Pasados
22 abril 2011Gooooolpeados
20 abril 2011Eran dos titanes temibles. De cuerpos desproporcionados, de fuerza descomunal. Uno representaba el bien, la lucha por lo que es justo y correcto. El otro era la maldad personificada, crueldad sin paliativos. No existían los matices en el combate, estabas a favor del bueno o del peor. Mientras tanto la ciudad quedaba arrasada en su enfrentamiento. Los gigantes sobresalían por encima de las nubes, se lanzaban edificios, ya sabes quien lo hacía con inquilinos y el que se preocupaba de salvarlos. Insultos, chanzas, odios viscerales y, en un momento dado, el maligno, sacó un cañón láser de efectos devastadores. Disparó apuntando a la tierra, dispuesto a acabar con todo la vida sobre ella. Su adversario buscó a su alrededor algo que pudiese salvar la existencia y, únicamente encontró una parabólica que arrancó con la esperanza de que el rayo rebotase sobre ella y desestabilizase al otro coloso.
Y a punto estuvo de llegar el impacto, colisionar con la antena y cumplir un cometido inverso al deseado por su desencadenante. Tal vez hubiese sido así pero, en el último instante, salió por una ventana el dueño de la parabólica. Gritando, exigiendo, obligando al Hercúleo superhombre a dejar el trasto en su lugar antes de que acabasen los penaltis….Así fue como el disparo puso un punto y final a la historia cuando el muy imbécil prefirió morir a vivir sin fútbol, necesitaba su droga más que la realidad.
LaRataGris
El mapa de nuestras heridas
11 marzo 2011El amante de la luna
Amanece y la luna le da un beso de buenos días, lo desacuna suavemente y con palabras hechas de luz le susurra- despierta mi dulce niño, ya es de día-. Él se quita el disfraz de soñador, se maquilla de rutinas y vestido como hombre de provecho desaparece en la calle.
Cruza las estaciones de tren, se mueve deprisa para llegar el primero, poder comprar, vender, fabricar,…producir el máximo de piezas útiles y ser un eslabón indispensable para su cadena de montaje. Acaba exhausto de rebotar sobre las paredes.
Desganado se arrastra sin fuerzas hasta la noche.- Amor- le da la bienvenida su alegre luna menguante y lo baña en un sueño que le lleva por tierras tranquilas.
Sin mantenerse entero se desmonta y guarda cada pieza en una cajita donde, acurrucado, deja que su luna lo acaricie. -Buenas noches- le sonríe agotado- no sabes lo mucho que te he necesitado hoy.
Las partes del mapa
Se habían acostumbrado a ser las dos partes de un mismo mapa. Dos vidas que se necesitan la una a la otra para poder ser leídas. Un abrazo casual y los pliegues de la piel empezaban a montarse sobre sus cuerpos, dibujando el recorrido de sus días, marcando con una equis algún lugar donde se había perdido un tesoro.
Cada noche se rompían los dedos recorriendo los lugares comunes del dolor, como hombrecitos caminando sobre sus cortezas. Seguían el trazo de la línea discontinua tatuada en el pellejo. Los brazos se fundían en un abrazo para poder soñar un camino secreto y, sobre los dos unidos, se cruzaban los segundos en una maraña de sin razón.
Con caricias desenredaban las carreteras del pasado, pintaban nuevas sendas y reordenaban el mapa de sus heridas para que nada doliese tanto. Era un plano de vencidos buscando consuelo.
Los besos ladrones les desgastaban, borraban las marcas del dolor y a cambio dejaban un llanto de silencios. Habían aprendido a regalarlos sin amor, erosionar su exterior para que las primeras luces del alba encontrasen el interior de los amantes hecho un nudo de noche.
La luna
A ella le quedan los días soleados, el silencio y la tranquilidad de la casa vacía. Se levanta primero, deshaciendo el lazo de los cuerpos y, entre caricias, lo despierta con suavidad y le da un beso antes de que se marche.
Se siente tan fresca y radiante que necesita estar sola, no pensar en nada ni nadie.
Tan feliz de su nueva vida, los primeros pasos sobre la tierra para acabar haciendo lo mismo de siempre, no parece importarle porque la memoria ha olvidado los años.
