La vida del tullido

31 marzo 2014

Cada mañana, Senda, se arrastra hasta la silla y sentada se tapa los muñones de las piernas. Siempre coloca un par de bambas para dar la sensación de que allí donde acaba la manta comienzan sus pies, como si no fuera un escondrijo de sus vacíos y empezase a tener frío incluso en el infierno.

Su vida, por elección, era rutinaria. Nada complicado, tampoco aburrido como un trabajo, se limitaba a aparentar perfecciones. Mejoraba la farsa para que nadie sintiese lástima. Se obligaba a creer lo que debía, decía lo que consideraba que reforzaba el teatrillo. Su entorno, incluso el que no soportaba la representación, sintió pena, penita, pena por la vida de aquel tullido que no se quería. Todos intuían la verdad de aquella burda mentira, aunque jamas le evidenciaron la poca sutileza de la falacia. Acariciaban su pelo condescendientemente, sonriendo demasiado para que, sin realmente proponerselo, quebrasen las alas que le habían arrancado.

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Vida de cero

18 marzo 2014

El plagio / Nanorrelato

Su autobiografía resultó ser un plagio de su currículum vítae.

Iván Rafael

Cuando Juanjo perdió el trabajo que le había dado de comer los últimos veinte años se hundió. Claro que no había sido el sueño de toda una vida: entró por que su tío era el encargado de la sección cuarta e intercedió ante el señor Nojon, quien le dejo formar parte de la gran familia de Nojon e hijos s.l.

Ahora, con su edad, aquello había sido como un enorme final de mierda, ya no lo iban a querer en ningún sitio. Se le cayó el mundo encima; todo eran miedos, incertidumbres,…hambre. De repente se le hizo un vacío en el estomago y tuvo mucha, muchísimas ganas de comer sin parar, como sintiendo que era algo que, en breve, no se podría permitir. Por eso vació toda su despensa hasta quedarse sin nada a excepción de más hambre.

– Respira hondo- quiso tranquilizarse. Aunque no podía vivir del aire seguía necesitandolo.- Respira- y no estaba más relajado pero al menos le sirvió para empezar a prepararse. Sacó sus recuerdos y experiencias, los clasifico por años, ordenando su vida por los grandes exitosa del trabajo, la ínfima preparación.-usted no sirve para estudiar- lo juzgaron y condenaron sin dinero para matrícula, libros,… la ausencia de excelencia veto las becas. Era del montón y sin su tío aún más abajo, al desenchufarlo le habían quitado la electricidad que tenía que moverle.- concéntrate- se exigió- el currículum- y se describió en sus actos. Seis días a la semana, ocho horas de cada veinticuatro, alguna tarde libre para comprar, cocinar, limpiar y llorar,…hoy lloraba como nunca. Había perdido su vida, hasta ese mismo instante no se había dado cuenta que su biografía no era más que su currículum y, de repente, eso no valía nada.

Escupió las fechas a la papelera, se cagó en toda su, y sus, experiencias, ¿por qué ostias había aceptado aquellas exigencias?, aquel suicidio por la promesa de un paraíso inexistente. Volvió a coger un folio en blanco, escribió su nombre a mano y bajo el, en pequeño, trabajé. El resto quedo en blanco…

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Sapos, príncipes y princesas

6 enero 2014

Erase una vez una historia de sapos, príncipes, princesas y acuerdos unilaterales. Firmaron un tratado con los sapos de todas las charcas del universo. El gordo, viejo y sabio, en representación del resto, levanto su anca Izquierda, apoyo la derecha sobre el papel que acababa de firmar y prometió que ninguno de los suyos, bajo ningún concepto, volvería a convertirse en príncipe azul. No costo demasiado: un banquete con moscas, un lago tranquilo y sellaron su alianza para que, los reyes futuros, pudiesen sacar tripa, descuidar sus modales y eructar palabras de amor a princesas desesperadas que suspiraban- ay, si esto es lo que hay-.

