Imaginando cielos

30 enero 2013

Imaginando cielos


El increíble espectáculo de las terribles serpientes voladoras

28 enero 2013

Llegaron a la ciudad anunciándose a bombo y platillo. Hacían tanto ruido que era imposible no saber que: LAS TERRIBLES SERPIENTES VOLADORAS DE ACAMUTAP HAN LLEGADO. Iban a ofrecer el mayor y más salvaje espectáculo del mundo; no apto para niños, que eran los que estaban en primera fila cuando las fanfarrias anunciaron que iba a comenzar el show.

Las palabras se quedaban cortas. Era una conmoción que, más tarde, la Adrenalina se encargaría de exagerar. La fama crecería hasta la siguiente ciudad, donde llegarían con el camino hecho. En cada representación se tenía que ir un poquito más allá para que nadie dejase de sorprenderse. Cada vez se desencajaban mas mandíbulas; mas ouchs, uffs y ughs entre un público ansioso de morbo rápido y directo. La satisfacción tenía que durar hasta la siguiente carnicería, hasta que las prohibiesen por falta de interés económico, así es la compasión del dinero.

LaRataGris

 


Equilibrios «nazionales»

23 enero 2013

Equilibrios nazionales


Eléctrico

21 enero 2013

Vivían pequeños seres eléctricos en rincones oscuros. Iluminando con sus ojos leds las estáticas del aire que les sirven de aperitivo. Sobreviven entre sombras, atrapados por el cable que lo conecta a una comida mucho más nutritiva pero menos gustosa.

Caminan en círculos reducidos, pinchando, a cada paso, con sus patitas arácnidas; corren, saltan en su centímetro cuadrado sin atreverse a intentar escapar lejos del enchufe.

Un día, solo uno, tropezó tensando el cable que le ataba. Sonó un click y continuo vivo. Se casi descargo del susto. Caminó lentamente mientras atrapaba toda la estática que quedase a su alcance. Masticaba, un pasito, volvía a morder mientras pensaba en cómo, a pesar de la debilidad, se alejaba, sin problema, de su principal fuente de energía, sintiéndose libre de no dar carreras alrededor de un punto vacio. Allí donde iba llegaría más lento y más feliz.

LaRataGris


El hombre de dos corazones

18 enero 2013
ilustración de Maria Jose Daffunchio.

ilustración de Maria Jose Daffunchio

Hay una historia, tal vez dos, que hablan de ella. El resto, los enlaces con otros seres vivos, se han ido borrando en el mar de la poca importancia. En su vida se había cruzado con demasiadas personas irrelevantes, casi tan insignificantes como ella misma, y nadie había guardado algún recuerdo de sus encuentros. Así, si alguien se  interesaba, tenía que leer la historia en su viva voz, escuchar todos los laberintos recorridos hasta llegar al momento de su no muerte. Pero, ¿quién sabía de ella? ¿Quien le preguntaría por su no existencia?

Solo él. Tal vez recordase un algo, una anécdota, un beso furtivo que aun no ha malgastado, o caricias que no se confundan con otras caricias. Si es así no lo demuestra; baila sobre el mundo como si nunca hubiese coincidido con aquella sombra. Tiene dos corazones pero que importa quién se lo regalo o si aquellos besos son de otro, le alegra en los días grises y eso es suficiente. El nombre de la que fuera su dueña tanto da si ya no le pertenece, si puede venderlo por otro cualquiera más joven y fresco.

A veces, ella, fingía ser un alguien que no habitaba en su interior. Se daba importancia para que la mirasen y escribía capítulos que podían ser vagamente recordados. Pero no era su historia, era una obra de teatro en la que aparentaba conservar un corazón latiendo la misma pesadumbre, marcando los mismos silencios y amarguras. Esos días era poca la realidad que se le escapaba de entre los labios. Dibujaba un corazón sobre cartón grueso y lo pintaba de fuego antes de colgarlo bien visible en la solapa, que todos pudiesen respirar su personaje y lo quisieran aún sin conocerla. Cuando terminaba la pantomima quemaba su disfraz sobre el viento, para que una de las dos pudiese paladear la libertad, luego se condenaba a media vida de no coger las llamadas, enviar el spam a la papelera y a escribir una y mil veces » Jamás volveré a salir de mi mundo». Cuando vuelven a olvidarla construye otro pequeño poema sobre el cómo hacer llevadero lo insoportable. – Estas loca- por eso se fue. Se marchó llevándose hasta el hueco de su dolor. Llegó tan lejos que, a tanta distancia, solo podía odiarle- No me busques.

Las noches de luna llena el hombre lobo era amable- Ven- y ella rechazaba sus, para los tiempos que corren, buenas intenciones.  Solo quería comer un poco pero ella era demasiado complicada. Tenía que esperar la dulce muerte y no tenía tiempo de llorar otros huesos. Siempre que la segadora llamaba a su puerta era buscando a alguien con un corazón prendido a la solapa.- Los fantasmas- solía explicarle- no me pertenecéis.- De nada servía que insistiera en ser la misma chica, la muerte se iba sola, sin encontrar a la difunta adecuada.

