La casa del pueblo

19 febrero 2024

La antigua fábrica textil fue desmantelada en un suspiro. Sacaron los telares, despidieron a los trabajadores y el barrio perdió la poca promesa de supervivencia que le quedaba a la gente. Unicamente el impresionante edificio, bueno para nada, seguía en pie.

– Habrá que derruirlo- dijo el hombre del ayuntamiento.

– ¡No! – gritó el pueblo que no quería un nido de ratas como el resto de solares que iban apareciendo como calvas – Pedimos, exigimos, que se destine para uso del pueblo.

Y el ayuntamiento, con la mirada puesta en el horizonte de las cercanas elecciones, donó el recinto – Disfrutad del regalo , cortesía del partido Tal y Pascual.

Que giro inesperada cuando ninguna asociación lo quiso para alguna actividad bien intencionada y mal organizada. Cada metro cuadrado se destino a la gente que había perdido trabajo, la casa, la vida… Ahora tenían un sitio gratis en el que vivir y, entonces, el ayuntamiento, presionado por constructores y arrendatarios afirmó que eran mejores las ratas.

Echo a la gente, tiró el edificio y la especulación regreso al barrio.

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Aprender errores

13 febrero 2024

Estoy seguro de que me recordaras de otros cuentos que acabaron mal.

Me rajaron siete cabritillas, me llenaron de piedras y me tiraron al río. Tres cerdos me escaldaron; la niña de la caperuza roja convenció al cazador de que me disparase a bocajarro y otros mil historias de los que no salí vivo ni de milagro. Tengo el cuerpo rectificado, válvulas en la cabeza y el tabique de platino.

Estoy tan harto, tan sumamente harto que ahora ayudo a las ancianas a cruzarse de acera, sonrió a los niños, respeto para que todos se confíen y, cuando ya nadie se lo espere, estallará la bomba. Me lo llevare todo por delante.

Yo ya he vuelto varios veces de la muerte, he aprendido de mis errores. Veamos si tú, que te gusta tanto matar, sabes también resucitar.

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Zumbido especial

5 febrero 2024

El teléfono zumbó sobre la mesa. Rosario tiró los cubiertos y se lanzó sobre él como si fuese importante. Sólo era Luis que le enviaba el mismo meme que ya había recibido siete veces aquella mañana.

Se lo agradeció con una carita sonriente y un pulgar hacia arriba, no importaba que a la tercera vez ya le hubiese empezado a parecer aburrido: un gato tocando la flauta.

También lo reenvió a todos sus contactos para no estar fuera de onda. La espiral de respuestas insulsas la atrapó hasta bien entrada la noche.

– No has comido nada – le dijo Alberto.

– Estoy ocupada. Ahora como.

-Vale, pero no olvides reenviar está historia a todos tus contactos o no podrás quitarte el mal olor de encima.

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Todos en marzo

29 enero 2024

En marzo nos habían echado a todas. Una máquina, la te lo hago barato 3000, podía hacer lo mismo que nosotras pero más rápido, más barato, sin protestas ni días de fiesta.

Primero tantearon el producto, convivimos aproximadamente seis meses en los que la máquina aprendía de nuestras rutinas. No tenéis que tenerle miedo, nos dijeron justo antes de despedir a la mitad, luego quedamos un cuarto de los iniciales y para marzo la empresa estaba totalmente automatizada.

Un robot iniciaba la producción a los nueve. Aceite y metal era el futuro mientras que carne y huesos nos retirábamos a morir en un rincón.

Pronto se acabaron los escasos ahorros que teníamos, pronto vimos como mañana era un lugar desolador.

El resto de empresas no estaban mejor. Sufrían el mismo cambio, era imposible conseguir un empleo si no estabas hecho de titanio. Íbamos pensando en la extinción cuando alguien entendió que nuestra fuerza estaba en nuestras manos.

Empezamos a cultivar huertos en Casa, construimos desde los desechos y nos intercambiábamos necesidades. Tejimos una red donde todos eramos bienvenidos menos los empresarios que veían como sus productos caducaban sin que la carne tuviese dinero para mover el capitalismo.

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Monstruos

22 enero 2024

Hablan los monstruos- ¡No eres uno de los nuestros! – gruñen más bien- ¡jamás podrás entendernos!

E Ismael se acurruca, ruge en un tono menos grave mientras ahoga las lágrimas. – Explicádmedo – les susurra sin parecer ni la mitad de fiero ni terrible.- Explicadme – reunió todo su valor-. Si siempre he soñado ser igual que vosotros.

– No se aprende, no te quema el fuego por dentro, no eres uno de nosotros.

Y, así, apagaban la llama que prendía su interior. Sin ese calor su corazón es ahora un frio calculado, triste.

Con carita de niño bueno coge un largo cuchillo, pierde su mirada.

– Es verdad que yo no soy como vosotros- asume al fin- vosotros morís como normales y yo…no soy como vosotros.

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Navidad, soleada navidad

15 enero 2024

A finales de enero aún seguía la navidad adornando nuestra casa. Los pastores camino de belén para adorar al niño mientras que, los tres reyes, arrodillados en el portal colmaban de oro, incienso y mirra a la pequeña figura.

