpando las mismas palabras al descolgar. -¿Diga? ¿diga? jeje… no contestana ¿diga?-

Así al menos media hora, hasta que llegué a mi estación y puede alejarme de aquella agonía, donde pude apagar el móvil al dejar de escuchar otro.

LaRataGris.


La mentira piadosa

9 julio 2009

Podría decirse que soy un tipo afortunado. Alto, de complexión atlética, profundos ojos azules y una hermosa cabellera que se confunde con los más delicados rayos de Sol. Dentro de los cánones de belleza más estrictos, apolíneo hasta un extremo insospechado.

Por si fuera poco, mi cerebro está inundado por la cultura, la lógica más aplastante y una sensibilidad inigualable. Nada ni nadie está a mi altura, mi vida es perfecta, como yo mismo, y eso es lo único que falla.

No es fácil mantener esta pose de ser incalzable. A veces me gustaría ser más mundano, cometer errores como cualquier persona. Pero me resulta imposible en un mundo real como este, en el que he reordenado al mismísimo universo para que su eficiencia como lugar en el qeu estamos sea del cien por cien.

Sólo me queda una salida. Me desnudo junto al ordenador. Conectándome electrodos por todo el cuerpo hasta sentir cómo la sangre va siendo sustituida por combinaciones binarias. Bajo el visor y un fuerte olor a pescado podrido me inunda. Retiro el casco y desconecto los cables.

Como sí hubiese salido de un sueño, observo la decepcionante habitación en la que se supone paso mis horas muertas. Llena de revistas pornográficas por todo el suelo, con los restos de una comida basura descomponiéndose en el fregadero.

El espejo roto de una pared me dibuja gordo y grasiento. Calvo, tuerto y una cicatriz recorriéndome la mejilla.

Paso la mano sobre aquel reflejo y sonrío, el engaño es perfecto. Este mundo imperfecto que he programado, me da la sensación de que es mi verdadero hogar. El programa me hace creer que la realidad virtual es lo que he dejado atrás, me siento tan feliz. Estoy deseando salir y sentir miedo, racismo, xenofobia, malos tratos,… con la tranquilidad que me da saber que siempre podré volver a la tranquilidad de mi tierra.

LaRataGris.


Personas

1 julio 2009

A las personas que más me quieren no les gusta como visto. Dicen que parezco un drogadicto, que no voy como dios manda, aunque si hubiera existido también tendría el pelo largo, aunque la droga la mantenga alejada de mi vida.

A las personas que yo más quiero no les importa cómo me comporto, lo que yo quiero hacer. Les preocupa más que todos me vean como una buena persona y eso, sólo significa, para ellos, trabajador e imagen agradable, dentro de sus cánones.

Las personas a las que les escribo esto nunca lo leerán; es mejor ver la tele, olvidar problemas importantes, satisfacer el apetito y decir qeu me quieren por que soy su hijo.

A las personas que me lo perdonan todo nunca les hice nada. Sólo de pequeño; cuando quieres un juguete que no te compran, cuando no quieres comer espinacas, quieres un helado …

A mis padres, … les gusta presumir de logros, … esconder fracasos. Para mí sus fracasos son logros,… son mi camino y, … los otros logros solo suponen alimento.

LaRataGris.


La forma de las cosas

23 junio 2009

«Igual que la gente no acostumbra a acabar los diccionarios, ¿has pensado alguna vez en dejar algún» otro «libro a medias, a pesar de que te haya enganchado desde el principio?»

«Me pasó con La Insoportable Levedad Del Ser». Antes de llegar al final lo abandoné sobre la estantería para que acumulara polvo sobre sus cubiertas marrones.

«Me lo recomendó», o algo así,« el Pimpollo»- Es una historia excepcional.- «me dijo»- Pero no te gustará porque los protagonistas son dos amantes- «se equivocó».

«Atraído por la extraña crítica empecé a leer con fervor las páginas», dejándome llevar por Tomás y Teresa. «Recorriendo sus miedos, personales, sus deseos inconfesos», …,« la maldad.»

«Con el silencio de quien espera que todo se resuelva comencé el último capítulo sin llegar a verlo concluir.»

Tú lo perdiste todo «fue donde lo dejé», a una página de que realmente acabara. «No quería saber más», «mi cabeza había tejido su propio final y era hermoso.»

-Te lo dije, no te iba a gustar-« Volvió a equivocarse.»

« Más de una persona me lo ha querido explicar.»

– Loco- «me gritan otros tantos»- Si tan malo era no haber leído trecientasquince páginas de un libro de trescientasdieciseis, para eso tienes la contraportada.

– ¿Sabes que existe una peli?. La coges en video y punto, que no es bueno leer tanto.

Todas y cada uno de los que hablan son gente normal, de las que piensan que las cosas sólo tienen una forma de hacerse, la correcta, la que alguna vez les explicaron. Cuestiona.

LaRataGris.