Conciliación vacacional
23 agosto 2024A las siete asesino
20 agosto 2024A las siete siempre esperaban al asesino: con sus uniformes impolutos y la pose marcial.
Oteaban el horizonte esperando verlo aparecer y, casi, era un alivio que no sucediera.
No había enfrentamiento, no necesitaban imponerse aunque, bien es cierto que, un asesino andaba suelto.
Mientras, él, el asesino, se reía de sus trajes condecorados, de la larga espera y de la hora prefijada.
Media hora más tarde podía salir a matar con tranquilidad. A las siete siempre estaba en casa. Preparaba una mochila con cuatro cuchillos, destornilladores y una lija del dos con la que despellejar a sus víctimas. Todo a los siete y media mientras, siempre a las siete, esperaban al asesino.
LaRataGris.
Fugaces
5 agosto 2024No era más que un segundo, un instante tan bonito que le pretendían las horas. La una, las dos, las tres,… Tanto daba si era de mañana o de tarde, la noche más profunda también quería que aquel fuera uno de sus momentos.
Para convencerlo le mostraban el tic tac de su paso, le ofrecían un lugar preponderante en la esfera de su reloj.
– Podrías ser el cambio de hora- le tentaban-. Incluso, si quieres, puedes ser el segundo que se aleja de un día para entrar en el siguiente- le decía la medianoche.
Le regalaban los oídos, le suplicaban, le exigían pero el se fue como un suspiro, solo y sin darse cuenta.
LaRataGris
Viento de no cambio
30 julio 2024El viento que nos movía se había detenido de golpe. El velero se mecía sobre una bandeja de plata mientras nosotras quemábamos el tiempo en caladas lentas y profundas. Aspirábamos y pasaba una hora, expulsábamos una nube que se quedaba enganchada en el cielo y otro instante, otra hora, una vida.
Al amparo de la calma chicha, rodeados de un desierto de aguarumores, nos giramos hacia el capitán buscando algún consuelo.
– Somos- vosotras quería decir- las que tenemos que soplar-. Y claro que era un tenéis muy alejado del tenemos. Que absurdas sonaban las obligaciones en esa mar congelado.
La naturaleza contaba chistes de nuestra situación y nosotras; hombres y mujeres de la tripulación, le hicimos caso al capitán, porque era lo que siempre habíamos hecho. Estábamos acostumbrados a que nos meciese el viento, que solo él, el capitán, general de mil guerras, fuese nuestro guía.
Soplamos y soplamos hasta quedarnos sin aliento y ni así aprendimos de nuestros errores. Preferimos morir bajo sus ordenes a remar en otra dirección.
LaRataGris
Cocinando libertad
26 julio 2024La muerte de Fran
23 julio 2024¿Cómo murió Fran? Siempre hay leyendas sobre la muerte de algunas personas, como si no existiese un termino medio para poder explicarlas.
Mueres de viejo, por enfermedad, quizá en un accidente fortuito; mueres, en definitiva, de algo más o menos natural. Atropellado, si caes sospechosammente por la ventana, es algo común, dentro de cierta, digamos, normalidad.
Pero ¿Y si tiene que ver con una sustancia prohibida, un asesinato probado, un suicidio o algo más artificial?
Para los amigos de Fran no había duda. Siempre había vivido deprisa y estaban seguros de que murió lanzada, sabían que ella lo habría querido así.
No iban desencaminados. Cuando se vió atrapada en el primer grupo, el de muerte natural, ella mismo preparo todo un escenario para que nadie cometiese el error de verla envejecida.
Derramo alcohol por todo el coche, atiborro la guantera a todo tipo de estupefacientes y apretó el acelerador con todos sus fuerzas para que se encontraron el coche totalmente ahogado.
Pero, en realidad, no le quedaban demasiadas fuerzas. Aparcó, esperó la muerte.
La autopsia fue clara, estaba limpia, se fue de forma natural pero, sus amigos, sabían la verdad: había muerto como había vivido.
LaRataGris.

Escrito por laratagris 