Algunas, cansadas de sus amantes pendencieros, se acercaron hasta donde habitaban los batracios. Perfumadas con olores a ciénaga, engalanadas con nenúfares, pintadas como imaginaban ellas atraerían su atención,… se contonearon ante ellos para conseguir un beso. Pero los sapos les salían rana, cumplían sus obligaciones adquiridas de forma envidiable y, las jovencitas, se vieron atrapadas en los abrazos de los guarros.

– Pues yo- gritó la más rebelde- reniego y me niego. Aquí me quedo.- se construyó un castillo de nubes, trabajo la tierra y montó una comuna con otras princesas que se quisieron quedar. Fue un escándalo mayúsculo; renunciando a su posición, mezclándose, incluso, con plebeyos. Había días en que hasta se quedaban solas y jugaban solas, por que querían estar solas y a solas se comían perdices y fueron felices incluso cuando las borraron de todos los cuentos y se convirtieron en seres reales, a los que nadie puede desencantar.

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¿Y la vida?

4 noviembre 2013

-¿ Qué tal?- cuando viene de visita mi jefe intenta ser cercano, me da la mano, palmea mi espalda y espera que le diga lo contento que estoy en la empresa. Qué querrá que le conteste si fuera no hay trabajo. Como buen esclavo intento que la cabeza no este demasiado baja, no quiero estropearle el día por que la ficción de sumisión sea muy evidente, y respondo- aquí- Al cómo estas, qué tal, como va…. Es un – ya ves, aquí.- y me evito el recordarle que estoy donde el me ha puesto; lejos de casa, a horas infinitas de ser feliz.

Fuera también preguntan -¿ qué tal el trabajo?- un eufemismo para – ¿cuanto crees que aguantara tu empresa?¿ acabara con ella la crisis?¿ Sabes ya cuando te echaran?- y, francamente, me la trae al pairo. Pregúntame si puedo comer cada mes, si sobrevivirán mis cachorros, si me llega para ir tirando… te diré que si de momento, que tener un horario de entrada no me garantiza nada, que no tengo lujos a excepción del ticket de metro para no tener que salir dos días antes de casa e ir caminando al trabajo, por no llegar, aún más, tan tarde de noche, no le pidas más al sueldo de esclavo.- ¿ te has acostumbrado ya a no tener vida?- sólo los muertos pueden responder con un si, una sonrisa y reverencia. Sólo los difuntos y los que están a punto de perecer por conservar el físico y perder la realidad.

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Respiración virtual

2 septiembre 2013

-Respira hondo y di feiiiisbuk-. Mi vida en las fotos del facebook, en palabras lejanas, en los pensamientos.

¿qué estás pensando?

En el trabajo, siempre pienso en el, estoy en el, vivo allí y la vida real me esta prohibida.

:(

Inserto un emoticono que exprese mi dolor ¿cómo se emoticona cansancio, hastio,….? Y ¿ cómo desetiqueto a los del trabajo, que no sepan que me estoy muriendo? No necesito otra charla sobre como estamos todos igual, – la vida es dura, la crisis, no se vende – pero se compran trabajadores a muy buen precio, esclavos a tiempo completo mientras mis niños juegan en las fotos del face. Sus sonrisas, se hacen mayores y yo le doy al me gusta de todo lo que no veo, lloro por dentro.

– ¿ qué habéis hecho hoy?- y mi grandona me chatea que han preguntado por mi: pero no corras, me avisa, ya se han dormido.- ¿no tienes otras fotos para que los vea un ratito más? Te quiero- y ella me manda un corazón virtual que sabe a nada….

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Silencio inactivo

20 agosto 2013

La estrategia era sencilla: silencio. Acatar sin rechistar, hacer lo que se me manda, aparentar sumisión pero, por dentro, estar hirviendo, odiar todo lo que me obligan a ser.

