Cielos de esclavitud

22 noviembre 2022

Habían creado una máquina que pintaba el cielo azul celeste. No importaba la hora del día ni la lluvia.

La llamaron Azul Eterno.

Al principio la gente cantaba, bailaba contenta con sus días sin final. Ciudades de risas y alegrías se extendían hasta donde alcanzaba la vista. Incluso los góticos parecían haberse adaptado a esta nueva situación cogiendo algo más de color.

-Tendremos que alargar las horas de trabajo- Dijeron cuando hasta el más reticente se había acostumbrado a días de veinticuatro horas.

Mantener todo aquello no era barato: los comercios tendrían que abrir más horas, las fábricas trabajar a destajo y, los robots humanos, sonreír complacientes para que aquel milagro durase lo máximo posible.

ya nadie sabía si dormía de noche o de día, si vivía o fingía vivir.

Se organizaron turnos para que la ciudad estuviese siempre despierta. Se separaron familias para que todo estuviese cubierto y el cielo, siempre azul, como recuerdo de una paraíso que nadie podía disfrutar.

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Cuento corto interactivo

8 noviembre 2022

Erase una vez: rellene de palabras, cuente cuento, disfrute del camino.

Exprese y comparta alegría, reivindicación y futuro. Forme parte de la vida y, al acabar,…Fin.

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Contracción del desinterés

18 octubre 2022

Cuando no le interesas a nadie, cuando te sientes solo.

Mi nombre es la contracción de otro nombre y una actitud. Mis pensamientos las palabras que he armado y leído durante todo mi vida. Las retuerzo, las moldeo, las destrozo hasta hacerlas mías.

En mi cabeza habitan grandes y pequeños pensadores, tremendísimos idiotas, imbéciles titulados. Me traiciono más de lo que pueden traicionarme mis amigos, pocos, escogidos, conozco a muchos; a mi siempre me justifico.

Un día comprendí que interesaba tan poco que no valía la pena el esfuerzo de encajar. ¿Por qué intentarlo si inadaptado estoy contento?

Puede que desde entonces menos querido, más consecuente, más feliz.

Puedo decir oso sin preocuparme, puedo desafinar y bailar con mi pie izquierdo. Respiro y me dejo llevar.

Se hace saber que no y tututu

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Mujer desnuda sin pezones

11 octubre 2022

Anunciado a doble página, con colores llamativos y una tipografía sexy: Ideal redes sociales. En todos los periódicos de tirada nacional, con una fotografía del traje extendido y otra en la que una modelo lo lleva pareciendo desnuda.

Tonos personalizados. Una paleta con diferentes pantone permite comparar tu piel con la piel postiza. Un formulario para escoger talla, posibles manchas de nacimiento, cicatrices o algún tatuaje tribal. Efecto faja, bajo un estallido amarillo.

Constricción de barriga y cartucheras. Te dejará perfecta: Mujer desnuda sin pezones, ni bello púbico. Elude las restricciones de las redes sociales y sorprende a propios y extraños con un cuerpo de infarto.

Muéstrate especial, se especial.

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El orden de la tristeza

4 octubre 2022

-Puede que así sea mejor- Lara deja que la nada acune su olvido, que el tiempo cure sus desórdenes.

Durante algún tiempo había acariciado la idea de explotar, salpicarlo todo con la mierda que tenía dentro pero…¿de qué serviría?

El daño se había enquistado como una espina envenenada. Habla, podría destruir toda una realidad con solo respirar.

Cansada olvida cada una de las frases que tenía preparadas, cada uno de sus reproches se los calla y se deja tocar por el tiempo, teje el silencio y todos esta triste dentro de un orden.

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Recuerdos inmediatos

20 septiembre 2022

Dejó su vida en el balcón. Tapó con una lona los recuerdos, sujetándola con pinzas para que los días de lluvia y viento no fueran excesivamente crueles.

Quedaron las habitaciones vacías para nuevas memorias, huecos del ahora inmediato. Fechó las nuevas vivencias, catalogó cada respiración, el aliento perdido y se olvidó de todo lo que había abandonado, como si siempre necesitase llenarse, constantemente experiencias nuevas que poder arrumbar.

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El día de la despedida

13 septiembre 2022

En realidad hubo dos días de la despedida.

El gran día de la despedida en el que la nave estaba lista para partir. Un grupo de astronautas entró saludando a los cuatro puntos cardinales. Las cámaras captaban cada inapreciable detalle para que en cualquier casa conectada a la retransmisión pudiesen sentir la emoción del momento.

