Me llama la atención como sucedió todo. Fluyó de tal manera que parecía escrito y, muy posiblemente, así fuera. Los amos llevaban demasiados gobiernos a sus espaldas y no es fácil dominar a quien no quiere ser esclavo. Habían pasado tantos años en los que cada cual asumía su papel sin rechistar que las bases empezaban a estar resentidas.
Podrían haber pagado un miniejercito que devolviera todo a su cauce, amilanar a los pobres que no pudieran contratar una defensa, matar a algún cabecilla, incluso. Pero ahora preferían ser más sutiles, más democráticos. Los dividían en mayorías, las enfrentaban entre ellas para que el enemigo común, ellos mismos, pudiese vivir tranquilo. Y, por si acaso no funcionaba la cosa, les decían todo lo que perderían; la libertad, el trabajo, la chabola,…Todo era perfecto en el paraíso hasta que, simplemente, siguió pasando el tiempo y se multiplicaron las penas.
Como si desde arriba ya no quisieran repartir caramelos, la gente vivía miserias y los medios de información comenzaron a espolearlo. Resultaba curioso ver como mordían la mano que les daba de comer. No importaba la tendencia política, los votos obtenidos, si formabas parte del partido, cualquiera, eras un corrupto. El pueblo se iba encendiendo con cada titular que leía, salía a la calle y el gobierno endureció las leyes contra las manifestaciones, cada persona era tratada como un potencial terrorista.
De entre todos los que se manifestaron hubo dos que estaban en todas las convocatorias. Tenían la palabra fácil y la acción llamativa. Gritaban muchísimo y la masa enseguida los llamó héroes. De entre todos a estos dos jamas les rozó una pelota, no les cayeron porras, sobrevivían a la guerra y tras alguna corta estancia en prisión anunciaron los cambios inminentes.- entraremos en la bestia- tuitearon– y la rajaremos.
Coincidió entonces que se retiraron los partidos tradicionales, seguían sin hacer ruido. Acabo la represión y las elecciones se les regalo al partido de los adalides. Lo cambiaron todo para que todo siguiese igual, incluso mi convicción de que todo, absolutamente todo, fue escrito, hasta los candidatos perfeccionados para el gusto global.
Mantenga la calma, usted no es nuestro objetivo. Solo le pedimos que esquive las balas, sobreviva a las bombas y le habremos salvado.
Por que para nosotros usted es importante, lo más importante, queremos que viva en nuestra libertad de vendernos sus imprescindibles, que, agradecido, casi los regale por que hemos montado todo esta operación, demosgracias exportation, por usted.
No tiene que decir nada; sobretodo no grite, no se asuste, no salpique con su sangre nuestro equipo que podría malfuncionar y equivocar su objetivo. Esta todo controlado y en cuanto solventemos el imprevisto de la guerra las cosas serán más fáciles y agradables. Póngase cómodo y disfrute de esta nueva experiencia liberadora.
-Viento- susurra calavera- me siento tan sóla sin tus caricias. Rodeada de tierra, junto a cráneos rotos, olvidados y silenciosos… shhhhi, silencio, que no me escuchen los malos con sus ráfagas que hacen mudos de ojos vacíos y cuerpos inertes. Se tu mi mensajero, a ti no te harán nada. Ululale a mi amor lo que yo ya no canto; dile que si no yace a mi lado, si no ha caído en alguna fosa común, rellena de huesos de guerras perdidas, de sueños y esperanzas por detener el fascismo, si aún camina sobre nuestras cabezas seccionadas, que deje de buscarme que la muerte es fría y la vida deliciosa.
-Calavera- se cuela el viento entre las rendijas del mundo- conozco tu historia y la de los que quemaron tu carne por que no podían vencer tus razones. Siempre canto a los desheredados que no tienen muros sólidos que me detengan, siempre mis palabras de viento se hacen eco de tu dolor y el de los tuyos. Pero quien más puede no quiere escuchar y quien quiere no puede cerrar su herida con mis excusas.
