Dos bandos
13 abril 2017El bosque ineficaz
6 abril 2017Los árboles perfectamente colocados al azar. Algunos, demasiado pegados, se acariciaban con sus copas de hojas perennes, dejando que sus ramas se entrelacen haciendo el amor al suave ritmo del viento. Otros, tristes y solitarios, desesperan en parcelas donde la luz dibuja sombras danzarinas, queriendo engañar a los sentidos cuando se mezclan con otros sombras pero no siente el roce de una piel de madera distinta a la suya.
La mayoría, retorcidos bajo el peso de la edad, son recorridos por insectos en busca de vida. Solo la araña espera paciente, impasible, a que las procesiones llamen a su puerta. Su casa, abierta al silbido del aire, tintinea suavemente. Los caracoles, también expectantes, en cambio, han cerrado su hogar a cal y canto hasta que la lluvia los saque de la espiral de sus tumbas.
Era a todas luces un bosque ineficaz, carente de utilidad para el ser humano. Cargaron de razones asfalto la sucia tierra, plantaron impecables árboles eléctricos, colocados en linea recta, equidistantes, inmensos. Erradicaron la molestia de los bichos y asfixiandose en su propia eficacia, en su maravillosa realidad.
LaRataGris
El Cuento del Sultán
27 marzo 2017-Niña,- la llamó el Sultán- ven aquí- La pequeña se acercó hasta el amo y con la sonrisa del miedo agacho la cabeza
-¿Si, Sultán?
-Has de explicarme una historia-y acto seguido se tumbó entre cojines y sábanas de seda- Cuéntame de nuevo como Simbad surcó los Siete mares.
Escuchó más de mil cuentos, en más de mil noches repletas de magia. Le gustaba tanto aquel entretenimiento que un día le supo a poco. Necesitaba escuchar constantemente la voz de Sherezade, incluso mientras ella dormía, a la hora de comer, desde el baño,…
-Tienes que decirme cual es tu secreto, ¿dónde guardas todas esas palabras que tejes para mi?
-No hay ningún secreto- le dijo la niña- están dentro de mi y solo dejo que mis labios no las retengan.
…
Pasaron dos días en los que el Sultán apretaba su barriga, intentado que no solo salieran flatulencias de sus entrañas. No consiguió nada, ni aunque comiese los más delicados manjares. Sus palabras, simplemente, no eran tan bellas como las de la niña.
– ¿Verdugo?-gritó-¿verdugo?- siguió gritando hasta que apareció con su hacha envenenada
-¿Sultán?- mostró su debido respeto-¿qué puedo hacer por vos, mi señor?
-Abre en canal a Sherezade, de la forma mas delicada posible. Busca en su interior donde esconde todos las maravillas que me cuenta
-Pero…señor- No sirvió de nada. El Sultán estaba tan decidido que la niña murió. Después mató al verdugo por, evidentemente, esconder para él lo que sea que tuviera Sherezade en su interior.
…
Muerta la niña el Sultán intentó recordar todos los cuentos, le dijo al escriba que los transcribiese todos. Pero no funcionaba por que él no sabía maravillar, solo maravillarse.
LaRataGris
Interior hombre invisible
23 marzo 2017
Guía de lectura de la historia Vota Charlie, a la que pertenece esta: Interior hombre invisible
La caja de razones
21 marzo 2017Nadie podía quitarle la razón. La guardaba en una cajita de guisantes congelados, junto a muchas otras cosas sin las que la vida carecía de sentido. Allí tenía algunas nostalgias y el sabor de la menta.
De tanto en tanto se acercaba hasta la estantería en la que le había hecho un hueco a su tesoro y, allí, se pasaba un rato oliéndola.
Mucha gente le decía-Estas loco, Martín- Pero, como ya os he explicado, el tenía toda la razón. Por eso se había hecho impermeable a este tipo de comentarios. Con su caja y muy pocas ganas de escuchar era suficiente. Era tan feliz en aquel pasado que, un día, cuando acabó su caja de cereales, la reservo para alguna de los cosas que se le habían quedado fuera.
LaRataGris
La civilización del asesino
13 marzo 2017Caminaba recto, erguido como una tabla de madera, la cara mirando al sol. Su voz, profunda como la boca de un lobo, era potente, segura. Sabia lo que quería y exigía, ordenaba a su antojo. Estaba en un puesto de responsabilidad máxima, donde se le permitiría cualquier locura. Le habían asignado un equipo al que maltratar, que le odiaba por lo que representaba pero más por lo que era. si hubiesen podido le habrían clavado un cuchillo en el cuello. Aunque ahora, evidentemente, eran más civilizados, tanto que unos tenían que exigir mientras los otros callaban. Era una sociedad de expectantes asesinos que jamas se liberarían de sus restricciones.
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Escrito por laratagris 