Se pinta de juventud, de perder el tiempo y quedarle una eternidad por delante. Pero las fuerzas que aún deberían ser eternas se disipan sin más y la enfermedad le clava un cuchillo en los huesos que parecen quebrarse dentro del cuerpo. Se deja caer incapaz de llegar a ningún sitio. Cierra los ojos, se siente demasiado frágil a pesar de este invernadero que se ha hecho construir. Cuenta los tic tac del reloj, los ordena en grupos de diez y, cuando tiene los equivalentes a once horas adivina a su amado llegando de trabajar.
Se arranca un pedacito de corazón, apretando los dientes para soportar el dolor . Esta noche lo volverá a acunar, le borrará la pena igual que él la mece y la reinventa.- No sabes lo mucho que te he necesitado hoy- y ella le responde sin pronunciar palabras- Yo también necesitaba sentirte.
LaRataGris.
Susana
25 marzo 2009
Las cosas
pueden obtenerse de mil formas,
pero no todas te hacen feliz.
LaRataGris
Susana se sentó al lado de la montaña más alta del mundo y esperó. Esperó a que el sol se fuera, que las nubes se marchasen y la luna la saludase. Después de que todo esto sucediese se levantó y comenzó a andar hacía el Norte, alejándose del terreno que había pisado.
Más tarde, tras unos días de camino, llegó a un lago. Era un lago precioso, con reflejos de plata por toda su superficie y una barca en la orilla. Decidió que le gustaría ver amanecer en él. Se montó en la barca, remó hasta el centro y mientras se trenzaba el pelo contempló cómo el primer rayo de la mañana lo iluminaba todo.
Pasó un día durmiendo.
La corriente la arrastró al lado este, desembarcó, miró alrededor pero no le gustó nada de lo que vio. Cogió de nuevo la pequeña barcaza que le había obligado a llegar allí y la dirigió al oeste, hasta pisar tierra firme. Esta vez le pareció todo mejor y se quedó a vivir.
Con el tiempo su vida fue un poco más prosaica para el resto de personas: levantarse, desayunar, cultivar, comer, leer, dormir y en algún momento morir, no era suficiente para ellos, anhelaban verla hacer cosas que soñaban y, por tanto, la olvidaron.
Fue de esta forma como nadie supo que murió feliz. Murió feliz de haber conseguido una noche, una mañana y una vida. Lo que, a veces, todos quieren, lo que Susana logró de forma casual, como eligió, sin seguir el camino de baldosas amarillas.
LaRataGris.
Una linterna sin pilas
4 diciembre 2008El señor T. que no necesita trabajar, está muy contento porque se ha comprado una linterna. Normalmente no se la podría pagar con el dinero que le da su madre, pero, ¡qué demonios!, un día es un día; y en el anuncio se veía tan bonita.
Los primeros días son geniales, hace sombras, deslumbra a la gente por la calle, lee libros bajo las mantas,…, puede hacer tantas cosas con su fantabulosa linterna que cuando empieza a perder intensidad se siente un poco apenado, y al final, con las pilas gastadas, su mirada se apaga con la de ella.
Durante un par de días se siente triste y solitario, al terceroo decide pedirle un aumento a su madre, pero ella no quiere dárselo.
El señor T ha encontrado trabajo en el centro de la ciudad, aprieta torinillos a unas máquinas que no sabe ni qué son. Con su primer sueldo compra las pilas más potentes y duraderas para su bella linterna. Ya no tiene tanto tiempo para disfrutarl, pero aún le queda algo.
Al mes y medio de trabajo se da cuenta de que pierde mucho tiempo en el camino a la fábrica y se compra un coche. Ha tenido que hipotecar su pisito, pero todas las mañanas va como el viento por la carretera.
El coche no gasta mucha gasolina, pero aún así le supone un gasto. Hasta que deje de pagar la hipoteca el señor T hará horas extras, no le pagas mucho, pero le llega para la gasolina, y con el tiempo que ahorra en el camino, tiene más para jugar con su linterna. Lástima que ahora gaste más tiempo trabajando, «pero, ya verás cuando acabe con la hipoteca»-piensa. También piensa que ya que tiene coche debería cuidarlo un poco. Precisamente ayer vió unos alerones fardones anunciados en T.V. Salieron dos días después de comprarse el coche. Si lo hubiera sabido se habría esperado, pero ahora no puede volver atrás. Y, entonces, el señor T, que necesita trabajar para vivir, se pone muy contento porque se ha comprado unos alerones. Normalmente no se lo podría pagar con…
LaRataGris.

Escrito por laratagris 












