El ángel caído

13 mayo 2025

Nerestitis levantó la mano y se hizo el silencio. Levantó la mano y miraron su esbelta figura sobre la barandilla. Con melodiosa voz de ángel dijo algo ininteligible a aquella distancia. Mirando en otra dirección lo repitió, saludando a esa parte del público y, mientras todo el mundo aplaudía, se lanzó al vacío.

Con una belleza infinita acabó rompiendose tras un pequeño biombo. El jaleo de los vitores taparon el ruido gelatinoso al desaparecer.

– No se alejen – dijo el hombre de la compañia – en una hora más-. Otro ángel caído para un público entregado a la belleza de lo efímero.

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Amable zafio

1 abril 2025

Recuerdo un segundo antes del contacto. Ese cerdo era amable, me invitó a entrar y sin darme cuenta estaba desnuda, llorando en un rincón.

Me dolía todo el cuerpo.

¿A quién contárselo? No quería que me echasen la culpa.

Grité todo el dolor que tenia dentro y, aún así, seguí llorando una eternidad, cuando se suponía que ya no tenía que doler.

Cada día me lo encontraba amable, educado, sin que nadie le dijese nada.

Y sigues preguntando por qué lo mate.

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Por mí

25 febrero 2025

Siempre estaba dispuesta a morir por mí. Se clavaba un un cuchillo y me miraba con la sonrisa tonta; bebía arsénico por mí, se ahorcaba y regresaba como un fantasma para atormentarme y me preguntaba-¿Te duele? ¿Aunque sea un poco ?

– Duele demasiado.

Moría por mí cuando yo la había matado hace ya demasiado como para seguir recordando y, aún así, ella moría una y otra vez por mí; para que no olvidara como olvida la sociedad.

-¿Duele?

– Sí, duele aunque ya es tarde para arrepentirse- Y ella estaba muerta, muerta por mí, mientras yo vivía, vivía por mí.

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Segundo respiro de dolor

17 septiembre 2024

En el silencio de la noche se quebró en un ruido seco y constante.

– Es la hora – se dijo en el ritual de poco antes de la una. Recogió el desorden del momento y, como una inercia más, se derrumbó derrotado.

Una madera a la deriva; dejando que las olas de las sabanas empapen su espalda y la deshagan lentamente.

La piel cae como polvo, como semillas.

Respira un poco más lento, intentando concentrar sus heridas a lo largo de la columna vertebral, consciente del grito de cada una de sus células.

Inunda el colchón con los flujos de la desesperación, de la aceptación.

Respira tan profundo que se arquea hasta quebrarse con un sonido seco y penetrante. Las costillas atraviesan su piel, se retuerce como los nudos de un árbol. Sus huesos atraviesan la cama, se transforman en raíces con las que absorbe los nutrientes del suelo. Entonces germinan las semillas que había plantado, se le enredaban atándole un poco más a la tierra.

El cansancio, el dolor, le abandonan, desaparece en dirección contraria a los nutrientes.

Llora en ausencia de tormento. Completamente desconectado se hace consciente del daño. Se hace uno con el miedo y, finalmente, se duerme en la tortura de no sentir.

Se desprende, desaparece.

Al día siguiente, como cualquier otro día, rompe raíces y vuelve a rodar ajeno al descanso. Obviando cada pinchazo, todos los rotos. Normaliza el daño y la pena.

No hubo nada extraño en caer muerto, en que drenase su sangre, que cayera como hilos de olvido. Durmió como un vegetal y se levantó dispuesto a dolerse de nuevo.

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Un respiro de dolor

10 septiembre 2024

Respiraba el dolor de una forma tan orgánica que ya era parte de su vida. Tomaba una fuerte bocanada de aire y era el daño de inspirar. Caminaba notando cada hueso quebrarse, hablaba en el sollozo que era su voz.

Pero nunca se detenía por que había sido así desde que tenía memoria. Se había hecho al sufrimiento y, si no lo notaba, es que algo raro le pasaba.

Cuando se sentía en demasiada paz respiraba de nuevo , se le clavaban finas agujas en el corazón y todo volvía a estar bien.

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Héroes sin sal

9 agosto 2024

Amazing


Mosca enamorada

20 diciembre 2022

El vuelo de una mosca, zigzagueante e indeciso, ante el cristal de la ventana. Como un baile monstruoso, sin sentido; como un bulldog malhumorado, que no para de ladrarle al mundo desde su prisión.

Querría, la mosca, salir a comérselo todo, matar humanos, sentirse viva.

– No deberías basar tu felicidad en el dolor ajeno – le dijo desde su rincón la araña de cristal translucido.

– Dice la cazadora.

– Solo como, no odio a mis presas, no torturo.

Un silencio tenso y miradas calientes se cruzan. Hay reproches, sinceridad. la mosca se acerca hasta rozar el frio cuerpo de su antagonista.

La araña se yergue, arqueándose como un gato que se estira y se lanza excitada sobre el insecto que la recibe libremente. Follan de forma salvaje, dejando que sus cuerpos sean uno. se quedan despiertas toda la noche y, al amanecer, se vuelven a separar con idénticos reproches pero sin la excitación del momento.

La mosca se lanza contra el cristal, la araña mueve la cabeza entristecida.

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Caídas con premeditación

4 noviembre 2022

Quebrar


La máscara de Hombre Lobo

2 agosto 2022

-¿Cómo te llamas?- atacó por si ella no quería ofrecer su nombre libremente.

– Marta- Mintió intentando no parecer nerviosa.

– Yo soy Hombre Lobo- y mordió llevándose de una dentellada carne y alma. Masticó sus huesos hasta hacerlos polvo y silencio, apelmazó los restos con sangre, construyó una casa de ladrillos rojos.

Al final pintó el hogar de un color más amable y todo el mundo agradeció tener un vecino tan educado como Hombre Lobo, siempre saludaba.

A veces perdía los papeles, se comía alguna niña, pero lo normal, nada que no hubiese hecho cualquiera alguna vez en el barrio.

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No lugar

28 septiembre 2020

Se conocieron un invierno de melancolías. Él vivía ahogado por la tristeza mientras que, ella, tropezaba una y otra vez con la piedra de la pena.

No levantaban cabeza, por eso fueron, para el otro, una cama sobre la que dejarse morir.

Sin preguntas, sin condiciones; un abrazo escapó a la gravedad de la tierra y con lágrimas intentaron refrescar la fiebre del no saber donde estas.

-¿Me quieres? – arrastró la voz después de un tiempo.

– Apenas te conozco- la respuesta llegó dubitativa, sin que las miradas se atreviesen a cruzarse.

-Tenía miedo de que me amases más de lo que yo podía darte, hacerte daño.

Respiraron la ligereza de las palabras, la alegría del presente.

-Siempre es un viaje con demasiados puertos.

Así viajaron hasta un no lugar seco y seguro, donde ya nada podía hacerles sentir pequeños.

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