Alguna vez estuvo tentada de no borrar el disfraz, dejarse atrapar por el frío toque. Pero no soportaba la idea de que alguien reconociese el cadáver de quien no era o, más bien, que no supiese el hombre de dos corazones a quien pertenecía. Aun esperaba que entrasen sus dos latidos para poder fundirse, jamás regresaba. – Sabes- un día la muerte tuvo un ratito- Llevo siglos viniendo a por tus extraños compañeros de piso. Nacen y desaparecen por arte de magia. Nunca puedo matarlos y tu quieres que te coja a ti por ellos, eres muy rara. No creo que vuelva nunca más por aquí a perder el tiempo.- También se fue el hombre lobo enamorado de la libertad. No le Prohibió seguirle pero ella tenía la cabeza perdida y no se dio cuenta. Tampoco le prometió no regresar. Se llevo la mano al pecho agujereado y sintió el recuerdo de una palpitación que pugnaba por volver a llenarla. Cogió tijeras, cartón, pintura y un imperdible. Escondió su vacio tras la manualidad y miro a su alrededor, no había nadie. En la calle la gente parecía ignorarla- son ciegos- le dijo el viento.

– Entonces, tu- pero se marcho deprisa por que no quería cuentas con ella. Había visto demasiadas veces como se había dejado amar con un capricho y luego había desaparecido, todos los ciegos lo habían visto. Nadie se le acerco y aquella noche durmió sola. Lo intento un par de veces más antes de escribir su nombre con cuchillas por todo el cuerpo. Pero ella cumplió su palabra, no apareció.- Llamas a la muerte equivocada- le dijo la puerta cerrada- ella no vendrá. Ni ella ni al que deseas- luego perdió un poco más la cabeza y se sentó a no esperar nada.

Cuando volvió el hombre lobo solo fue una pequeña visita por los viejos tiempos.- sigh, niña mía, que hambre me vas a hacer pasar, que bonito corazón de papel se te pudre a los pies. ¿Me lo dejaras comer esta vez?- con una risita juguetona le dijo que no- Bueno,- se conformo el animal- tampoco sería suficiente para saciarme, es pequeño como el de verdad. Busque a tu amigo para ver si él me dejaba arrancárselo.- De repente ella comprendió el horror y escribió el pánico de lo que pensaba en su rostro- oh, no te preocupes. Fui a matarle pero ya estaba muerto cuando llegue, ha pasado demasiado tiempo para únicamente dos corazones. Yo quería liberarte de su carga pero tú ya eras libre, no te hacía falta.

De repente ella había contado todas sus arrugas, había sumado los años, la espera y, todo, pareció demasiado para este final.- ¿está muerto?- susurro. Pero eso ya no iba a cambiar nada.

LaRataGris


Mansas ovejitas

15 enero 2013

mansas ovejitas


Así habló…

9 enero 2013

Habló el erudito y sus palabras fueron ornamentos de delicada belleza. Pronunció su discurso y lo transcribieron, corrió como pólvora, se hizo eco en bocas simias que articulaban como podían las, para ellos, hermosas extrañezas del diccionario.

-Estoy aprendiendo- se sonreían orgullosos mientras gorjeaban todas las palabras que estaban memorizando. Nadie se había molestado en traducirse el texto al lenguaje monosilábico que dominaban, no habían entendido nada pero pronunciar era más que suficiente para aquel club de impresionables.

Habló el erudito para que callasen los vientos, para que el que el que el cielo fuese azul y el agua del mar salada. Habló el sabio reconocido y no sentí nada ni cuando sabía lo que decía, ni cuando lo supe yo. Jamas estuve a su nivel, preferí escuchar una realidad que viaja triste a mi lado, que agoniza y canta en el mismo idioma que los ojos que no se apartan a otras arquitecturas más elegantes. De palabras sencillas y complejas, acorde al observador y no a los libros de referencia o las estructuras aprendidas, inculcadas.

LaRataGris


Razonar gritando

8 enero 2013

Razonar gritando


Salvaje rock ‘n’ roll

4 enero 2013

Astro, ¿qué clase de nombre es ese? ¿en qué estaban pensando mis padres mientras vivían en la cresta de todas aquellas olas?

Tenía suerte si un día no recibía alguna colleja por llamarme de una forma tan estúpida. Después, cuando creces, la cosa cambia: los insultos se escuchan en susurros por la espalda y todos nos queremos muchísimo. Tanto daba, ya estaba acostumbrado a esconderme, era un bicho raro al que nadie se acercaba y, la verdad, es que eso ya me iba bien. Mi vida era estar recluido sin conocer el salvaje rock ‘n’ roll. Podía lanzarme desde lo alto de la cama, agitando los brazos al rasgar una guitarra invisible, sujetando un mástil imaginario, lleno de acordes inventados para un público de peluches y muñecos articulados que admiraban mi cara de chico problemático, eso era todo. Tampoco necesitaba mas, me bastaba con mis libros y mis teorías mecánico cuánticas. Pero al Doctor Cifu, papa, y a Mc Luz Solar, mama, no les parecía cuelgue suficiente- menudo bajón, Astro desastroso total- me decían entre colocon y colocon- lo que mola…- y si lograban articular algo coherente me lanzaban la contracharla, me pedían desmadre y rock’n’roll, me pedían verse reflejados aunque luego no se acordasen de la juerga. A veces les repetía algunas de sus aventuras, como si fuese propia, y ellos sonreían por que es lo que querían oír. Ahora, mirándolo desde la distancia, se que fue difícil para ellos verme metido en revoluciones, luchando por libertades, haciéndome mas enemigos de los que su colegueo podía aceptar. Me consuela el pensar que no fueron demasiados minutos los que la cordura les permitió ver que era hijo suyo, era uno mas y me dejaron por imposible igual que yo a ellos, incluso cuando se ahogaron en su propio vomito por una estúpida apuesta, eran sus vidas.

 

LaRataGris


Feliz año soñado

1 enero 2013

Feliz año soñado