La trasnmutación (la metamorfosis)

9 marzo 2015

Pequeña introducción

Bar Kafka, un viejo tugurio en la calle del escritor. Algunos, borrachos de creatividad, brindan con palabras.

– Queda inaugurada- Raúl levanta su copa de aire- la primera reunión de los insectos comunes.

– Por los insectos, salud, chinchín,…- sentencia cada uno el brindis a su manera

– Qué os parece- intervino Toni- si nuestro primer reto como colectivo es reescribir la primera página de la metamorfosis de Kafka. Mantendremos los verbos, el número de palabras, las mismas frases e idéntico protagonista, Gregorio Samsa.

La transmutación

Las pesadillas de siempre, frías, de un color azul hielo, me despiertan sin piedad.- cuatro de la mañana, cuatro y media- me he convertido en un pequeño e insignificante vegetal de apenas cinco centímetros de largo.

-¿Dónde estás, decrepito Gregorio Samsa?

Echado en un viejo colchón de plumas. Alzo mi nuevo y fibrado brazo del color de la berenjena.- ¿me ves?- la extremidad surca el aire como con vida propia, extraña al resto de mi cuerpo flácido. Aguanto la respiración, estoy nervioso, me resulta imposible no escurrirme en estas arenas movedizas de tela y pluma. Agito mi brazo mientras mi cuerpo… – ¿qué ocurre? estoy soñando en una jodida pesadilla- tengo tanto, tantísimo miedo; la pulpa de mis órganos vitales se ha desparramado sobre la cama desvencijada, inutilizado completamente, ninguneado por la gris existencia.

Yo no era así, yo…en la pared opuesta a mi cama cuelga el retrato del antiguo propietario de la habitación. En una de las esquinas de la imagen se recorta mi asquerosa silueta del color de la obsidiana, puesta sobre una pútrida manzana. El cuadro me muestra como una pequeña, insignificante, cucaracha. Tocado por los recuerdos como repugnante e infecto insecto y aún así me envuelve una extraña melancolía de cuando, erguida, esgrimía mi valentía ocultándome entre las sombras de la sucia y desordenada pequeña habitación.

Miro mis seis patitas negras, ahora raíces, equivalentes a las de un cadáver que esta repiqueteando su propia marcha fúnebre. No siento como mío ni mi único extremo vivo. Pienso, sigo ofuscado, sin olvidar cuando yo era un algo autónomo. Pero tengo dormido el cerebro, secas las neuronas, no se me permite adoptar las soluciones precisas, adecuadas. Por mucho que me esfuerzo siempre me vuelvo a quedar fuera de mi realidad.

Intentare cerrar mis siete chacras, tengo que verme en paz de alguna manera, cesar la pesadilla. Siento la fútil inutilidad de mis actos, el universo ha elegido un mal día para esta angustia. Quiero decirle al mundo que vivo pero es trabajar en balde. El esfuerzo de hablar no cambia la posición de mis finos labios agrietados por el frío. Estoy… ya no llego a ser yo, tengo la muerte pegada y siento la helada palma de su mano estirando de mi quebradizo pelo ralo. Si sólo pudiese alzarme, ver dónde está la salida a este insoportable dolor que tanto pica.

Intento rascar de mis entrañas todas mis ideas, tengo que retirar las superfluas. Produzco un sonido gutural hasta que la fricción con la estúpida realidad me dice que estoy sumamente loco, desquiciado, desequilibrado, lunático,… ido. Tal vez si duermo viviré de otra manera en el sueño, dentro de otra pesadilla infinita. Pero no hay salida. Anoto mentalmente: regresar a mi otro yo, encontrar la felicidad, sentado, desayunando… para no tener que hacer de este sufrimiento mi mundo… despedir a la negra dama para siempre.

Podría pasarme algo así. Sería genial, como si fuese un recién nacido marchando por un nuevo y excitante planeta. Iría de norte a sur, mandando sobre mi camino y me diría: ¡Piensa un poco malnacido! Me he caído, ni tan si quiera me sentare. Hablar de posibilidades, acercarme a una fantasía improbable es perder todo mi precioso tiempo. Reunir el valor, no pagar por ilusiones.

Oiréis mis silenciosos gritos, no tenéis que hacer nada, no conseguiríais absolutamente nada. ¿Levantarme siendo un ridículo y grotesco vegetal, un insecto, un humano? No saldrá nada bien.

LaRataGris

Más insectos comunes que aceptaron el reto (clica sobre los nombres):

Manu LF

Benjamín Recacha

Toni

José Bocanegra

Esther Magar

Jean Rush

En breve os ire añadiendo al resto de compañeros de viaje y si os quereis apuntar al experimento avisadme.


¿cansado?