Ella mana gritos por encontrarte, nunca detendrá sus batallas. Esa es su vida, vencer donde a ti te silenciaron.
Hay una historia que no esta escrita en ningún libro. Se cuenta de piedra a piedra, entre muros que separan a los presos de sus familias. Dentro pasas el rato explicando por que consumes tu vida enterrado, son susurros de viento para que no los escuchen los carceleros.
Tal vez mis nietos puedan leer las palabras que quedaran enganchadas en las fotografías mudas, en los silencios de la memoria desaparecida. Puede que pregunten por ese niño que de un salto paso a otro álbum de recuerdos volviéndose demasiado viejo para ser el mismo. Entre medio la guerra civil me arrancó para borrar mis huellas.
Tras los asesinatos de amigos y enemigos, una vez limpios los campos de cadáveres, los exílios de los supervivientes, las prisiones, las torturas, el hambre y el dolor de los que nos tocaba morir lentamente… tras las desgracias, más bien delante de ellas, pintaron una mentira de cielo azul y esperanza. Apagaron mi lucha y la de compañeros con los que soñé soles de noche y lunas libertarias.
Únicamente nos dejaron nuestros cuentos intentando unir el complicado rompecabezas de lo que tan hábilmente había dejado de existir para siempre. Hay una historia que aún esta por inventar. Es la que se forma entre los huecos de la memoria borrada, la que no olvida que matamos pero que también nos mataron, que en las luchas murieron los hermanos de ambos bandos y sólo hubo un vencedor que nos dolió a ganadores y vencidos. Fueron tiempos difíciles de los que llegara un día en el que no habrá demasiado miedo por preguntar.
Si quieres, puedes olvidarte de los muertos de la guerra,
pero eso no hará que sea buena.
La Paz.
Se reunieron aquellas potencias demócratamilitares con el suficiente poder para destruir el planeta. Se dieron la mano al entrar mientras alguien fotografiaba.
Una vez en el interior la más debilucha tomó la palabra-¡Esto no puede continuar!-dijo- hemos fabricado suficientes armas como para, al menos acabar treinta veces con el mundo ¡Es necesario tomar una decisión!
¡Por suepuesto!- Chilló otra de mediano poder- Si bien es cierto que nosotros podríamos superar con creces esa ridícula treintena, no tendría sentido hacerlo. Así pues, creemos que la situación se ha vuelto insostenible y, quizás, solo quizás, habría que pensar en el desarme mundial.
¡Es posible!- Casi afirmaron casi todas excepto las dos de mayor potencia armamentística.
Esta pareja, escondida en sombras, cada una en la punta opuesta de la mesa decidieron comenzar su intervención al unísono, con igual tono megalómano, sin variar, ninguna, ni un ápice del mensaje de su contraria.
-¿Habéis pensado como nos desharíamos de nuestros ingenios?- El resto se miraron perplejos, levantando un murmullo que se preguntaba como lo harían- ¿¡Desmontarlas!? ¡No!, sería difícil y caro- Y los coros de balbuceos seguían por detrás: Sí, difícil y caro; mientras continuaban su discurso- ¿Lanzarlas a una fosa profunda para que estallen? ¡Tampoco! Nadie querría ser el primero y el explosionarlas a la vez lo mandaría todo al garete- Claro, al garete; se oyó- ¿Entonces? ¿Por qué no seguir igual?- ¡ MMM! Saborearon los demás- Esa es mi- Por que decían lo mismo pero se creían originales- propuesta; existe la paz y se nos respeta, no hay fórmula mejor.
Y tras la votación a favor se acabó la discusión y la cumbre. Se siguió evolucionando en materia de defensa para que fueran felices y comieran perdices, los de siempre.
La Guerra Inminente.
Nunca las usaremos- Dijo el imponente general- Si lo hiciésemos el desastre sería horrible. Puede imaginarse la destrucción… El miedo… las vidas… no, nunca las utilizaremos y sin embargo las conservaremos, haremos cientos, miles para que nuestros enemigos sepan que estamos preparados.