Vacíos capitales

28 mayo 2015

Vacíos capitales


Soy #CharlieHebdo

8 enero 2015

soy Charlie Hebdo


Camine en línea recta

9 noviembre 2014

camine en línea recta


Un corazón de alambre

2 junio 2014

El artesano

De alambres y plástico, le pintó unos ojitos tiernos y labios de fresa con un pincel fino. El artesano abrazó a su amada sintética y le susurro un te quiero al oído. Pero ella no le quería, no de la misma manera.

Cerró los ojos tumbado a su lado y la dejo descansar, había sido un día demasiado largo y la pega aun no estaba seca, las grapas no se habían absorbido, así que la beso en sueños mientras esperaba que ella, la física, se acostumbrase de la misma manera.

Pasaban los días y seguía ignorando sus caricias. El desprecio se palpaba en su no hacer nada, había tal desdén en su inmovilidad que no necesitaba ni girarle la cara y, eso, lo estaba volviendo loco.

Una noche, harto de que sus caricias fueran como cicatrices, desnudo su cuerpo de plástico y la empujo contra el suelo donde la poseyó. – esto,- le susurro- si que te va a doler, zorra-. Cuando acabo con ella su amor parecía un frio cadáver que dejo en el container, camino de la ferretería donde compraría más alambre.

El artista

-Como lloran los cuerpos inertes- el artista camina entre los desechos de los artesanos buscando alguna pieza, aun viva, que rescatar. Recoge los mecanismos desahuciados, las carcasas por contener, los alientos que aún no se han volatilizado. Los guarda con mimo en tarros de conservas donde esperaran la reencarnación. Protege sus pulmones con una máscara de pintor, telas destrozadas son sus corazas contra el frio y sus manos agrietadas, desnudas, aman lo que toca.- ¿ por qué los artesanos siguen estos patrones? Esta perfección que niega la belleza de la casualidad, del error acertado…- de repente el tacto helado de ella acelera su respiración. Siente el tormento del dolor en un cuerpo al que jamas se le otorgo la vida. Lo carga a su espalda y se aleja sabiendo que lo que jamas ha vivido tiene que nacer.

En casa busca entre la basura de sus tarros y con alambre de espino dibuja un motor para su pecho vacío. Las espinas penetran su carne de plástico, el corazón comienza a latir y, con un estertor, traga el aliento necesario.- ¿ donde estoy?- y el artista guarda silencio mientras ella lo mira todo- ¿ quien eres?- pero por un motivo que desconoce son preguntas que no tienen importancia, de repente siente la necesidad de abrazarle. El calor y la presión hace que, finalmente, se reabsorban todas las espinas que salen en forma de lágrimas por sus ojos pintados y expulsando el dolor comienza a vivir.

LaRataGris


Colorear según el número – Un Mapa de color

14 noviembre 2013

Colorear según el número

Ten un mapa de color

para salir del papel

blanco es mi dolor

laberinto de cordel.

Toma conmigo el camino

que acaba en el horizonte

yo amaré ser tu pollino

tu serás mi Rocinante.

Luis Hernández Blanco

Imagen : LaRataGris

 Poema: Luis Hernández Blanco

Voz: Jesús M. Palomo

La poesía no muerde


Compra_rte

10 octubre 2013

compra_rte: La artista comprometida se negó a pintar si no era subvencionada


Tinta negra

19 septiembre 2013

cabecera para tinta negra x LaRataGris


Grass graff

9 septiembre 2013

En verano todo parecía distinto. Las calles se llenaban de emigrantes intentando recuperar sus raíces por un mes. Sobretodo venían los catalanes, pero también de la capital, de la ciudad de málaga y uno de bilbo con su mujer y su salvaje. Al crio de la canija le encantaba aquella variedad, aquel mezclar acentos en una misma lengua. Los mayores siempre mantenían un aire andalú algo rebajado pero sus cachorros eran demasiado finos, hablando de rebeldía y trastadas. Ellos fueron los que le explicaron que en las ciudades estaban rompiendo las paredes a golpe de spray y rotuladores, que la gente que tenía algo que decir ya no lo hacía en papel, igual que los que solo se querían hacer notar. Aquel agosto empezó a firmar como Grass Graff con los nietos de la Francisca.

– Quédatelos- le dijeron al acabar el verano- en barna es fácil conseguir más colores y si quieres, cuando se te acaben, ya te enviaremos más botes.

