
Por favor, opine silencio
21 febrero 2025La caja de respirar
21 enero 2025Los cuerpos flotaban en la deriva de la habitación. Distribuidos en filas paralelas hasta inundarlo todo.
-Aquel- Bru señalaba desde el marco de la puerta. Dos gigantes, actuando como sus brazos, se las ingeniaban para pasar entre la decadencia de los cuerpos, hasta llegar donde ella indicaba -. También aquel, y ese otro- todos aquellos que se habían consumido hasta volverse quebradizos.
Con cuidado recogían a los muertos para que no se hicieran polvo flotando en aquel mar de silencios.
Con la habitación limpia de parásitos, Bru, hacia pasar al nuevo inquilino de dinero caliente, ansioso por la experiencia.
– Allí- le indicaba uno de los cinco sitios que habían quedado libres-. Siéntate ,tumbate, disfruta.
Luego cerraba la puerta y dejaba que la habitación volviese a inundarse con gases del sueño.
Juan aspiró fuertemente hasta que sus pulmones fueron una botella llena. Cayó hasta estar vertical.
-¿Cuanto puedo estar? – y recordó: Hasta que se te acabe el dinero o la vida.
LaRataGris
Verdaderas mentiras
26 noviembre 2024Aunque en sus ojos se leía la verdad había decidido mentir con su cuerpo. Se movía como una serpiente en el agua caminando decidida e impactante.
– Eres casi toda mentira y aun así…-Sin prestarme atención parpadeó para callarme y me quede mirando como se alejaba fuerte y sutil. Acabe la frase cuando ya estaba perdida en el infinito.-… aún así se intuye la triste verdad.
La leí en sus ojos de miel, una historia sin final que ya había acabado.
Ines, sólo unas iniciales en el periódico: I.S. murió buscándose la vida.
Sin preguntas, sin respuestas.
LaRataGris
Hueco sin brillo
19 noviembre 2024De repente se dio cuenta que estaba vacío: como una semilla estéril, como un libro al que le han arrancado las hojas.
¿En algún momento tuvo potencial? ¿Cuando se quedó en nada?
Alguien le había empujado a ser una sombra de una figura humana. Repetía los movimientos que había aprendido sin saber para que servía aquel baile.
Pero bailaba; se movía de la mañana a la noche, fingía entender la realidad mientras vivía hueco y sin brillo.
LaRataGris
Mundo enfermo
18 octubre 2024
Baja flexible, reincorporación gradual,… llámalo como quieras que sigue siendo lo mismo. Las personas tienen derecho a enfermar sin que nadie te tenga que decir nada.
Encuentros solitarios
8 octubre 2024Su nombre era la contracción de dos nombres que se rompían, el susurro silencioso de una enredadera llena de flores marchitas.
Nos conocimos un mes de enero, junto al estanque.
Él llevaba a cuestas su vida triste mientras yo caminaba con cuidado por no pisar ninguna bomba.
La conexión fue inmediata; caímos muertos sobre el mismo lecho de hojas. Nuestras almas atrapadas en la tierra de los vivos y nuestros cuerpos sin poder tocarse, intangibles.
Mi nombre era el suyo invertido, mis ideas suyas también.
LaRataGris.
Segundo respiro de dolor
17 septiembre 2024En el silencio de la noche se quebró en un ruido seco y constante.
– Es la hora – se dijo en el ritual de poco antes de la una. Recogió el desorden del momento y, como una inercia más, se derrumbó derrotado.
Una madera a la deriva; dejando que las olas de las sabanas empapen su espalda y la deshagan lentamente.
La piel cae como polvo, como semillas.
Respira un poco más lento, intentando concentrar sus heridas a lo largo de la columna vertebral, consciente del grito de cada una de sus células.
Inunda el colchón con los flujos de la desesperación, de la aceptación.
Respira tan profundo que se arquea hasta quebrarse con un sonido seco y penetrante. Las costillas atraviesan su piel, se retuerce como los nudos de un árbol. Sus huesos atraviesan la cama, se transforman en raíces con las que absorbe los nutrientes del suelo. Entonces germinan las semillas que había plantado, se le enredaban atándole un poco más a la tierra.
El cansancio, el dolor, le abandonan, desaparece en dirección contraria a los nutrientes.
Llora en ausencia de tormento. Completamente desconectado se hace consciente del daño. Se hace uno con el miedo y, finalmente, se duerme en la tortura de no sentir.
Se desprende, desaparece.
Al día siguiente, como cualquier otro día, rompe raíces y vuelve a rodar ajeno al descanso. Obviando cada pinchazo, todos los rotos. Normaliza el daño y la pena.
No hubo nada extraño en caer muerto, en que drenase su sangre, que cayera como hilos de olvido. Durmió como un vegetal y se levantó dispuesto a dolerse de nuevo.
LaRataGris
Escrito por laratagris 










