En aquella época del año era habitual ver familias enteras que se parecían entre ellas. Imitando a los viejos seriales de televisión con madre y padre perfectos, niños con el punto exacto de ternura y travesura. Dos abuelos entrañables coronaban la estampa, él con barba cana y ella con delantal y sonrisa constante.
Diversos, elegantes, fingiendo amabilidad y buenas maneras.
La gente los paseaba orgullosos, presumiendo de las ausencias del año con el exceso de unos días.
Muchos de aquellos abuelos habían sido adoptados para generar esos momentos mágicos. Los más jóvenes disfrutaban de opíparas cenas de nochebuena y atracones en navidad. Luego se llevaban tupperwares con las sobras para recordar durante una semana la melancolía de las fechas.
Ya llegaría el abandono, la rutina ahogando la imagen idílica.
Muchas adopciones de gente mayor no llegan a buen termino.
– iFeliz Navidad!- se recargaban ahora que podían, reservaban para que la sensación les durase un año entero. Con suerte, algunos, estarían vivos para la próxima adopción.
Se acabó lo que se daba. La que quiera hacer balance de daños es libre de hacerlo. Yo enterrare el anterior, aunque siga vivo, y prepararé el funeral para el siguiente, aunque ya esté muerto.
Te deseo un mejor año de lo que te mereces, a ver si así nos volvemos mejores personas y podemos pasar página.
Al día siguiente recogió sus cosas y se marchó con la idea de que jamás volvería a pisar aquella casa.
Tenía la edad justa para que nadie la detuviese y la convicción de que cualquier otro lado, aunque fuese el mismo infierno, sería mejor que este presente.
No se lo pusieron fácil. Todos decían que era buena para nada, no querían contratarla, no tenía ingresos pero, ella, respiró hondo y continuó caminando. Se preparó, sacó pecho y como en el cuento de la lechera se montó un futuro a la medida. Después murió de hambre porque no bastaba con desearlo, no era suficiente con intentar hacerlo. Eso era una mierda de emprendedores capitalistas y ella había nacido pobre como las ratas.
Sí sólo hubiese tejido una red con todas las que estaban en su misma situación.
Aunque reconozco que la campaña no está muy allá, ni el cómic, ni la época de subirlo…pero oye puedes leértelo gratis y, si te gusta y quieres ayudarme a pagar el material de dibujo, siempre puedes lanzar unas moneditas para que baile el mono.
Cada cinco minutos sonaba la alarma para recordar que nadie había apagado la primera. Casí una hora después y seguía sin aparecer ese nadie dispuesto a calmarla.
BZZZ, entró al trapo una llamada del móvil, vibrando al ritmo del despertador.
Tititi la alarma, Bz Bz, el móvil intercalando silencios. Plic plic, goteaba el grifo mientras, desde el trabajo, Bz, insistían para enterarse el por qué llegaba tarde.
DJ Loco, representa, gritó en mitad de la escena.
Plic, bz plic bz plic, tititi plic Bz, Dj Loco, bzz titititi bz, plic titi Dj Loco.
Un número uno inmediato: la canción de la muerte acaba con una patada en la puerta y sirenas.
Mezclado y remasterizado por Dj Loco, el ritmo del morbo, lanzado antes de que el suicidio tuviese éxito, y calla el presentador, fade out de la música, Dj Loco bz, PLOC NINO NI.