8 diciembre 2014

El cansancio es una virtud, divina virtud, prohibida. No esta permitido parar pero si lo haces que sea para explotar. Tienes que volar, expandirte, aprovechar ese segundo soberbio. Si quieres acumula felicidad por que luego hay que continuar. La vida, en gran medida por culpa del trabajo, de quien manda, es una carrera sin final.

– No pienso participar- le obligaran a ser parte de la maquinaria, una pieza importante hasta que sea sustituida. Con el alma por los suelos. A pesar del dolor tendrá que seguir haciendo girar su rueda hasta que lo cambien por otro más valido.- no quiero participar.-pero necesita el dinero que le da la esclavitud y es todo o nada, sumisión o revolución y, claro, lo segundo esta prohibido por quien no le interesa que estalle lo que no ha de cambiar.

LaRataGris


Las fotos del móvil

7 abril 2014

Era raro verla besar su móvil. Se acercaba a la pantalla sonreía, lloraba. Mezclaba felicidad y tristeza. Hilaba un nombre en el caudal de sus lágrimas, echaba de menos a su hijo. Vivía lejos, crecía con el dinero que conseguía enviarle, se volvía un hombrecito sin ella.
Se volvía tan guapo que cada nueva imagen aceleraba su pulso y le rasgaba el corazón sin remedio. Cuando ya no podía más apagaba y se iba a vender el pescado. Tanto si era fresco como de confianza, tenía que sacárselo todo de encima, era su billete de vuelta, los nutrientes de su tesoro. Haría cualquier cosa aunque se le cayese el mundo después, nada podría detenerla mientras su recompensa fuera sobrevivir, mientras su razón de ser estuviese protegido con los escudos de la distancia. -Has venido a robarnos, extranjera.- le dolía cada centímetro de su cuerpo para defenderse de las mentiras, necesitaba dormir, volver a su casa y sentirse de nuevo una persona. No tenía fuerzas para ninguna batalla, aunque tuviese la razón, podría escuchar cualquier cosa mientras los suyos estuviesen bien, como cualquiera, provenga del país que provenga.

LaRataGris


La vida del tullido

31 marzo 2014

Cada mañana, Senda, se arrastra hasta la silla y sentada se tapa los muñones de las piernas. Siempre coloca un par de bambas para dar la sensación de que allí donde acaba la manta comienzan sus pies, como si no fuera un escondrijo de sus vacíos y empezase a tener frío incluso en el infierno.

Su vida, por elección, era rutinaria. Nada complicado, tampoco aburrido como un trabajo, se limitaba a aparentar perfecciones. Mejoraba la farsa para que nadie sintiese lástima. Se obligaba a creer lo que debía, decía lo que consideraba que reforzaba el teatrillo. Su entorno, incluso el que no soportaba la representación, sintió pena, penita, pena por la vida de aquel tullido que no se quería. Todos intuían la verdad de aquella burda mentira, aunque jamas le evidenciaron la poca sutileza de la falacia. Acariciaban su pelo condescendientemente, sonriendo demasiado para que, sin realmente proponerselo, quebrasen las alas que le habían arrancado.

LaRataGris


Vida de cero

18 marzo 2014

El plagio / Nanorrelato

Su autobiografía resultó ser un plagio de su currículum vítae.

Iván Rafael

Cuando Juanjo perdió el trabajo que le había dado de comer los últimos veinte años se hundió. Claro que no había sido el sueño de toda una vida: entró por que su tío era el encargado de la sección cuarta e intercedió ante el señor Nojon, quien le dejo formar parte de la gran familia de Nojon e hijos s.l.

Ahora, con su edad, aquello había sido como un enorme final de mierda, ya no lo iban a querer en ningún sitio. Se le cayó el mundo encima; todo eran miedos, incertidumbres,…hambre. De repente se le hizo un vacío en el estomago y tuvo mucha, muchísimas ganas de comer sin parar, como sintiendo que era algo que, en breve, no se podría permitir. Por eso vació toda su despensa hasta quedarse sin nada a excepción de más hambre.

– Respira hondo- quiso tranquilizarse. Aunque no podía vivir del aire seguía necesitandolo.- Respira- y no estaba más relajado pero al menos le sirvió para empezar a prepararse. Sacó sus recuerdos y experiencias, los clasifico por años, ordenando su vida por los grandes exitosa del trabajo, la ínfima preparación.-usted no sirve para estudiar- lo juzgaron y condenaron sin dinero para matrícula, libros,… la ausencia de excelencia veto las becas. Era del montón y sin su tío aún más abajo, al desenchufarlo le habían quitado la electricidad que tenía que moverle.- concéntrate- se exigió- el currículum- y se describió en sus actos. Seis días a la semana, ocho horas de cada veinticuatro, alguna tarde libre para comprar, cocinar, limpiar y llorar,…hoy lloraba como nunca. Había perdido su vida, hasta ese mismo instante no se había dado cuenta que su biografía no era más que su currículum y, de repente, eso no valía nada.