Al árbol sintético era al único al que se le había arrebatado su espíritu navideño. Para que la gata dejase de jugar, habían guardado sus bolas en cajas de cartón, dejando desnuda su estructura de plástico y alambre, como si la planta artificial hubiese enraizado en el suelo del piso.

En las ventanas fue la propia erosión la que empezó a desdibujar los motivos hechos con espray de nieve. El blanco se esparcía como si alguien hubiese restregado sus manos por encima, llevándoselo hasta marzo.

En abril quedaba algún resto de abrir regalos, se habían amontonado sobre el mueble del recibidor como una montaña de inutilidades. Aún pensaban en que hueco los esconderían mientras pasaba el tiempo prudencial que les permitiría tirarlos.

Tal vez en mayo, puede que en junio o julio… caían los meses como días de hoja perenne. El polvo dejó su manto sobre la navidad, como la nieve imposible de agosto. Septiembre y alguien dijo- Puede que sea el momento de recogerlo todo.

Quitarían primero los adornos pero, en octubre, nadie lo hizo. Paso noviembre y, por fin, a mediados de diciembre, mi tío dijo que traía mala suerte alargar tanto la navidad. Por eso lo acabaron colocaron todo en cajas, para volver a montarlo al día siguiente. Que nadie los acuse de dejadez, de desidia, de vagos.

Se habían mezclado con Hallowen, enredado con cupido y Sant Jordi, todas las fiestas habían sido una y volverían a serlo.

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Al calor de la vejez

8 enero 2024

En aquella época del año era habitual ver familias enteras que se parecían entre ellas. Imitando a los viejos seriales de televisión con madre y padre perfectos, niños con el punto exacto de ternura y travesura. Dos abuelos entrañables coronaban la estampa, él con barba cana y ella con delantal y sonrisa constante.

Diversos, elegantes, fingiendo amabilidad y buenas maneras.

La gente los paseaba orgullosos, presumiendo de las ausencias del año con el exceso de unos días.

Muchos de aquellos abuelos habían sido adoptados para generar esos momentos mágicos. Los más jóvenes disfrutaban de opíparas cenas de nochebuena y atracones en navidad. Luego se llevaban tupperwares con las sobras para recordar durante una semana la melancolía de las fechas.

Ya llegaría el abandono, la rutina ahogando la imagen idílica.

Muchas adopciones de gente mayor no llegan a buen termino.

– iFeliz Navidad!- se recargaban ahora que podían, reservaban para que la sensación les durase un año entero. Con suerte, algunos, estarían vivos para la próxima adopción.

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Deseo incumplido

19 diciembre 2023

Al día siguiente recogió sus cosas y se marchó con la idea de que jamás volvería a pisar aquella casa.

Tenía la edad justa para que nadie la detuviese y la convicción de que cualquier otro lado, aunque fuese el mismo infierno, sería mejor que este presente.

No se lo pusieron fácil. Todos decían que era buena para nada, no querían contratarla, no tenía ingresos pero, ella, respiró hondo y continuó caminando. Se preparó, sacó pecho y como en el cuento de la lechera se montó un futuro a la medida. Después murió de hambre porque no bastaba con desearlo, no era suficiente con intentar hacerlo. Eso era una mierda de emprendedores capitalistas y ella había nacido pobre como las ratas.

Sí sólo hubiese tejido una red con todas las que estaban en su misma situación.

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Dj Loco

4 diciembre 2023

Cada cinco minutos sonaba la alarma para recordar que nadie había apagado la primera. Casí una hora después y seguía sin aparecer ese nadie dispuesto a calmarla.

BZZZ, entró al trapo una llamada del móvil, vibrando al ritmo del despertador.

Tititi la alarma, Bz Bz, el móvil intercalando silencios. Plic plic, goteaba el grifo mientras, desde el trabajo, Bz, insistían para enterarse el por qué llegaba tarde.

DJ Loco, representa, gritó en mitad de la escena.

Plic, bz plic bz plic, tititi plic Bz, Dj Loco, bzz titititi bz, plic titi Dj Loco.

Un número uno inmediato: la canción de la muerte acaba con una patada en la puerta y sirenas.

Mezclado y remasterizado por Dj Loco, el ritmo del morbo, lanzado antes de que el suicidio tuviese éxito, y calla el presentador, fade out de la música, Dj Loco bz, PLOC NINO NI.

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Muerto de hambre

21 noviembre 2023

En verdad era un muerto de hambre que no tenía donde caerse muerto.

-¿ Juan?- le llamó el jefe -. Ha llegado a mis oídos que vas al lavabo a beber como si fueses un sediento, que te bebes mi agua y ya me has robado demasiada.

El muerto miró a los ojos de su dueño, también dueño del agua – Pero, amo, tengo sed.

– Mira, Juan- volvió a repetirle el jefe-, ya te he dicho que te he dado demasiada. Esto es una empresa, no una ong.

Acto seguido le explicó donde tenía una máquina expendedora, una máquina que le daría su bebida, una máquina que había rellenado el propio Juan, con agua que el mismo había embotellada con mimo y dedicación.

Pero, como era un muerto de hambre, no tenía monedas; no podía recuperarla.

Cuando murió sediento si que tuvo donde caerse, el empresario se rió.

– No tenía madera de trabajador. El muy cabrón quería que se lo diesen todo hecho. Venga a producir-les dijo al resto-. Que este agua no se va a envasar sola.

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