El otoño puede ser duro en un pueblo de tres calles, donde el único adolescente que vive todo el año es un vándalo al que le gusta manchar todas las casas blancas. Los dedos saben bien a quien señalar y no se reparten las culpas. Así fue como se terminaron todos sus sueños grafiteros. Acalló los rotuladores y se dedico a los mulos como manda la decencia: los llevaba hasta el pasto, luego a la fuente y, por el camino, de vez en cuando, siempre que nadie mirase, como un acto reflejo, disimulando todo lo que podía, solo a veces pintaba alguna piedra del campo. Luego la giraba para que sólo pudiese verla la tierra y seguía con la vida que le sabía a poco.

También podía hacer un rallajo sin sentido, que no se molestaba en esconder por su apariencia casual. Era como si a un cualquiera se le hubiese caído un rotulador y lo hubiese recogido inmediatamente. El monte empezaba a llenarse de ellos como algo inocente, un descuido sin sentido hasta que te alejabas.

En invierno su obra estuvo completa. Solo era realmente visible desde una carretera secundaria. Conforme rodeabas la montaña se iban uniendo cada uno de los puntos en un dibujo imposible de describir con palabras. Primero solo una parte que iba cobrando forma conforme los vehículos zigzagueaban por aquellas curvas sin final, luego una explosión al ver el cuadro terminado. Innumerables fotos y vídeos intentaron dar una explicación de aquella montaña increíble, firmada por Grass Graff no tardo en conocerse como tal: la montaña de Grass Graff. Igual que pólvora encendida se fue extendiendo por el mundo de las redes hasta conseguir que artistuchos con ansias de maestros se acercasen buscando al genial autor. Había quien buscaba las rocas pintadas para cambiarlas de de sitio, añadía sus propios colores, querían ser parte de aquello o destrozarlo. No parecía existir la indiferencia y por eso las autoridades prohibieron el paso, cuantificaron, mediante las imágenes existentes, hasta la china más pequeña y convirtieron aquello en la octava maravilla del mundo.

En primavera el pueblo despertó de su sueño, la señora Encarna recordó el nombre que repitió en un pleno del ayuntamiento. -Si el hijo de la Canija nos pinta las paredes que le hicimos encalar…- querían aprovechar todo aquel turismo artístico que parecía generar tanto movimiento. Su vandalismo empezaba a cobrar otra dimensión, más digerible, integrado en el paisaje y por eso le pidieron que volviese a colorear el pueblo… Pero el ya tenía nuevos intereses, tenía que llevar los mulos más lejos por culpa de la cultura y pronto sería verano cambiándolo todo.

LaRataGris


Customizando la mochila

30 julio 2013

image

Aprovechando los buenos regalos para colorearlo todo….
( el corazón cosido por mi Alicia 8P )


Ingeniería genética de la baldufa

24 junio 2013

Jamas aprendí a lanzar el trompo, peonza, baldufa o galdufa- según escribas o sea-. En mi época- cuando los niños no eran como yo ni tampoco como los de ahora, que me son tan distintos como los primeros- estaban hechas de madera maciza y, a mi, lo que me perdía era decorarlas, armarme de rotuladores y mancharlas. – No lo negare- me hubiese encantado hacer todos los trucos que les veía a mis compañeros: girarlas a velocidades de vértigo, que salten, arrastrarlas como perros, que bailen en la palma de mi mano y hacerle cosquillas a la piel del mundo. Había trucos para liar la cuerda, la mejor inclinación para tirar, como recoger … un poco igual que hoy pero en diferente material.

Hoy- siguen las de madera pero parecen ser para niños poco funkis, de poco cache- las fabrican de polímeros ligeros y fibra de carbono- plásticos-. Una anilla marca el recorrido de la cuerda y- no se por qué- tienen mas soltura, con un truco que han memorizado por su espectacularidad- la hacen volar y aterriza girando sobre la mano-. No se si resistirían nuestra brutalidad de lanzarlas unas contra otras, con las puntas afiladas, sobre otras danzarinas, cubiertas con armaduras de chinchetas. Su carcasa impoluta, sin ningún dibujo manchando el logotipo original, no invita al salvajismo o a la creatividad. Sin alternativa para el pintamonas, o la sabes lanzar o estas fuera.

– Puntualizare- Hay copisteras en las que- ¿ a cuanto el kilo?- añaden tus fotos, escudos de equipos o mil emoticonos varios. Como si los nuevos artistas solo tuvieran que hacer un cortapega del producto manufacturado. Tal vez, ahora, tenga que aprender a lanzarla- ¿ no crees mainstream?.

LaRataGris