Escupió las fechas a la papelera, se cagó en toda su, y sus, experiencias, ¿por qué ostias había aceptado aquellas exigencias?, aquel suicidio por la promesa de un paraíso inexistente. Volvió a coger un folio en blanco, escribió su nombre a mano y bajo el, en pequeño, trabajé. El resto quedo en blanco…

LaRataGris


Sapos, príncipes y princesas

6 enero 2014

Erase una vez una historia de sapos, príncipes, princesas y acuerdos unilaterales. Firmaron un tratado con los sapos de todas las charcas del universo. El gordo, viejo y sabio, en representación del resto, levanto su anca Izquierda, apoyo la derecha sobre el papel que acababa de firmar y prometió que ninguno de los suyos, bajo ningún concepto, volvería a convertirse en príncipe azul. No costo demasiado: un banquete con moscas, un lago tranquilo y sellaron su alianza para que, los reyes futuros, pudiesen sacar tripa, descuidar sus modales y eructar palabras de amor a princesas desesperadas que suspiraban- ay, si esto es lo que hay-.

Algunas, cansadas de sus amantes pendencieros, se acercaron hasta donde habitaban los batracios. Perfumadas con olores a ciénaga, engalanadas con nenúfares, pintadas como imaginaban ellas atraerían su atención,… se contonearon ante ellos para conseguir un beso. Pero los sapos les salían rana, cumplían sus obligaciones adquiridas de forma envidiable y, las jovencitas, se vieron atrapadas en los abrazos de los guarros.

– Pues yo- gritó la más rebelde- reniego y me niego. Aquí me quedo.- se construyó un castillo de nubes, trabajo la tierra y montó una comuna con otras princesas que se quisieron quedar. Fue un escándalo mayúsculo; renunciando a su posición, mezclándose, incluso, con plebeyos. Había días en que hasta se quedaban solas y jugaban solas, por que querían estar solas y a solas se comían perdices y fueron felices incluso cuando las borraron de todos los cuentos y se convirtieron en seres reales, a los que nadie puede desencantar.

LaRataGris


¿Y la vida?

4 noviembre 2013

-¿ Qué tal?- cuando viene de visita mi jefe intenta ser cercano, me da la mano, palmea mi espalda y espera que le diga lo contento que estoy en la empresa. Qué querrá que le conteste si fuera no hay trabajo. Como buen esclavo intento que la cabeza no este demasiado baja, no quiero estropearle el día por que la ficción de sumisión sea muy evidente, y respondo- aquí- Al cómo estas, qué tal, como va…. Es un – ya ves, aquí.- y me evito el recordarle que estoy donde el me ha puesto; lejos de casa, a horas infinitas de ser feliz.

Fuera también preguntan -¿ qué tal el trabajo?- un eufemismo para – ¿cuanto crees que aguantara tu empresa?¿ acabara con ella la crisis?¿ Sabes ya cuando te echaran?- y, francamente, me la trae al pairo. Pregúntame si puedo comer cada mes, si sobrevivirán mis cachorros, si me llega para ir tirando… te diré que si de momento, que tener un horario de entrada no me garantiza nada, que no tengo lujos a excepción del ticket de metro para no tener que salir dos días antes de casa e ir caminando al trabajo, por no llegar, aún más, tan tarde de noche, no le pidas más al sueldo de esclavo.- ¿ te has acostumbrado ya a no tener vida?- sólo los muertos pueden responder con un si, una sonrisa y reverencia. Sólo los difuntos y los que están a punto de perecer por conservar el físico y perder la realidad.

LaRataGris


Respiración virtual

2 septiembre 2013

-Respira hondo y di feiiiisbuk-. Mi vida en las fotos del facebook, en palabras lejanas, en los pensamientos.

¿qué estás pensando?

En el trabajo, siempre pienso en el, estoy en el, vivo allí y la vida real me esta prohibida.

:(

Inserto un emoticono que exprese mi dolor ¿cómo se emoticona cansancio, hastio,….? Y ¿ cómo desetiqueto a los del trabajo, que no sepan que me estoy muriendo? No necesito otra charla sobre como estamos todos igual, – la vida es dura, la crisis, no se vende – pero se compran trabajadores a muy buen precio, esclavos a tiempo completo mientras mis niños juegan en las fotos del face. Sus sonrisas, se hacen mayores y yo le doy al me gusta de todo lo que no veo, lloro por dentro.

– ¿ qué habéis hecho hoy?- y mi grandona me chatea que han preguntado por mi: pero no corras, me avisa, ya se han dormido.- ¿no tienes otras fotos para que los vea un ratito más? Te quiero- y ella me manda un corazón virtual que sabe a nada….

