
Entender
1 agosto 2025La loca
1 agosto 2023La loca tenía un título universitario, pensamiento claro y la soledad no como amiga pero tampoco como enemiga. Sólo trataba de vivir, luchaba contra las adversidades igual que haría un cualquiera.
Pero le llamaban la loca porque no cumplía el cien por cien de las normas establecidas, los estándares aceptados.
La loca buscaba su propia felicidad por mucho que la quisieran atrapar.
La señalaban, la criticaban y ella, por el camino difícil, los ignoraba.
LaRataGris
Diez años de soledad
23 mayo 2023Perdóname por no recordar la fecha exacta, no soy uno de esos que tienen cada detalle archivado en su cerebro.
Si fuera así te diría que ese día llevabas un pantalón ligeramente acampanado y una blusa blanca con chorreras negras a la altura del pecho. Sabría si llegaste corriendo o si respiraste mil doscientas veces antes de perder el conocimiento.
Pero no soy una de esas personas de memoria fotográfica o que, en cuanto llega a casa, apunta en un diario, que jamás volverá a leer, que ha tenido una pelea y ha escapado por los pelos.
Supongo que en esta ocasión hubiera estado bien tener un registro pormenorizado de lo que me querían robar: Chaqueta tejana con un parche de eskorbuto en la espalda, zapatillas anchas, blancas con una franja azul en el lateral, las niu olimpus, tres monedas de escaso valor y un billete de no mucho más.
Por desgracia no existe tal registro; tendrás que conformate con mi memoria que es escasa y tendente a la fantasía.
Empezó hace diez años, once incluso, puede que solo cinco. Aquella mañana todo parecía normal hasta que hable con Ricardo.
Como si nunca hubiese aprendido a hablar balbuceó cuatro gruñidos que, en teoría, yo debía descifrar. Tras media hora de: repítemelo, no te entiendo, ¿Cómo? conseguí no enfadarme mucho, estaba molesto por una broma que ya duraba demasiado.
No fue el único. Desde ese instante vi que cualquiera con el que me cruzaba balbuceaba, como si se hubiesen puesto de acuerdo para volverme loco.
Durante trece días me hicieron pensar que era mi cerebro el que se había desconfigurado. El doctor no me entendía, yo estaba fuera de ese mundo cambiante. La realidad se había transformado para dejarme perdido en el pasado, sin registros fiables de porque me había peleado, de que es lo que me habían intentado robar o porque la gente se comporta de esta manera. Qué más da la ropa que llevases o si el pelo parecía cantar con el viento ¿ha cambiado el mundo? ¿son los leñadores? ¿o es que han pasado diez años de soledad?
LaRataGris
Silencio sabor soledad
31 mayo 2022No quedaba nadie en casa. El silencio oprimía al viejo como si toda su vida hubiese estado ahí, apretando, haciéndose un hueco hasta que solo él quedaba frío e inservible.
Encendió la radio para ver si conseguía autoengañarse con las voces, la música, los ruidos. Sonaba a un millón de años luz de distancia, en un tiempo perdido.
Lo apagó al instante, respiró de nuevo el silencio para que la nostalgia no lo llevase hasta la puerta de otra época, para que la soledad no volviese a tomar la iniciativa.
-¿Cuanto hace que estoy solo?- Se preguntó- ¿Cuantos años estuviste conmigo pero ausente?- Pregunta a los fantasmas.
Los platos quedan en el fregadero, los dientes negros adornan una sonrisa distante y apagada, se hecha a dormir con la ropa de la calle, abrazado a la desgana, soñando momentos que ya son imposibles.
LaRataGris
Un lugar donde quemarse
9 enero 2020Estaba hecha de estrellas. Brillaba con ellas y a la vez le quemaban, por eso a veces necesitaba un rincón en el que explotar. Cuando sonreía el mundo giraba deprisa a su alrededor. La luna estaba contenta mientras le escuchaba enredarse en un laberinto de palabras para decir que había amanecido, por eso a veces le pillaba el sol y ya se iba más tarde.
Su respiración era el aliento de la vida y, por ser tan importante, podía ignorar la realidad, construir su propio refugio, donde disfrutar de la soledad de una compañía.
Estaba hecha de luz y fuego, estaba hecha de amanecer e infierno. Lo era todo, incluso cuando se volvía pequeña nada.
LaRataGris
El Vacío
6 mayo 2019Caímos en un pozo sin fondo- Estúpido- nos hundimos sin darnos cuenta. Al principio como piedras, hasta que nuestra cabeza se acomodo a la velocidad y creímos flotar mientras nos precipitábamos.
Nuestro pelo y los pliegues de la ropa seguían venciendo la fuerza de la gravedad mientras, nuestros gestos, me mentían sobre una vida normal. Nos abrazábamos durante el descenso, eramos amables como jamas lo habíamos sido antes, en nuestra unión respetábamos el espacio del otro. Era un túnel estrecho pero podíamos disfrutar de la soledad de cada cual.
un día me dijo: «Yo no puedo seguir cayendo”
Extendió sus brazos para frenarse contra las paredes den barro, debió dolerle a la velocidad a la que bajábamos. ¿Después? puede que empezase a escalar , o tal vez se quedo allí atrapada por el cansancio y el dolor, no se. No volví a verla. Yo seguía cayendo como un estúpido, puede que al llegar al suelo ella me cayera encima pero, por ahora, estaba solo.
LaRataGris
Escrito por laratagris 








