Cenicientas del no future

8 julio 2013

Más allá del escaparate la tarde parecía apacible. El sol, soberbio, se entretenía en el cielo azul, calentando los nítidos cristales. La gente que vivía en aquella tienda se empeñaban en absurdos, tareas que mantuviesen contento al cacique. Limpiaban lo limpio mientras soportaban la tensión por si algún dragón rugía.

– Alto- susurro el amo- yo soy bueno. No os levanto la voz, sonrió,… debéis quererme- y al unisono aplaudieron su elocuencia por que, si bien era suficientemente amable, su contrariedad podía ser nefasta.

Inmediatamente volvieron a sus quehaceres hasta que el dueño se marcho. Un estruendoso suspiro escapo de cada cuerpo y los esclavos organizaron distintas brigadas. Con una agilidad desconocida deshacían lo mismo que se habían esforzado por realizar, hasta que el desorden fue exacto al del día anterior y pudieron descansar. Cuando volviesen a abrir seguirían siendo necesarios. Eran cenicientas sin sueños de príncipes, era suficiente con sobrevivir, existía el presente y su falsa promesa de seguridad.

LaRataGris


Colecho

3 julio 2013

colecho


Diez años, cincos meses y quince días

15 junio 2013

Hoy, desde hace quince días, pero especialmente hoy, me cuesta mucho escribir algo que no sea triste. Y creo que no es justo por que todo este tiempo he sido muy feliz. Me marcho con mi cajita de recuerdos llena, con el corazón roto en miguitas de pan que he ido soltando por todo el camino. Os voy a echar mucho de menos y eso me hace sentir un poquito solo e indefenso.

Que grande y frio se ve este mundo de monstruos con corbatas sin saberos cerca.

De golpe se me han caído diez años, cinco meses y quince días encima y, mirando hacia atrás, no parecía tanto, no ha sido suficiente. Como me gustaría empezar de nuevo para repetirlo todo, incluso los malos momentos o… mejor esos me los salto y nos reímos, cantamos, jugamos como siempre hacíamos y, si es necesario, que se den de nuevo, que prefiero vivirlos si el resto es la mitad de lo que me ha pasado.

Sólo me alegro de que no haya estado Silvia; por que de ella me hubiese costado despedirme tanto como me ha costado de Montse. De todas las Musas, las Pipi Madalenas, las mamis, el Comeratas, ojitos … pero sobretodo de mi Sargento y mi Madam.

Besos para todas

LaRataGris


Yupi

3 junio 2013

yupi


Niños tranquilos

5 mayo 2013

Niños tranquilos


Libertad atrapada

18 abril 2013

Libertad atrapada


Los días felices

18 marzo 2013

Hace tiempo conocí un día feliz. Pasó ligero, rozando nuestras mejillas, dejándonos una sonrisa, desapareciendo con viento fresco.

Los días felices tardan sesenta y cinco años en completar una vuelta alrededor del globo terráqueo. Si calculas el tiempo y la posición relativa del sol puedes intuir donde te rozó para así poder esperarlo en el lugar adecuado, a la hora convenida del preciso instante en el que todo se conjura para volver a respirar como nunca. Eso si un cazador de días felices no lo ha atrapado primero. Son incansables perseguidores que gustan de coger y encerrar en rincones fríos y oscuros a los días felices, hasta que aparece un comprador dispuesto a pagar el desorbitado precio o hasta tirarlos secos, vacíos de libertad.

Actualmente solo quedan cuarenta y tres días felices. Estos necesitan esquivar furtivos y legales, acorde a sus leyes, que los encierran en calendarios de papel donde, todos, pueden admirar en rojo los días felices que fueron, sabiendo que ya nadie los disfrutara por que hay que trabajar sin descanso, si no te ha atrapado el paro.

que pena ver como se extingue su especie mientras, la gran mayoría, quiere comprarlos con dinero y no con el corazón.

LaRataGris


Disponibilidad para viajar

6 marzo 2013

Disponibilidad para viajar


Ojo de gato

18 febrero 2013

El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato. Cerró su puerta a la realidad para quedarse unicamente con el otro ojo, el aprendido. Con el lo vio todo como se lo habían descrito en el colegio. Los puntos acababan con cada frase, dando mucha seguridad pero poco arte e improvisación.

Tras el parpado clausurado empezó a palpitar la pus, pudriendo todo su organismo. Se extendía bajo la piel así que comenzó a poner en cuarentena todas las partes de su cuerpo hasta convertirse en una estatua sin vida. Si, seguía caminando, iba a trabajar pero sin su ojo de gato la vida parecía aburrida y carente de sentido. Con su sistema contaminado de aquel ardor los movimientos parecían torpes y espasmódicos hasta que, finalmente, un catorce de febrero murió sin que nadie se diese cuenta.

Quedó tirado en la calle, como un coche abandonado, carne para sin escrúpulos dispuestos a despiezarlo por un buen sueldo.- Mira, Flux- reía mientras se encaramaba a las piernas recién arrancadas- soy un gigante.

– Joder, Poseidon, todo lo que tienes de grande lo tienes de estúpido- le recriminó con una mal disimulada sonrisa- No estropees el material.- La rapidez era vital si tenias la suerte de encontrar un cadáver tan cerca de tu guarida. Pronto llegarían bandas mas numerosas y mejor preparadas.- Ostia,- palpo bajo la inflamación del parpado- nos ha tocado el gordo. Mira que ojo izquierdo mas guapo. Esta algo deteriorado pero nos pagaran una fortuna por el.

Flux no quiso vender aquel ojo de gato. Asesino a Poseidon que no veía más allá del dinero inmediato y se lo colgó como un trofeo al cuello, un reflejo de lo que podía ser, un tipo con recursos. Poco importaba que solo hubiese sido un golpe de suerte, que desde entonces no se hubiese repetido y que no supiese para que servia algo así, se lo había arrancado a un hombre afortunado- Aunque este muerto su vida fue mejor. Mi vida también sera mejor con el ojo.- Pero para Laura era muy diferente.

– Desde que tienes ese ojo no haces nada. Te pasas el día tumbado, soñando lo que no eres- y eso le jodía de mala manera. El era especial, el tenia un ojo de gato. Esos días tenia que marcharse por no hacerle lo mismo que a Poseidon. Solía esconderse en cualquier tugurio en el que aun le fiasen y bebía hasta morir lo suficiente como para no tener fuerzas de arrepentirse al despertar.

Aún le faltaba una copa de más cuando el camarero dejo de apuntarle y tuvo que mal vender su tesoro para poder pagarse un buen coma. Cuando volvió a abrir sus ojos no reconoció al fulano que había vuelto a hundirlo. Unicamente tendría el recuerdo del ojo del comprador, que rodaba por el suelo, después de que se lo arrancase para colocar en la cuenca vacía su gran adquisición.

El desconocido se marcho soñando otra realidad. Siguió la fiesta de garito en garito hasta que, después de seis días sin parar de beber, el fin de semana cayó rendido. Se había emborrachado, había enloquecido y había discutido antes de querer volver a casa. El sábado, tras unas palabras de más, empezó a arderle su ojo de gato.

LaRataGris


Imaginando cielos

30 enero 2013

Imaginando cielos