LaRataGris


Silencio inactivo

20 agosto 2013

La estrategia era sencilla: silencio. Acatar sin rechistar, hacer lo que se me manda, aparentar sumisión pero, por dentro, estar hirviendo, odiar todo lo que me obligan a ser.

Macerare la rabia de ese grito contenido, lo reservare para cuando considere oportuno y no haré nada, absolutamente nada. Seguiré a pies juntillas sus directrices mientras, junto a mi gran odio voy cuidando un pequeño miedo a quedarme sin pan, a que me quiten la casa, a no poder respirar, a no tener lujos, ni aliento…. me asfixia mi diminuto terror que tiene demasiado por crecer, colonizar y dejarme muerto. Tanto me puede esa ridiculez que ya no puedo y callo y acepto mientras por dentro…

LaRataGris


Olvido

5 agosto 2013

Rosa se pasaba la vida sentada junto al mar. Sobretodo si llovía, mejor si diluviaba y nadie se atrevía a salir de casa. Le encantaba mojarse en esa soledad y notar que se purificaba respirando el aire limpio de la lluvia. Las pastillas para el miedo eran cada vez más caras y prefería autoconvencerse de que el ritual de sentarse a ver las gotas golpeando el mar le servía de algo, le relajaba.

Apenas es un segundo, con suerte dos, y después su estomago rugía, se daba cuenta que estaba en mitad de la nada, empapada y sin dinero, añorando una pequeña dosis de verdadera paz. Pero sus temores ya no pasaban por la seguridad social. Entonces respiraba hondo bajo el agua, suplicando que por una vez funcionase la renovación, necesitaba olvidar y esa era la única forma que se podía permitir.

Ana no quiso notar la pendiente. El mundo era su mundo, el mismo de siempre. Es verdad que las cosas eran algo más caras, que su sueldo en cambio parecía disminuir y seguía teniendo hambre a las horas habituales, con la misma intensidad y voracidad. Le gustaba seguir comiendo, poder encender la tele, enfrascarse en sus programas chorras y olvidar que había empezado a tocar sus ahorrillos. No era mucho: un viaje que habría querido hacer, para el que aún no le llegaba y cada vez menos, un plasma un poco más grande…un goteo que le iba a permitir tener electricidad, comida y agua potable para un vasito esporádico. De vez en cuando se encontraba suplicando- que no surjan imprevistos- pero siempre había algo y, por eso, al final decidió quitarse de lo menos importante, su alimentación era insignificante comparada a todo lo que le daba el olvido.

Uri no era más que un reflejo pesado y sin fuerza. Parecía estar pero sólo era un objeto mientras su mente buscaba otro plano astral, un espacio más feliz. Ademas su cuerpo, su única ancla a la realidad, empezaba a marchitarse, se pudría no por la edad si no por la desesperación de tener que vivir en concentrados de tristeza. Cada vez que regresaba y su intelecto se llenaba de la carne fofa y flácida, cuando intentaba que una orden empezase a mover su carcasa se daba cuenta de que no le quedaba demasiado tiempo.

– Acaso,- pensaba- no inicie mi huida por eso mismo, por que no me quedaba nada, ni tan siquiera vida.- Aún sabiéndolo le resultaba desalentador. No quería dejar taras los buenos recuerdos pero, como tantos otros, necesitaba olvido. No era el único en el pabellón pero si el que llevaba más tiempo y su cama era un bien demasiado preciado, desde fuera esperaban para poder abonar lo que no valía ni un céntimo. Pronto tendría que regresar a casa o cumplir su promesa de desahuciado por el que ya no merecía la pena pagar nada, de cualquier forma el desenlace sería idéntico, necesitaba otra realidad.

Lorenzo abrió la ventana que daba al interior de su corazón y miró. Había tanta gente en el, incluso algunos que no reconocía, pero la vida fuera estaba demasiado complicada como para echarlos. Entró por allí mismo, como un ladrón al que no le pertenece su propia musculatura por que la tiene regalada.

A el lo reconocían todos, cada uno de ellos quería acercarsele para saludarlo. Si lo notaban algo perdido volvían a presentarse- Rafael, Amanda, Ursula, Laura, …- demasiados nombres que se hubiesen podido resumir en uno único, el nombre de los desheredados, a los que ya no les queda nada más que olvidar.

Allí eran felices y todos comentaban lo bonito y grande que Lorenzo tenía el corazón, aunque empezaba a ser difícil moverse en el, comenzaban a ser demasiados. Lorenzo intentaba ampliar sus cavidades, bombeaba más fuerte para que las paredes se extendiesen y apunto de la taquicardia siempre se decía que el no podía olvidar, demasiados muertos dependían ya de el.

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