El capitán llevaba una flor prendida sobre la armadura y todos sonreían como si fuese el día más feliz de sus vidas. La gente congregada en la base de lanzamiento no podía dejar de llorar. Muchos morirían quemados bajo los motores, con aquella nave partían sus sueños y la agencia les permitiría consumirse con el fuego del despegue.

Los cosmonautas volvieron a saludar a las televisiones sabedores de que el mundo no dejaba de mirar.

Así era en la cúspide del cohete pero solo había que bajar la mirada para ver otro grupo de astronautas más racializados, caminando solemnes hacia otra entrada, vigilados por cámaras más afines. Hasta diez compuertas distintas se habrían para ejemplificar el carácter unificador de la misión. Un amalgama de razas cada una por su puerta, cada una con su público.

Cada uno lucía con orgullo su banderita de hombre, mujer, binario, no binario… Todos habían sido entrenados para ser las caras más bonitas de su audiencia, compartiendo propósito pero sin mezclarse.

Dentro, otros más feos, ya lo tenían todo listo para el gran viaje .

Era el día de la despedida: El gran día de la despedida. Todos aquellos pasajeros no volverían a pisar jamás la tierra. Por eso un mes antes hubo otro día de la despedida, la pequeña despedida.

En petit comité los astronautas se reunieron, sin trajes, sin protocolo, con familiares y amigos. Hubo abrazos y llantos antes de entrar en la base. Abandonaban su vida en la tierra por un viaje a millones de años luz, un viaje sin final que solo sus futuras generaciones verían concluir.

Cuando la ciudad nave abandonase la órbita terrestre el metal sería su mundo y las estrellas su promesa infinita.

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Bestseller

6 septiembre 2022

Aparece el rey del cielo: Cálido y brillante, una estrella tranquila, lejana. Camina, orgulloso Sol, para que sus súbditos lo veamos amanecer.

-¡Oh, Rey del firmamento, astro emergente, te ofrezco mi vida -. Un acólito se inmola como ofrenda y el resto imploramos su misericordia, su favor para que cuide nuestra cosecha.-Acepta este sacrificio.

Pero, incontrolable en su rutina , no cambia de órbita, no se muestra benevolente. No se vuelve bueno o malo por los intereses del ser humano.

Es por eso que lo olvidan como Dios, se inventan uno más bípedo, más mundano, más real; alguien sobre el que poder escribir un discurso y una trayectoria más adaptable.

Su nuevo Dios camina entre los mortales, participa de cada novedad y, con cada acontecimiento, varia su camino en la dirección correcta.

Un Dios amable, capaz de castigar a sus enemigos si es necesario.

Lo adaptan a cada época respetando la esencia. Escriben sus dogmas incuestionables, abiertos a las reinterpretaciones que hicieran más fuerte la organización. Se fragua un superventas inmortal; para toda la vida y la promesa del más allá inexistente.

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Brujas normales

23 agosto 2022

Últimamente veo muchos zapatos de bruja. Negros como el betún, afilados hasta la muerte; no siempre el resto acompaña. Ni la ropa, ni el pelo, ni, sobretodo, la mentalidad transgresora, ni la libertad infinita.

Parecen brujas de fin de semana, de modos pasajeros y sueños fugaces.

No saben hacer pociones de amor ni venenos afrodisíacos , no dominan los conjuros básicos, las palabras adecuadas. Se limitan a llevar zapatos de bruja y a ser tan normales que se me hacen brujas extrañas.

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Mala vida

16 agosto 2022

Al amanecer del tercer día, destrozado por la mala vida, se arrastró hasta la luz del sol. Los primeros rayos le hirieron de muerte y, aún así, decidió continuar. Se le había acabado el combustible y necesitaba más si no quería que su cuerpo colapsara. Paraba a cualquier desconocido para pedirle paliativos pero siempre rehuían un cadáver que ya olía demasiado a muerto.

– Tendrías que pedir una ayuda distinta – le dijo un cruzado de la bondad justo antes de dejarlo tirado, como todos.

Poco a poco su cuerpo fue asumiendo su condición inerte y se tumbó para que alguien pudiese recogerlo ya en descomposición. En el frio cementerio le esperaba una tumba helada, una fosa común para almas desahuciadas, como bien había dicho el cruzado, eso es lo que tenía que pedir ahora.

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