Macerare la rabia de ese grito contenido, lo reservare para cuando considere oportuno y no haré nada, absolutamente nada. Seguiré a pies juntillas sus directrices mientras, junto a mi gran odio voy cuidando un pequeño miedo a quedarme sin pan, a que me quiten la casa, a no poder respirar, a no tener lujos, ni aliento…. me asfixia mi diminuto terror que tiene demasiado por crecer, colonizar y dejarme muerto. Tanto me puede esa ridiculez que ya no puedo y callo y acepto mientras por dentro…

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Olvido

5 agosto 2013

Rosa se pasaba la vida sentada junto al mar. Sobretodo si llovía, mejor si diluviaba y nadie se atrevía a salir de casa. Le encantaba mojarse en esa soledad y notar que se purificaba respirando el aire limpio de la lluvia. Las pastillas para el miedo eran cada vez más caras y prefería autoconvencerse de que el ritual de sentarse a ver las gotas golpeando el mar le servía de algo, le relajaba.

Apenas es un segundo, con suerte dos, y después su estomago rugía, se daba cuenta que estaba en mitad de la nada, empapada y sin dinero, añorando una pequeña dosis de verdadera paz. Pero sus temores ya no pasaban por la seguridad social. Entonces respiraba hondo bajo el agua, suplicando que por una vez funcionase la renovación, necesitaba olvidar y esa era la única forma que se podía permitir.

Ana no quiso notar la pendiente. El mundo era su mundo, el mismo de siempre. Es verdad que las cosas eran algo más caras, que su sueldo en cambio parecía disminuir y seguía teniendo hambre a las horas habituales, con la misma intensidad y voracidad. Le gustaba seguir comiendo, poder encender la tele, enfrascarse en sus programas chorras y olvidar que había empezado a tocar sus ahorrillos. No era mucho: un viaje que habría querido hacer, para el que aún no le llegaba y cada vez menos, un plasma un poco más grande…un goteo que le iba a permitir tener electricidad, comida y agua potable para un vasito esporádico. De vez en cuando se encontraba suplicando- que no surjan imprevistos- pero siempre había algo y, por eso, al final decidió quitarse de lo menos importante, su alimentación era insignificante comparada a todo lo que le daba el olvido.

Uri no era más que un reflejo pesado y sin fuerza. Parecía estar pero sólo era un objeto mientras su mente buscaba otro plano astral, un espacio más feliz. Ademas su cuerpo, su única ancla a la realidad, empezaba a marchitarse, se pudría no por la edad si no por la desesperación de tener que vivir en concentrados de tristeza. Cada vez que regresaba y su intelecto se llenaba de la carne fofa y flácida, cuando intentaba que una orden empezase a mover su carcasa se daba cuenta de que no le quedaba demasiado tiempo.

– Acaso,- pensaba- no inicie mi huida por eso mismo, por que no me quedaba nada, ni tan siquiera vida.- Aún sabiéndolo le resultaba desalentador. No quería dejar taras los buenos recuerdos pero, como tantos otros, necesitaba olvido. No era el único en el pabellón pero si el que llevaba más tiempo y su cama era un bien demasiado preciado, desde fuera esperaban para poder abonar lo que no valía ni un céntimo. Pronto tendría que regresar a casa o cumplir su promesa de desahuciado por el que ya no merecía la pena pagar nada, de cualquier forma el desenlace sería idéntico, necesitaba otra realidad.

Lorenzo abrió la ventana que daba al interior de su corazón y miró. Había tanta gente en el, incluso algunos que no reconocía, pero la vida fuera estaba demasiado complicada como para echarlos. Entró por allí mismo, como un ladrón al que no le pertenece su propia musculatura por que la tiene regalada.

A el lo reconocían todos, cada uno de ellos quería acercarsele para saludarlo. Si lo notaban algo perdido volvían a presentarse- Rafael, Amanda, Ursula, Laura, …- demasiados nombres que se hubiesen podido resumir en uno único, el nombre de los desheredados, a los que ya no les queda nada más que olvidar.

Allí eran felices y todos comentaban lo bonito y grande que Lorenzo tenía el corazón, aunque empezaba a ser difícil moverse en el, comenzaban a ser demasiados. Lorenzo intentaba ampliar sus cavidades, bombeaba más fuerte para que las paredes se extendiesen y apunto de la taquicardia siempre se decía que el no podía olvidar, demasiados muertos dependían ya de el.

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