Diez años, cincos meses y quince días

15 junio 2013

Hoy, desde hace quince días, pero especialmente hoy, me cuesta mucho escribir algo que no sea triste. Y creo que no es justo por que todo este tiempo he sido muy feliz. Me marcho con mi cajita de recuerdos llena, con el corazón roto en miguitas de pan que he ido soltando por todo el camino. Os voy a echar mucho de menos y eso me hace sentir un poquito solo e indefenso.

Que grande y frio se ve este mundo de monstruos con corbatas sin saberos cerca.

De golpe se me han caído diez años, cinco meses y quince días encima y, mirando hacia atrás, no parecía tanto, no ha sido suficiente. Como me gustaría empezar de nuevo para repetirlo todo, incluso los malos momentos o… mejor esos me los salto y nos reímos, cantamos, jugamos como siempre hacíamos y, si es necesario, que se den de nuevo, que prefiero vivirlos si el resto es la mitad de lo que me ha pasado.

Sólo me alegro de que no haya estado Silvia; por que de ella me hubiese costado despedirme tanto como me ha costado de Montse. De todas las Musas, las Pipi Madalenas, las mamis, el Comeratas, ojitos … pero sobretodo de mi Sargento y mi Madam.

Besos para todas

LaRataGris


La vida exigida

10 junio 2013

la vida exigida


Yupi

3 junio 2013

yupi


Los números

31 mayo 2013

Treinta del cinco de dos mil trece, cifras, un día. Hoy viene el jefe y me he lavado los dientes, me he duchado con el champú olor a menta y mi calcetín tiene un agujero, uno, números, espero que no se fije, que no me mire, que pase como la ansiedad cuando se va.

-¿ Tienes miedo?

– No, pero sus decisiones afectan a mi vida, la laboral y la privada, la familiar, la de ser muy, extremadamente, feliz… me quiere cambiar de tienda, por eso viene.

Yo también soy un numero. Desconozco el valor exacto, poco, pero soy el usuario veinticuatro noventa y ocho para el ordenador, contraseña de cambio periódico y ordenes concretas: ¿ Cuanto he de vender? ¿ Facturar? ¿ Penetrar en el target adecuado para que el número que me pagan sea rentable?

– Tal vez produzcas más en otro sitio, otro horario, otra gente.

– Ulceras es lo que produzco, pensarlo me mata. Me he acostumbrado al sitio en el que estoy, echare de menos a su gente, ver a mis hijos, abrazarlos, quererlos.

– En los tiempos que corren…

– Lo se, sólo somos números. Con un número creciente de parados queriendo ocupar tu sitio… Ya llego a mi parada, ya llega el…

LaRataGris


La jaula de la cantora

20 mayo 2013

El pájaro, por qué molestarse en preguntar su nombre, dormitaba día y noche en su prisión sin rejas. Nunca dormía del todo, jamas se despertaba, siempre se quedaba en eterna vigilia: esperando sin esperar nada.

Julieta se desesperaba de verlo cansado. Ella, que había atrapado lo mas bello, veía como era una forma marchita en propiedad.- ¿ Qué te sucede, mi tesoro?- y por entre algún un trino le explicó que echaba de menos su cielo, con su lago y su tierra.- Necesito- le dijo- no sentirme lejos de mi hogar.

La princesa llamo a sus arquitectos, decoradores, pintores, contratistas, obreros, peones,…y le hicieron una prisión más grande, colorida y acogedora, aunque seguía teniendo el techo cerrado y su tierra olía a porexpan y pintura para maquetas.-¿ Estas ahora contento, mi tesoro?-. Pero el animal no se molesto ni en contestar lo que no había escuchado. El chico para todo, que iba y venia con los cafés, había coloreado un sustituto sobre uno de los arboles sintéticos pensando que así se podría comer el original con miel y patatas.-¿ Por qué no contestas, mi tesoro?-.

De nuevo congrego a sus siervos, pregunto a sus hombres mas sabios por la pena de su posesión mas preciada. Todos coincidieron que aquel diorama que se les presentaba, incluida la pintura del ave, no era ni triste ni alegre- Forma parte del arte- concluyeron- y como tal depende del espectador para justificarse o no.- Contrariada, Julieta, regresó a su habitación sin saber que había visto una mentira. Jamas había estado en la realidad y por eso su sola representación la dejaba vacía y sin dirección.

LaRataGris


Los días felices

18 marzo 2013

Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.

Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.

Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.

que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.

LaRataGris


Disponibilidad para viajar

6 marzo 2013

Disponibilidad para viajar


Inter-cambios

20 septiembre 2012

Inter-cambios


El héroe invicto

3 julio 2012

Andres se había esculpido la resignación del que triunfara. Ahogaba sus días en una vida aburrida, a la espera de la próxima aventura que le rodearía hasta hacerlo crecer. Tenía una habitación vaciá para todos los recortes de periódicos que hablarían de sus hazañas. Un cómodo sillón sería su descanso de tanta lucha y ajetreo, cada día comprobaba que no se deteriorase, se sentaba a envejecer solo y cansado. Los tiempos mejores estaban por llegar.

Rara vez sonaba el teléfono. Le gustaba escuchar su timbre antiguo, estridente, monocorde. Imaginaba su oportunidad, soñaba que no la desaprovechaba mientras dejaba que el molesto ruido se fuese apagando en la sala a oscuras. Nunca salía por miedo a que ese fuese el momento en el que la vida le iba a sonreír y, si alguna vez se veía obligado a dejar la casa, siempre regresaba mirando el número de mensajes del contestador; con uno solo sonreía y se sentía tan feliz antes de borrarlo sin escucharlo. Su móvil recogía polvo sobre la mesa, rompía las cartas nada mas recogerlas, borraba los e-mails pensando que el que destruía era el definitivo, sin perder la ilusión de saber que ese era su momento pero el no había fracasado al intentarlo.

LaRataGris


buuu

27 junio 2012

buuu